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		<title>Magazine - ciencia</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 05:16:32</pubDate>

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      <title><![CDATA[‘Eso no está en mi libros de ciencias’ de Kate Kelly]]></title>
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      <pubDate>Wed, 25 Jan 2012 20:15:17 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2012/01/eso-no-esta-en-mi-ldsfsdfsdibro-de-ciencias.jpg" alt="" />Uno de los mayores retos de <strong>Eso no está en mi libro de ciencias</strong>, de <strong>Kate Kelly</strong>, es que todo lo expuesto sea comprensible y, a poder ser, divertido. El otro, no menos ambicioso, es meter todo el universo de las ciencias naturales <strong>en menos de 300 páginas.</strong></p>

	<p>Con un estilo que recuerda al <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/auna-breve-historia-de-casi-todoa-de-bill-bryson">Una breve historia de casi todo</a></strong>, de <strong>Bill Bryson</strong>, aunque con menos solvencia narrativa que la insuperable <strong>Natalie Angier</strong> en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/ael-canona-de-natalie-angier">El canon</a></strong>, <strong>Kate Kelly</strong> ha pergeñado una guía gran angular sobre curiosidades de la ciencia lo más alejada posible del tufo a cloroformo que desprenden los libros de texto del colegio.</p>

	<p>El libro transita un poco anárquicamente por diversos temas, haciendo mucho hincapié en unos y dejándose en el tintero otros (supongo que es algo natural cuando se pretende explicarlo <span class="caps">TODO</span>), profundizando en ellos pero, también, <strong>respondiendo puntualmente a preguntas que todos nos podemos llegar a hacer algún día</strong>. Por ejemplo, ¿por qué es tan importante la tabla periódica de los elementos? ¿Qué curiosa historia hay detrás de la invención de la televisión? ¿Quién fue el creador de Internet? </p>

	<p>El libro se divide en <strong>una primera parte</strong>, centrada en los secretos de nuestro planeta, desde su edad hasta la tectónica de placas, pasando por los dinosaurios, los mosquitos y otros animales. En<strong> la segunda parte</strong>, Kelly saca a relucir los descubrimientos científicos que han cambiado nuestra vida: el <span class="caps">ADN</span>, las bacterias, la teoría la evolución, etc. <strong>La tercera parte</strong> abre la perspectiva y se centra en los descubrimientos que han cambiado nuestra visión del universo, como la revolución copernicana o los Principia de Newton. <strong>La cuarta parte</strong> habla de medio ambiente, del calentamiento global y otros asuntos relacionados. <strong>La quinta y última parte</strong>, finalmente, está dedicado en exclusiva a la disciplina que, a juicio de la autora, protagonizará nuestro futuro: la nanotecnología. Tal vez tenga razón, pero yo apuesto más bien por la neurociencia: no en vano, el siglo <span class="caps">XXI</span> ya ha sido bautizado como el siglo del cerebro. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Eso no está en mi libro de ciencias</strong>, en definitiva y a pesar de la arbitrariedad en los temas seleccionados, sin duda es una herramienta muy útil, tanto para adultos como para jóvenes. Sobre todo si atendemos a las encuestas llevadas a cabo por el doctor <strong>Jon D. Miller</strong>, un político científico que dirige el <strong>Centro de Comunicación Biomédica de la Northwestern University Medical School</strong>.</p>

	<p>En dichas encuestas se revela que, a pesar de que, cada vez más, el conocimiento científico se amplía, <strong>el conocimiento de la gente de la calle sobre ciencia parece empobrecerse</strong>, sobre todo en países líderes en investigación científica como Estados Unidos, donde los ciudadanos adultos no entienden en general qué son las moléculas; menos de un tercio saben que el <span class="caps">ADN</span> es clave en la herencia genética; solo un 10 por ciento sabe lo que es la radiación, y uno de cada cinco estadounidenses adultos piensa que el Sol gira alrededor de la Tierra (una idea que fue descartada por la ciencia en el siglo <span class="caps">XVII</span>). </p>

	<p>Editorial Almuzara<br />
ISBN: 978-84-92924-60-8<br />
Páginas: 280</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.editorialalmuzara.com/editorial.php?idioma=1&libro=604">Editorial Almuzara</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La nariz de Charles Darwin’ de José Ramón Alonso]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/la-nariz-de-charles-darwin-de-jose-ramon-alonso</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/la-nariz-de-charles-darwin-de-jose-ramon-alonso</guid>
      <pubDate>Mon, 23 Jan 2012 20:38:19 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2012/01/9788415338086.JPG" alt="" />Como divulgador de ciencia, me doy perfecta cuenta de lo difícil que resulta hablar de temas poco trillados; y sobre todo hacerlo desde un punto de vista diferente. <strong>La divulgación científica está de moda</strong>, hay gente muy capaz y los temas sobre los que hablar son finitos, valga la perogrullada.</p>

	<p>Así que encontrarme con este ejemplar de <strong>La nariz de Charles Darwin y otras historias de la Neurociencia</strong> ha sido un soplo de aire fresco que me ha confirmado que aún se puede hacer mucho en el terreno de la divulgación. </p>

	<p><strong>José Ramón Alonso</strong> lo demuestra no solo hablando de cosas de las que no tenía ni idea, sino conectando cosas de las que tenía idea de formas que no tenía ni idea. O algo así. La cuestión es que <strong>José Ramón Alonso</strong> no se queda en la simple reseña de una anécdota científica, sino que bucea en ella, tira del hilo de anécdotas similares, hace un ovillo con todo, y le sale en cada capítulo un artículo completísimo sobre los asuntos más dispares, <strong>desde los zombis hasta el tamaño de la nariz de Darwin</strong>.</p>

