Hay escritores que huyen de las palabrotas o las expresiones malsonantes cuando escriben (de hecho, hasta los hay que huyen de todo lo que atufe a políticamente incorrecto, pero ésa es otra historia). Lo cierto, sin embargo, es que los tacos han sido siempre un recurso empleado por los clásicos de la literatura en mayor o menor medida.
¿Qué escucho? ¿Son almas en pena? ¿Son hijos de puta?
Es lo que podemos leer en las primeras páginas de las Comedias Bárbaras de Valle-Inclán, por ejemplo.

