Como divulgador de ciencia, me doy perfecta cuenta de lo difícil que resulta hablar de temas poco trillados; y sobre todo hacerlo desde un punto de vista diferente. La divulgación científica está de moda, hay gente muy capaz y los temas sobre los que hablar son finitos, valga la perogrullada.
Así que encontrarme con este ejemplar de La nariz de Charles Darwin y otras historias de la Neurociencia ha sido un soplo de aire fresco que me ha confirmado que aún se puede hacer mucho en el terreno de la divulgación.
José Ramón Alonso lo demuestra no solo hablando de cosas de las que no tenía ni idea, sino conectando cosas de las que tenía idea de formas que no tenía ni idea. O algo así. La cuestión es que José Ramón Alonso no se queda en la simple reseña de una anécdota científica, sino que bucea en ella, tira del hilo de anécdotas similares, hace un ovillo con todo, y le sale en cada capítulo un artículo completísimo sobre los asuntos más dispares, desde los zombis hasta el tamaño de la nariz de Darwin.
Si a esto añadimos que José Ramón Alonso tiene sentido del humor, salpica el texto con referencias pop (o spam cultural) (por ejemplo, si habla de zombis, no puede faltar una alusión a The Walking Dead) y, además, finiquita cada capítulo con una lista de libros para profundizar en cada uno de los temas abordados, se puede afirmar que La nariz de Charles Darwin es el mejor libro de divulgación científica en español que he leído en mucho tiempo. Y, por supuesto, debo anunciar que quiero, anhelo leer más cosas de José Ramón Alonso.



20.000 artículos y 90.000 imágenes de Darwin y sobre Darwin se encuentran desde ayer disponibles en la red al alcance de cualquier persona. 