	<p>Si a esto añadimos que <strong>José Ramón Alonso</strong> tiene sentido del humor, salpica el texto con referencias pop (o <em>spam</em> cultural) (por ejemplo, si habla de zombis, no puede faltar una alusión a <em>The Walking Dead</em>) y, además, <strong>finiquita cada capítulo con una lista de libros para profundizar en cada uno de los temas abordados</strong>, se puede afirmar que <strong>La nariz de Charles Darwin</strong> es el mejor libro de divulgación científica en español que he leído en mucho tiempo. Y, por supuesto, debo anunciar que quiero, anhelo leer más cosas de <strong>José Ramón Alonso</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Si aún os caben dudas de la potencia de la dinamo neuronal de <strong>La nariz de Charles Darwin</strong>, quizá os convenzan algunos de los llamativos títulos de sus capítulos. El síndrome del zombi, Dalí y el cerebro de Freud, Negrín, el neurocientíﬁco metido a político, ¿Quién es ese alemán que me esconde las cosas?, Los pollos y el miedo, La mujer que inventó la máquina de abrazar, Ser un campeón de la memoria, La chispa de la vida: De la resucitación a la electroterapia, Caníbales, vacas y priones, Despertar diecinueve años después, De cerebros terroristas y terroristas descerebrados , Yo no soy tonto, y los bebés tampoco, Trucos neurocientíﬁcos para enamorar, El caballito de mar de los taxistas londinenses, La mujer que nos salvó hace cincuenta años, La melena plomiza de Beethoven, Vuelve de la muerte y cuéntanoslo, Los trasplantes de cerebro del Dr. Frankenstein, ¿Tiene Barbie anorexia?, El genio en un tarro de mayonesa, y muchos, muchos más.</p>

	<p>En definitiva, una lectura fresca y divertida. Tras la cual, os lo garantizo, <strong>sabréis bastante más sobre vuestro cerebro</strong>, sobre el amor, sobre el altruismo y sobre muchas otras cosas que, en suma, conforman la realidad del día a día.</p>

	<p>Si se os ocurren más libros españoles del estilo, no dudéis en referirlos aquí abajo o en mi <strong><a href="https://twitter.com/#!/SergioParra_">Twitter</a></strong>.</p>

	<p>Editorial Almuzara<br />
ISBN: 978-84-15338-08-6<br />
Páginas: 304</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.editorialalmuzara.com/editorial.php?idioma=1&libro=653">Ficha en Editorial Almuzara</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Elogio de la impertinencia’ de Piergiorgio Odifreddi: o cómo la ciencia y las matemáticas pueden enfrentarse a los prejuicios de la política y la religión]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/elogio-de-la-impertinencia-de-piergiorgio-odifreddi-o-como-la-ciencia-y-las-matematicas-pueden-enfrentarse-a-los-prejuicios-de-la-politica-y-la-religion</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/elogio-de-la-impertinencia-de-piergiorgio-odifreddi-o-como-la-ciencia-y-las-matematicas-pueden-enfrentarse-a-los-prejuicios-de-la-politica-y-la-religion</guid>
      <pubDate>Thu, 12 Jan 2012 11:22:54 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2012/01/imper.jpg" alt="" />¿Queréis saber qué se siente bailando sobre un campo sembrado de minas? Es fácil: <strong>pisad el callo de lo políticamente correcto</strong>, tal y como lo hicieron los caricaturistas de Mahoma, y lo sentiréis en todo su esplendor.</p>

	<p>Eso es lo que ha pretendido <strong>Piergiorgio Odifreddi</strong>, profesor de Lógica en la Universidad de Turín. Bailar sobre el campo de minas de toda clase de asuntos espinosos. Bailar con método, con estilo, no a lo loco, es decir, <strong>bailar con arreglo a los dictados de la ciencia, las matemáticas o la lógica</strong>. Finalmente, Odifreddi ha pretendido pasar por la thermomix todo el conjunto y, violà, le ha salido este libro titulado <strong>Elogio de la impertinencia</strong>.</p>

	<p>El principal problema, sin embargo, es que los ingredientes están a medio cocer: ni se ha bailado tanto, ni se han pisado tantos callos, ni se han ejecutado las coreografías prometidas. <strong>Ni la thermomix es la mejor manera de cocinar un plato exquisito</strong>.</p>

	<p>Además, ignoro si a causa de la traducción española o por el estilo del autor, la prosa resulta a menudo un tanto mecánica, como sincopada, lo cual <strong>convierte la lectura en una actividad muy poco fluida</strong>. </p>

	<p>Evidenciadas todas las carencias, como no quiero que pese sobre el lector la idea de que <strong>Elogio sobre la impertinencia</strong> es un mal libro, también hay que resaltar sus virtudes, que también las tiene. Aunque el mejunje general es insípido (y se vuelve más insípido porque la portada del libro parece vender una cosa que luego es otra), lo cierto es que hay en el libro de Odifreddi algunos artículos sobresalientes. Y también hay otros que se ajustan con perfección al subtítulo del libro: <strong>análisis desde las matemáticas de temas en apariencia apartados de la misma, como la literatura</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>También hay una serie de <strong>entrevistas imaginarias a personajes históricamente relevantes</strong>, que buscan poner en entredicho la coherencia del personaje o, incluso, evidenciar que sus pensamientos no se alejan tanto de lo que pensamos todos, como una entrevista a Hitler, otra a Chomsky, otra a Jesús, a Newton, a Arquímedes, y así.</p>

