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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Mon, 04 Aug 2008 17:02:10 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[[Lecturas para el verano] 'Chesil Beach', de Ian McEwan]]></title>
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      <pubDate>Mon, 04 Aug 2008 17:01:31 GMT</pubDate>
      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image3824" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/chesilbeach.jpg" class="derecha_sinmarco" alt="Chesil Beach" /></p>

	<p>Como se suele decir: &#8220;Hablando del rey de Roma&#8221;. Se me propone que recomiende una lectura para el verano, y aparece de la nada, con pasos sigilosos pero profundos, la última novela del gran <strong>Ian McEwan</strong>. </p>

	<p>El escritor británico Ian McEwan (1949- ) es uno de los mejores de su generación. Lo demostró con &#8216;<strong>Expiación</strong>&#8217;, una novela de la que aún no he hablado y deberían apalearme por ello. Es una obra tan bella como la adaptación cinematográfica que realizó con solvencia Joe Wright. Ahora viene con &#8216;<strong>Chesil Beach</strong>&#8217; y señala con el dedo a todos aquellos que pudieran pensar que su talento en aquel libro fue flor de un día. &#8216;Chesil Beach&#8217; es la consolidación de su estilo, la reafirmación de sus obsesiones temáticas, pero también la prueba de que su virtuosismo literario se mantiene intacto.</p>

	<p>McEwan es un amante de la estética. Se abraza a ella aunque tenga que sacrificar por ello linealidad o mayor coherencia argumental. La base de su narrativa está en la sabiduría que demuestra, línea a línea, página a página, en el cariño y condescencia que siente hacia sus personajes, y en su tónica de encontrar siempre la palabra perfecta para causar un golpe de efecto en el lector.<a name="more"></a></p>

	<p>En la novela, el autor nos habla de una historia de época, que no se para mucho en ambientarla con eventos coetáneos, como suele hacer casi cualquier escritor, sino que se fija más en la moralidad del momento, en las costumbres, en los tabúes y en las rutinas. Edward y Florence es una joven pareja (vírgenes los dos, ojo al dato) que acaba de casarse, y que a pesar de que saben que han de consumar su deseo sexual, el puritanismo y las diferencias existentes entre ambos (que las hay y muchas, a pesar de lo que parecen amarse) impide que se realice con espontaneidad o con verdadera alegría.</p>

	<p>Se salta de atrás hacia adelante, o de adelante hacia atrás continuamente, y es posible perderse en el camino de las anécdotas que sitúan en el contexto de los personajes. Pero el ejercicio literario y prácticamente filosófico no se sostiene en seguir una historia de principio a fin, sino de recrearse en cómo McEwan aplica la sencilla historia de un matrimonio reciente en una magistral gama de preocupaciones universales, miserias humanas, silencios, diálogos, represiones, sentimientos&#8230; &#8216;Chesil Beach&#8217; es tremendamente visual si tenemos en cuenta la cantidad de veces que parece estancarse en reflexiones atemporales, y es muy fácil imaginarse la protocolaria cena en el hotel, la playa con los guijarros, el frío y el miedo que sienten los dos protagonistas absolutos. Edward y Florence están encerrados en sus propios temores, en esa irritante timidez que les provoca falta de empuje hacia todo. Se preguntan si no sería horroroso que aquel, el concepto de felicidad establecido por los cánones, no les satisfaciera del todo. Y entonces estarían perdidos.</p>

	<p>No sirve de mucho que siga hablando de esta genialidad. Lo mejor es que la lean cuanto antes, que disfruten de sus 184 páginas, que por supuesto se pasan volando. Y ya que estamos, tener &#8216;Chesil Beach&#8217; entre las manos, sentado en la playa mientras se escucha la brisa marina y el temible silencio meditativo de nuestro yo interior, es una experiencia inolvidable garantizada. Obra maestra, que supone una lección de estilo y una sabiduría literaria escasa de precedentes.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/05-chesil-beach-un-gran-mcewan">Chesil Beach, un gran McEwan</a></p>


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      <title><![CDATA[Chesil Beach, un gran McEwan]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/2008/04/05-chesil-beach-un-gran-mcewan</link>
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      <pubDate>Sat, 05 Apr 2008 14:59:30 GMT</pubDate>
      <author>Hervé Joncour</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image2970" src="http://img.papelenblanco.com/2008/04/chesil-beach.jpg" class="izquierda" alt="Chesil Beach, de Ian McEwan" />Casi un año ha tardado en llegar a España la última novela de <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/ian+mcewan">Ian McEwan</a></strong>, <strong>Chesil Beach</strong>. Ya <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/03/31-en-la-playa-de-chesil">os comentábamos en su día algo sobre ella</a> y finalmente <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/tag/anagrama">Anagrama</a></strong> la ha editado para el deleite del personal.</p>

	<p><strong>Chesil Beach</strong> es, dicen, una de las mejores novelas de <strong>Ian McEwan</strong> (un servidor sólo ha leído esta última y fragmentos de <strong>Expiación</strong> y Sábado, por lo que no puedo opinar con criterio), reputado novelista de una generación espléndida que cuenta con <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/martin+amis">Martin Amis</a>, Graham Swift, y un largo etcétera. Tras el éxito de la adaptación precisamente de <strong>Expiación</strong>, Chesil Beach ya ha tenido que ser reeditada a poco más de un mes de su publicación.</p>

	<p>En la playa de Chesil existe un hotel donde los dos protagonistas, una pareja de recién casados en la Inglaterra de principios de los años 60, irán a a pasar su primera noche de bodas. Florence, de familia rica, ha decidido pasar el resto de su vida con Edward, perteneciente al escalafón bajo de la clase media. Sin embargo, la chispa entre ellos ha culminado en el matrimonio.<br />
<a name="more"></a><br />
McEwan comienza describiéndonos los primeros minutos de la pareja de enamorados en la habitación. Los nervios, los pensamientos, el qué, cómo y cuándo debe hacerse cada movimiento. Recordemos que en el año en que transcurre, 1962, la &#8220;revolución sexual&#8221; todavía no ha comenzado y las relaciones son &#8220;un poco distintas&#8221; a lo que estamos acostumbrados. El inicio del libro es de una delicadeza tremenda, y poco a poco se va avanzando en lo tortuoso del camino.</p>

	<p>Sabemos que algo pasará al final por cómo se están desarrollando los hechos, y ese algo vendrá dado por lo que empezamos a ver en la mitad del libro: cómo se conocieron Florence y Edward, cómo convivieron, qué pensaban el uno del otro y qué pensaban las familias. Una recreación fantástica de la época por parte de McEwan, que no deja escapar ningún detalle. Cuando volvemos a la habitación del hotel, todo vuelve a tener sentido.</p>

	<p>El final es pura poesía. La playa de Chesil será juez y parte de las emociones de los jóvenes protagonistas, que deberán decidir sobre su futuro de forma inmediata y definitiva. Ian McEwan ha logrado con esta breve novela conmover al público, hacerlo partícipe de una situación tan típica como atípica, hacer que pueda aspirar el aroma de la playa, cargado de la emotividad y de la pasión de Florence y Edward, Edward y Florence, dos corazones unidos que verán pasar ante sí las respuestas a las preguntas que les han surgido durante su noche de bodas.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_688">Editorial Anagrama</a></p>


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