Entre las poquitas novedades que nos ha traído el nuevo ciclo político español está la creación de un ministerio de Igualdad dedicado a fomentar la equiparación de los derechos de la mujer a los del hombre. Su titular Bibiana Aído anunció la fundación de una Biblioteca “por y para mujeres”. Preguntado por el asunto en el Congreso, el ministro de Cultura César Antonio Molina ha declarado que “sólo hará bibliotecas para todos los españoles y de todos los géneros”. Así que parece que las polémicas entorno a bibliotecas van a ser un ingrediente constante del verano, junto al chiringuito y el frigodedo.
Aído asegura que la Biblioteca para mujeres se hará finalmente sin la colaboración de Cultura en el CaixaForum de Madrid. Este archivo, creado a instancias de la Asociación Biblioteca de Mujeres, responde a que, según sus palabras, se daban casos de personas que acudían a bibliotecas públicas o de universidades para acceder a una determinada bibliografía y tenían dificultades para encontrar esa documentación, porque determinados textos escritos por mujeres estaban en la invisibilidad.
Uno recuerda los relatos sobre las primeras mujeres universitarias de España, que debían ser escoltadas hasta un reservado para presenciar la lección ocultas mientras que sus viriles compañeros las abucheaban ostensiblemente, y sabe que no hay medias tintas en este asunto: la mujer ha sido históricamente marginada del mundo intelectual y académico. Pero estamos hablando del siglo XIX. ¿Sigue teniendo sentido incidir en la diferencia cuando hoy en día hay más universitarias que universitarios, más profesoras que profesores y más lectoras que lectores?


Me mata. Este hombre me mata. César Antonio Molina es algo así como el John McLane de los ministros de Cultura. Pues no va y monta una rueda de prensa para decir que el Gobierno asumirá el millón y medio de euros que costará el canon bibliotecario de 2007. Rumia Este asunto no agrada a nadie. Se perdió el juicio y estamos incumpliendo una ley. No debemos hacerlo (“Llora como una mujer…”). Suelta la perogrullada de que pagar la multa de diez millones sería peor.
Revisando mis rss, me encuentro con estas declaraciones del Ministro de Cultura español, César Antonio Molina, quien en medio de una de las actividades del
Madrid celebrará este sábado 22 de septiembre su segunda ‘Noche en Blanco’, en la que varias instituciones culturales permanecerán abiertas para albergar eventos hasta bien entrada la madrugada. Y en esta edición los escritores gozarán de un protagonismo privilegiado gracias al Hotel Kafka y el Ámbito Cultural del Corte Inglés, que han organizado una macro-tertulia literaria en la Puerta del Sol.
Acertaron las quinielas: es mujer y sobradamente preparada. La nueva directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, tiene nombre de esperanza. Ella ha sido la escogida por el
Curioso sistema el elegido por el ministro de Cultura español César Antonio Molina para elegir a la persona que dirigirá la Biblioteca Nacional. En lugar de usar sus prerrogativas para elegir a alguien a “dedo” (procedimiento dactilar por el cual ya designó a varios responsables, acarreándose no pocas críticas), Molina presentará una serie de candidatos que tendrán que pasar la criba del Patronato de la Biblioteca Nacional. Al final, como en un “reality”, sólo quedará un@.
Qué razón tenía 