	<p>En definitiva, Oddifredi es inconformista y ácido, pero no lo es tanto como él cree. Sus artículos resultan tan sucintos (y generalmente son síntesis del pensamiento de otros intelectuales verdaderamente irreverentes) que saben a poco. Pero, en general, y a pesar de todo, <strong>vale la pena la lectura de un puñado de sus textos</strong>. Sobre todo si tenemos la mente demasiado cuadriculada.</p>

	<p>Tal vez, uno de los fragmentos más memorables, que valen por todo el libro (me sirvió para ilustrar <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/por-que-somos-tan-estupidos">un artículo reciente</a></strong> y entresacar fragmentos para <strong><a href="https://twitter.com/#!/SergioParra_">mi Twitter</a></strong>), que incluso debería fotocopiarse y llevar bien plegadito en la cartera, para ir leyéndolo en horas muertas, sea éste:</p>

<blockquote>Por la mañana, la mayor parte de nosotros se despierta con el sonido de un reloj, enciende la luz eléctrica, activa los sifones y cisternas hidráulicas, abre grifos para el agua fría o caliente, coge alimentos de la nevera, prepara el desayuno usando el gas, la electricidad o el microondas, se coloca las gafas, si las necesita, se pone ropa y zapatos producidos industrialmente, conecta una alarma después de haber cerrado la puerta de casa, desciende a la planta baja o al garaje en un ascensor, se mueve con medios motorizados de todo tipo, trabaja en fábricas y despachos ampliamente automatizados, usa continuamente teléfonos y ordenadores, vive en casas de ladrillos calentadas por radiadores, mira la televisión y va al cine, si no quiere tener hijos usa anticonceptivos, si enferma se hace exámenes médicos o radiológicos, toma píldoras y fármacos, se hace operar y trata de prolongar su vida lo máximo posible de manera artificial.</blockquote>

<blockquote>Por tanto, la mayoría de nosotros debería saber perfectamente que el mundo está regulado por leyes mecánicas, termodinámicas, electromagnéticas, nucleares, químicas y biológicas a las cuales apelamos, directa o indirectamente, de manera constante. Y entonces, ¿por qué una buena parte de nosotros se preocupa por la sal derramada, cambia de dirección si un gato negro le atraviesa la calle, evita pasar por debajo de una escalera apoyada en una pared, toca madera o hace los cuernos si ve un coche fúnebre, conoce su signo del zodíaco, lee y escucha los horóscopos, compra productos de herboristería, practica la homeopatía y la acupuntura, se hace tratar por iridiólogos y sanadores, consulta cartománticos y videntes, cree en los extraterrestres, los ángeles, los demonios, las Vírgenes que lloran y la sangre de san Jenaro, se dirige en peregrinación a Lourdes, Fátima y Pietrelcina, se ilusiona con que las plegarias puedan tener efecto sobre su vida, y destina el 8 % de su renta al Vaticano?</blockquote>

	<p><span class="caps">RBA</span> <span class="caps">LIBROS</span><br />
<span class="caps">TEMAS</span> DE <span class="caps">ACTUALIDAD</span><br />
400 páginas<br />
<span class="caps">ISBN</span> 9788498676006</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.sellorba.com/elogio-de-la-impertinencia_piergiorgio-odifreddi_libro-ONFI348-ct.html">Ficha en RBA</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El ladrón de cerebros' de Pere Estupinyà]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/el-ladron-de-cerebros-de-pere-estupinya</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/el-ladron-de-cerebros-de-pere-estupinya</guid>
      <pubDate>Fri, 30 Dec 2011 12:11:06 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10060" src="http://img.papelenblanco.com/2011/12/el_ladron_de_cerebros.jpg" class="centro" alt="el_ladron_de_cerebros.jpg" /><strong>Pere Estupinyà</strong> parece el discípulo avanzado de <strong>Eduard Punset</strong>. En ese sentido, el exitoso <strong>El ladrón de cerebros</strong> de <strong>Pere Estupinyà</strong> (Tortosa, 1974), excelente divulgador y mejor persona (es un licenciado en Química y Bioquímica que abandonó su doctorado en Genética para dedicarse en exclusividad a la comunicación científica), es algo así como una dinamo neuronal que os generará toda clase de debates interesantes, tanto con otros como con vosotros mismos (sí, sé de gente que discute consigo misma en la intimidad de su dormitorio, dejad de fruncir el ceño, ejem). Eso es, en pocas palabras, <strong>El ladrón de cerebros</strong>.</p>

	<p>Y es que <strong>El ladrón de cerebros</strong> es un recorrido por las cuestiones más candentes de la ciencia en píldoras de fácil digestión: neurociencia, cosmología, genética, psicología humana, sociología de la ciencia, o cambio climático. <strong>La lectura es ciertamente muy asequible</strong>. </p>

	<p>Sin embargo, poco a poco, la píldora tendrá efectos en nuestro organismo. Tendremos ganas de más. De discutir, de aprender y de reflexionar. O como afirma el propio Estupinyà, “de rascar donde no pica“: os recomiendo su <a href="http://www.youtube.com/watch?v=nQ1Bt4J5p0k">TEDTalk</a>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Pere también estuvo cinco años vinculado al programa <em>REDES</em> de <span class="caps">TVE</span>, primero como guionista y después como subdirector y editor científico durante dos temporadas. Apareció en pantalla presentando <em>REDES</em> en sustitución de <strong>Eduard Punset</strong> en una decena de ocasiones. Y algo que se le ha contagiado de Punset, aunque sólo sean las inflexiones en la voz, el tonillo próximo y cierto histrionismo. Pero ya sabéis lo que también se dice: el aprendiz suele acabar superando al maestro.</p>

