Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
A veces cuando decidimos escribir para los demás no nos damos cuenta de que estamos escribiendo un libro paralelo que trata sobre uno mismo.
El oficio de la literatura tiene dos vertientes. Cuando uno se decide a afrontar un hoja en blanco para mancharlo de salpicaduras de tinta más o menos ordenadas (o de ceros y unos, en el caso de los autores más geeks), consciente o inconscientemente (dependiendo del autor) también se emprende la escritura de otra historia que no va a ser publicada, que no podrá ser leída exclusivamente por ojos sino a través del filtro de otros sentidos.
Escribir cualquier cosa conlleva escribir una autbiografía que acompañará por siempre toda nuestra producción. Una autobiografía falseada, llena de exageraciones, mentiras, claroscuros e imposturas, que va a ser la imagen como autor que pretendemos (o no) dar a los demás.
Y creedme cuando os digo que esa autobiografía puede ser más importante de lo que parece. Incluso más importante de todo cuanto escribáis explícitamente.
Al teclear estas líneas yo mismo soy más o menos consciente de esas líneas invisibles que también voy dejando por todos los sitios y que me describen de alguna forma. Vosotros, máquinas cotillas por naturaleza, no sólo leéis mis ideas sino que os formáis una juicio de cómo soy yo en base a mis ideas, en un juego de espejos que ni el callejón del Gato de Valle Inclán.
Leer más