<blockquote>El ladrón de cerebros también rastreará el recorrido de un virus de resfriado por su cuerpo, se introducirá en un escáner cerebral para ver si es capaz de detectar sus propias mentiras, hurgará en las fricciones de la ciencia con la religión y el creacionismo, le pedirá a sus hormonas que le expliquen porqué se enamora, se rendirá a los pies de la teoría del caos, comprobará lo desastroso que es el cerebro tomando decisiones meditadas, entenderá porqué sus pupilas se dilatan en pleno orgasmo, buscará el origen de las supersticiones, analizará porqué revistas como <em>Science</em> o <em>Nature</em> contienen más errores que otras consideradas inferiores, sabrá los motivos que llevan a un científico entrañable a continuar investigando hasta los 96 años, se volverá loco intentando comprender qué diantre son la antimateria o el entrelazamiento cuántico, y observará sobrecogido gusanos de 8 cabezas, ratas que corren sólo cuando luz azul activa sus neuronas, transmisión de electricidad sin cables, o células de la piel reprogramadas a cardíacas. </blockquote>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘En casa’ de Bill Bryson: Una breve historia de la vida privada]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/en-casa-de-bill-bryson-una-breve-historia-de-la-vida-privada</link>
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      <pubDate>Wed, 26 Oct 2011 20:22:59 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9779" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/9788490060940.jpg" class="centro" alt="9788490060940.jpg" /><strong>Bill Bryson</strong> es uno de mis autores favoritos en muchos aspectos. Es uno de mis escritores de viajes favorito, por ejemplo. También es uno de mis divulgadores de ciencia favoritos. Y uno de mis historiadores favoritos. Incluso es una de las personas favoritas del mundo. <strong>He leído todo lo que ha publicado</strong>, y aunque es un autor prolífico, echo tremendamente de menos que lo sea mucho más. </p>

	<p>En esta ocasión, <strong>Bill Bryson</strong> ha escrito un Libro Total, una hibridación de todos mis favoritismos. Porque &#8216;<strong>En casa</strong>&#8216; es un libro de historia. Y también un libro de divulgación científica. Y también un libro de viajes. Tres en uno. Y con una particularidad: sin salir de casa. Como dice el propio Bryson, <strong>le ha encantado escribir este libro porque le ha permitido hacerlo sin sacarse las alpargatas</strong>. </p>

	<p>Bryson, pues, se convierte en una suerte de cicerone de su propia casa, transitando lentamente por cada estancia, desde el baño hasta el comedor, pasando por la cocina o el dormitorio. Cuando digo lentamente lo digo con toda intención: <strong>para cada instancia, el autor invierte decenas de páginas</strong>. Y es que Bryson no se limita a describir su casa, sino a describir el mundo entero, su historia y su ciencia mediante las cosas con las que se va encontrando. Como si cada objeto, a través de sus ojos multifacetados de mosca, como si mirara la realidad a través de un microscopio, un telescopio y hasta un estetoscopio (o una máquina de rayos X), fuera capaz de extraerle sentidos a los objetos cotidianos que ni siquiera hubiéramos creído posibles. <strong>Convirtiendo la rutinario en algo de proporciones épicas</strong>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Por ejemplo, tras leer lo que dice Bryson sobre el pan que desayuna por la mañana, <strong>nunca más veréis el pan de la misma manera</strong>, sino como un misterio histórico y científico lleno de fascinantes historias a su alrededor. </p>

	<p>Bryson avanza por cada detalle de su casa en Inglaterra como un entomólogo, fijándose en todo y preguntándoselo todo. Mira, aquí está mi tenedor, qué curioso que tenga cuatro puntas y no tres. ¿De dónde vendrá el arroz de la despensa? <strong>¿Por qué la cama es un lugar tan cómodo y, sin embargo, se inventó tan tarde?</strong></p>

	<p>En ese sentido, <strong>En casa</strong> es la versión casera de <em>Una breve historia de casi todo</em>, pero creo que incluso es más formidable y épica que sus viajes a lo profundo de la física de partículas o a los confines del universo. Porque lo más interesante siempre está ahí al lado, delante de nuestras narices. Sólo es necesario aprender a mirar.</p>

	<p>Para Bryson, pues, nuestra casa es como una piedra de Rosetta de lo que somos. Y Bryson la descifra con gran minuciosidad. No en vano, <strong>el libro tiene casi 700 páginas</strong>, y está dividido en 19 capítulos, entre los que podemos encontrar uno dedicado exclusivamente a la cocina, otro al salón, otro al pasillo, a la escalera, al baño, incluso a la caja de los fusibles.</p>

	<p>Tanto para fans de Bryson como para lectores que no conozcan a este vejete jacarandoso y gordinflón, no perdáis la oportunidad de explorar su casa. Vuestra casa. La casa de todos.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Un paisaje de Monet… o unos lindos gatitos? No lo pienses demasiado]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/un-paisaje-de-monet-o-unos-lindos-gatitos-no-lo-pienses-demasiado</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/un-paisaje-de-monet-o-unos-lindos-gatitos-no-lo-pienses-demasiado</guid>
      <pubDate>Tue, 06 Sep 2011 15:52:40 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/09/gatitos-con-gorro.jpg" alt="" /><strong>El arte no es razón, sino sentimiento</strong> (o no es exclusivamente razón). Por ello, a la hora de racionalizar nuestros gustos o apegos estéticos, naufragamos. Por ello, también, hay obras que se consideran excelentes por parte de un grupo de expertos, y sin embargo resulta indigesta para otro. </p>

	<p>Porque la razón entorpece el arte. Y por ello también somos capaces de escoger <strong>unos lindos gatitos en vez de un paisaje de Monet</strong>.</p>

	<p>Un experimento realizado por <strong>Timothy Wilson</strong>, psicólogo de la Universidad de Virginia, aporta evidencia al respecto. El experimento de Wilson consistió en solicitar a un grupo de universitarias que escogieran su cartel preferido.</p>

	<p>Entre los carteles disponibles estaban un paisaje de Monet, un cuadro de Van Gogh con lirios morados y tres carteles muy graciosos y muy monos de gatitos. </p>

	<p>El grupo de universitarias se dividió en dos. El primero subgrupo debía simplemente puntuar del 1 al 9 los carteles, a ojo cubero. El segundo subgrupo, sin embargo, <strong>debía rellenar unos cuestionarios donde se les preguntaba por qué les gustaba o no cada una de las cinco opciones</strong>; y a continuación ya podían puntuar. El experimento concluía así: cada universitaria podía llevarse a su casa su cartel favorito.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Estamos hablando de universitarias, así que ya os podéis imaginar el resultado: <strong>el 95 % escogieron Monet o Van Gogh.</strong> (Ojo, no sugiero que las universitarias tengan mayor o menor sensibilidad artística per se, sino que las universitarias encajan generalmente en una serie de arquetipos en los que caben obras de arte de este calado por encima de carteles más comunes: es decir, no sólo escogen porque les gusta la obra de arte sino porque se espera de ellas que escojan la obra de arte: no hacerlo las convertiría frente a los demás, quizá, en unas simplonas).</p>

	<p>¿Qué pasó con las universitarias que tuvieron que justificar sus gustos en el cuestionario? <strong>Se dividieron en partes iguales entre los cuadros y los gatos divertidos</strong>. La explicación de ello la aporta el propio Wilson:</p>

<blockquote>Al contemplar un cuadro de Monet, en general la mayoría de las personas tienen una reacción positiva. Al pensar por qué sienten tal o cual sensación, sin embargo, lo que les viene a la cabeza y es más fácil verbalizar quizá sea que algunos de los colores no son muy agradables y que el tema, un pajar, es bastante insulso. Como consecuencia de ello, las mujeres acabaron seleccionando los pósters graciosos de felinos, aunque sólo fuera porque éstos les permitían explicarse mejor.</blockquote>

	<p>Al cabo de un tiempo, las universitarias seleccionadas fueron sometidas a otra entrevista en la que se les preguntó hasta qué punto estaban satisfechas con el cartel escogido para su casa. El 75 % de las que escogieron gatitos, lo lamentó. <strong>Pero nadie se arrepintió de su elección de Monet o Van Gogh</strong>.</p>

<blockquote>Las mujeres que hicieron caso a sus emociones acabaron tomando decisiones mucho mejores que las que confiaron en su capacidad de razonamiento. Cuanto más pensaban en los pósters que querían, más engañosos se volvían sus pensamientos. El autoanálisis se traducía en menos conciencia de uno mismo.</blockquote>

	<p>Algo parecido ocurre con la música, concretamente con los cantantes o los músicos ejecutantes. Existen casos de estrellas de la ópera que, justo una noche en la que se pide lo mejor de ellas, acaban por cometer clamorosos errores. <strong>Estos problemas pueden volverse crónicos</strong>, hasta el punto de que una estrella de la ópera se puede llegar a plantear abandonar porque ya no es capaz de cantar bien. Como si lo hubiera olvidado todo.</p>

	<p>La razón última de este proceso es el exceso de razón, de pensamiento. Ello menoscaba la naturalidad. Es lo que los cantantes llaman “ahogamiento”: <strong>lo único que incapacita al intérprete son sus propios pensamientos</strong>.</p>

	<p>Señala <strong>Johan Lehrer</strong>:</p>

<blockquote>Aunque pueda parecer una categoría amorfa de fracaso, o incluso un caso de exceso de emoción, en realidad el ahogamiento se debe a un error mental concreto: pensar demasiado. En general, la secuencia de episodios es como sigue: su una persona se pone nerviosa sobre su actuación, por lógica se vuelve más autorreflexiva. Empieza a centrarse en sí misma, intentando asegurarse de no cometer fallos. Comienza a inspeccionar acciones que como mejor se realizan es como el piloto automático.</blockquote>

	<p>Así es el arte. Visceral, emotivo, epidérmico, límbico. La razón poco o nada puede hacer ahí. Las exégesis, a veces, le quitan la gracia. ¿Tal vez sólo existe un análisis perfecto pero, a causa de limitaciones epistemológicas, nos limitamos a dar válidas cualquier exégesis porque no hay forma de impugnar lo que ignoramos? <strong>Ya estoy pensando demasiado</strong>…</p>

	<p>Vía | <em>Cómo decidimos</em> de Jonah Leherer</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Por qué creemos en cosas raras’ de Michael Shermer]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/por-que-creemos-en-cosas-raras-de-michael-shermer</link>
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      <pubDate>Mon, 22 Aug 2011 15:24:47 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9468" src="http://img.papelenblanco.com/2011/08/cosas-raras-shermer1.jpg" class="centro" alt="cosas-raras-shermer1.jpg" />Con la visita del Papa a España todavía reciente, la lectura de este libro, <strong>Por qué creemos en cosas raras</strong>, se vuelve más pertinente que nunca. Sobre todo porque el autor, <strong>Michael Shermer</strong>, no se limita a hacer un recorrido sobre las creencias humanas y sus posibles raíces psicológicas, sociológicas y antropológicas, sino, ante todo, porque Shermer dedica un capítulo completo a explicar <strong>por qué hay personas tan inteligentes que creen en cosas tan estúpidas</strong>.</p>

	<p>No son difíciles de localizar. En España, incluso, hay canales de televisión monopolizados por esa clase de personas. Son individuos generalmente universitarios, de una profunda cultura (aunque a menudo sea humanística y no científica), de gran oratoria, de buena cuna… en fin, <strong>personas que podrían ser algo así como paradigmas de la razón y el pensamiento</strong>. Y, sin embargo, ponen en evidencia unas lagunas tan profundas en su creencias que recuerdan a los pobres e ignorantes de las islas del Pacífico sur que fueron víctimas de <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-dios-frumm-y-otras-religiones-y-mitos-delirantes-i">los cultos Cargo</a>.</p>

	<p>La secta de culto de los extraterrestres <strong>Puerta del Cielo</strong>, que protagonizó un suicidio en masa el 27 de marzo de 1997, también estaba compuesta por algunas cabezas muy inteligentes y cultas. Pero, de nuevo, creían en cosas estúpidas y nocivas. <strong>Hasta el punto de que entregaron su vida por ello</strong>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Así pues, libros como el que presenta Shermer no sólo son pertinentes, <strong>sino necesarios para eliminar de una vez la brecha que separa a la gente culta con creencias racionales y la gente culta con creencias irracionales</strong>. Por qué creemos en cosas raras es un análisis científico de la psicología que hay detrás de los sistemas de creencias, considerando en particular cómo es posible que la gente se contagie tan fácilmente de las ideas estúpidas de los demás, aunque no haya pruebas, aunque se violen las leyes naturales, aunque se pisoteen las más elementales reglas de la epistemología. </p>

	<p>Sin embargo, el combate es difícil, porque como el mismo Shermer arguye, la gente lista cree en cosas raras <em>porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes</em>.</p>

	<p><strong>Michael Sherme</strong>r es algo así como un mediático del escepticismo. Fue el fundador de la <em>Skeptic Society</em> y de la revista <em>Skeptic</em>. También ha producido series de documentales sobre escepticismo, con gran éxito de audiencia en los <span class="caps">EEUU</span>, y como no, ha publicado varios libros sobre temática escéptica. Así que si queréis tener un primer contacto con el escepticismo, así como un aviso sobre el peligro que entraña el creer en cosas raras, no os perdáis la lectura de este <strong>Por qué creemos en cosas raras</strong>.</p>

	<p>Editorial Alba<br />
519 páginas</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showprod&numusr=7455%2F789486&lang=1&m=Eur&ref=97884%2D84284222&fldr=329">Ficha en Editorial Alba</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Mala ciencia’ de Ben Goldacre: no te dejes engañar por curanderos, charlatantes y otros farsantes]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/mala-ciencia-de-ben-goldacre-no-te-dejes-enganar-por-curanderos-charlatantes-y-otros-farsantes</link>
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      <pubDate>Tue, 05 Jul 2011 18:57:57 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/5395460760_d8b902def7.jpg" alt="" />Cuando la <strong>Editorial Paidós</strong> me hizo llegar <strong>Mala ciencia</strong>, de <strong>Ben Goldacre</strong>, a sabiendas de que me fascina leer ensayos de divulgación científica, no pude reprimir mi entusiasmo. No sólo se había traducido por fin el recomendadísimo Bad Science, sino que lo tenía en mi casa, dispuesto para ser devorado.</p>

	<p>Lo que no esperaba es que me gustara tanto. A pesar de que es un poco denso en algunos pasajes, <strong>Mala ciencia</strong> es uno de los mejores libros que he leído para comprender en qué consiste la investigación médica y por qué no debo tomarme en serio la actividad de curanderos o defensores de las terapias naturales (por ser naturales y no por pruebas de que realmente sean mejores).</p>

	<p><strong>Mala ciencia</strong> es como el grueso manual técnico de un <em>Boeing 747</em> aplicado al mundo de la medicina. No en el sentido de que sea un manual sobre todo lo que debería saberse sobre medicina sino porque <strong>Mala Ciencia</strong> es una visión panorámica de los entresijos de cómo se hace medicina de verdad a fin de que el ciudadano lego advierta de una vez por todas que no sabe nada. Nada de nada. </p>

	<p>Y que <strong>vive el mundo de la medicina como un niño frente a los mandos imponentes de un Boeing 747</strong>, con ristras de botoneras y rosarios de lucecitas que no sabe para que funcionan.</p>

	<p><strong>Mala ciencia</strong> es de obligada lectura precisamente porque son los legos los que se obcecan en asegurar que saben tal o cual cosa. Dietas, complementos vitamínicos, aceite de pescado, homeopatía, terapias alternativas… todos, en el bar, <strong>hablamos de ello con un grado tal de ignorancia que sólo así se explica nuestro atrevimiento</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Ben Goldacre</strong>, pues, no trata de explicar qué son esas cosas y por qué funcionan o no (o sí lo hace, pero no es su objetivo principal). Lo que intenta con <strong>Mala ciencia</strong> es poner en evidencia que esas cosas son tan complejas y se sustentan en bases tan intrincadas y poco divulgadas entre el público que <strong>resulta de todo punto improcedente verter una opinión personal al respecto</strong>.</p>

	<p>Para aterrizar un gigantesco <em>Boeing 747</em> no caben opiniones. Uno sigue los pasos del manual, sin más, porque éste ha sido diseñado, verificado y probado mil veces, y otras mil veces más. Si acaso otros expertos propondrán una mejora X, <strong>que se someterá a un exhaustivo análisis antes de incorporarse definitivamente en el manual</strong>. Así es como se construye el conocimiento acumulativo y pragmático, así se ha conseguido que los aviones no se caigan, o que en el último siglo se haya diseñado una medicina eficaz (y no sólo eficaz sino que sabemos la razón de que sea eficaz en contraste con otras terapias aparentemente eficaces).</p>

	<p>El Manual es la comunidad médica y los investigadores científicos. El niño ante los mandos del imponente avión somos todos nosotros. La diferencia entre certidumbre y creencia, anécdota y causalidad.</p>

	<p>Quizás para entender esto un poco mejor habría que buscar otra metáfora: gracias a los nuevos avances en neurociencia, <strong>hemos descubierto que nuestro cerebro es un órgano mayormente falible</strong>, construido a base de chapuzas evolutivas, que se inclina peligrosamente a reinterpretar los hechos según sus prejuicios y otros errores de lógica que vienen de serie cuando nacemos.</p>

	<p>El Manual es el control externo y artificial que hemos inventado para paliar estos defectos del cerebro. La ciencia, el método científico, el ensayo clínico, el doble ciego, la carga de la prueba, la aleatorización, los miles de ojos de millones de científicos examinando minuciosamente los experimentos realizados en todo el mundo en busca de errores. Todo ello es lo que permite que el conocimiento médico y empírico progrese. Sin ello, seguiríamos chapoteando en el lodazal de la ignorancia, de la teoría de salón, del “yo creo y respeta mi creencia”, <strong>cada uno tirando hacia un lado diferente según la tara mental que se tenga más desarrollada</strong>. </p>

	<p>O como diría <strong>Clovis Anderson</strong>, “<em>uno no sabe nada hasta que no sabe por qué lo sabe.</em>”</p>

	<p>Por esa razón no deberíamos perder ni un segundo en escuchar lo que dice el vecino del quinto sobre que a él le ha funcionado lo de la homeopatía. Ni siquiera deberíamos creer de buenas a primeras a nuestro cerebro si la homeopatía funciona presuntamente con nosotros. Porque hace pocas décadas que la ciencia ya no hace caso de lo que digan las personas (falibles y mentirosas por naturaleza) <strong>sino de las pruebas contrastadas</strong> (más difíciles de falsear).</p>

	<p><strong>Así es como se escriben los manuales técnicos para volar</strong>. El resto os estrellaréis o ni siquiera habréis levantado nunca el vuelo para contemplar el bosque en perspectiva: siempre con el mismo y condenado árbol tapando la visión. Como un burro con orejeras. </p>

	<p>Reconozco que <strong>Mala ciencia</strong> tiene algunos capítulos aburridos. Son los dedicados a desmontar los chiringuitos del equivalente <em>british</em> de <strong>Txumari Alfaro</strong> o de los <strong>laboratorios Boiron</strong>. Eso ocurre porque sus referencias nos quedan un poco lejanas, y el autor dedica demasiadas páginas a asuntos que no hemos vivido en los medios de comunicación.</p>

	<p>Pero dejando a un lado estos espacios muertos, <strong>Mala ciencia contiene uno de los mejores capítulos que nunca he leído sobre cómo funciona la investigación médica</strong> y la razón de que la conspiranoia hacia la mala praxis de las farmacéuticas (como si la homeopatía y otros remedios naturales no lucraran de igual modo o más aún a otras farmacéuticas) no tiene relevancia para lo importante del tema: nadie puede sobornar o acallar la voz de miles de investigadores de todo los países del mundo, capacitados para acceder a los detalles metodológicos de cualquier ensayo clínico (los ensayos que no muestras estos detalles directamente se consideran sospechosos). Bueno, nadie no. Sólo la ignorancia y la falta de espíritu crítico lo permite: <strong>el de periodistas, y también el de lectores</strong>.</p>

	<p>Porque no hay medicina alternativa: cuando la medicina alternativa funciona, entonces pasa a llamarse medicina.</p>

	<p>Afortunadamente las cosas parece que están cambiando.<strong> Mala ciencia</strong> tiene más de 250.000 copias vendidas en Reino Unido. Ha sido publicado en 18 países. “Libro del año” por el <em>Daily Telegraph, Observer</em> y <em>The Times</em>.</p>

	<p>Pero como el propio Goldacre sostiene: </p>

<blockquote>No creo que ganemos nunca [la guerra contra la mala ciencia] y tampoco estoy deseando ganar. No me importa que a alguien le timen o que se gaste el dinero en pastillas, me divierte pensar que es una especie de impuesto voluntario sobre la ignorancia científica. Lo que hago lo hago porque considero que la pseudociencia es interesante, creo que dice mucho sobre el papel de la medicina y de la cultura científica de tu país que la gente sea entusiasta de las píldoras mágicas.</blockquote>

	<p>Editorial Paidós<br />
Colección Contextos<br />
400 páginas<br />
ISBN: 978-84-493-2496-3</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.planetadelibros.com/mala-ciencia-libro-49047.html">Planeta Libros</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Simplejidad' de Jeffrey Kluger]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/simplejidad-de-jeffrey-kluger</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/simplejidad-de-jeffrey-kluger</guid>
      <pubDate>Thu, 26 May 2011 09:17:30 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/05/9788434487963.jpg" alt="" />La premisa de este ensayo es muy apetitosa: <strong>Por qué las cosas simples acaban siendo complejas y cómo las cosas complejas pueden ser simples</strong>. El autor organiza todo un libro para responder a esa pregunta. El problema principal es que la mayoría de las páginas del libro no orbitan alrededor de esa cuestión, sino que se limitan a hacer divulgación científica sobre aspectos curiosos de la realidad.</p>

	<p>Es decir, el título resulta un poco engañoso y es la justificación de un par de capítulos. El resto es otra cosa. Otra cosa tan buena como la prometida, eso sí, pero no es la prometida. En cualquier caso, la mayor parte de los capítulos de este <strong>Simplejidad</strong> (palabra que fusiona simplicidad y complejidad), de <strong>Jeffrey Kluger</strong>, son interesantes y muy amenos. Y, por supuesto, los fragmentos sobre la complejidad macro y micro de las cosas, o la compejidad aparente y real de los fenómenos, es de obligada lectura para descodificar convenientemente lo que nos rodea.</p>

	<p>La evidencia se encuentra ante nuestros ojos: la compleja instalación doméstica de cañerías funciona, de hecho, a partir de un mecanismo básico, mientras que el pisapapeles de cristal que tenemos sobre el escritorio resulta sorprendente en su complejidad.</p>

	<p><strong>Otras preguntas que el libro responde</strong> (aunque no siempre de una forma satisfactoria, sí que lo hace generalmente) son: </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>¿Por qué una simple bala puede crear una guerra mundial? ¿Por qué los trabajos que requieren los mayores grados de habilidad y especialización a veces son los peor pagados? ¿Por qué los malos equipos ganan y los buenos equipos pierden? ¿Por qué los teléfonos móviles y las cámaras de fotos son tan absurdamente complicados? ¿Cómo es posible que el 10% del dinero invertido en medicina cure el 90% de las enfermedades mundiales? ¿Cómo puede un puñado de microcréditos revitalizar una comunidad entera? </p>

	<p>Y Kluger responde a todo ello empleando los estudios más avanzados en campos como la economía, la genética, el análisis de mercados financieros y el desarrollo infantil. </p>

	<p>Incluso podréis saber <a href="http://www.xatakaciencia.com/medio-ambiente/como-la-dictadura-de-indonesia-dependio-de-un-solo-hongo">cómo la dictadura de Indonesia dependió de un sólo hongo</a>.</p>

	<p>En definitiva, un libro para entender las cosas desde una óptica nueva. Aunque lo de la simplejidad sea un poco traído por los pelos.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.planetadelibros.com/simplejidad-libro-14619.html">Ficha en Planeta de Libros</a> </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Neurocotilleos' de Adolf Tobeña]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/neurocotilleos-de-adolf-tobena</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/neurocotilleos-de-adolf-tobena</guid>
      <pubDate>Sat, 14 May 2011 10:39:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/05/368528_2.jpg" class="centro" alt="368528_2.jpg" />Lo primero que me llamó la atención al poco de empezar <strong>Neurocotilleos</strong> es su prosa. </p>

	<p>A pesar de ser un ensayo de divulgación científica que orbita, sobre todo, en las curiosidades de las neurociencias, la prosa de Neurocotilleos está por encima de la media. La voluntad del autor, <strong>Adolf Tobeña</strong>, es expresar las ideas con un lenguaje muy cuidado, a la vez que cercano, pero sin olvidar los infinitos recursos estilísticos de la lengua española.</p>

	<p>Lo cual convierte Neurocotilleos en un ensayo más de neurociencias en el fondo, pero en una obra original y a tener en cuenta en lo formal. Con esto no insinúo que Neurocotilleos sea un mejunje de datos manoseados que no vale la pena leer. Todo lo contrario: Neurocotilleos trata temas interesantes, desde algunas novedades sobre el cerebro de <strong>Einstein</strong>, <strong>Hitler</strong> o <strong>Ravel</strong>, a las particularidades del talento y el orgasmo femeninos, pasando por los dispositivos eyaculatorios masculinos. <br />
<!--more--></p>

	<p>Sin embargo, el lector avezado de esta clase de ensayos no encontrará demasiado que no sepa: más bien disfrutará de lo que ya sabe de una forma mucho más cuidada en lo estilístico. Lo cual no es poco. (los profanos en estos temas, por supuesto, disfrutaréis doblemente del libro).</p>

	<p>No en vano, la obra recibió el <strong>Premi de Divulgació Científica de Ciutat d´Alzira</strong>, ha ya más de una década.</p>

	<p><strong>Adolf Tobeña</strong> es catedrático de Psicología Médica y Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona y es director del Departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal.</p>

	<p><span class="caps">EDITORIAL</span> <span class="caps">ALGAR</span><br />
Colección Sin Fronteras<br />
ISBN: 978-84-923853-7-9</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.algareditorial.com/">Editorial Algar</a></p>      ]]></description>
      </item>
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