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		<title>Magazine - critica</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:58:56</pubDate>

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      <title><![CDATA[El manuscrito más rechazado de la historia. El autor de menos éxito. Y el crítico menos perspicaz.]]></title>
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      <pubDate>Fri, 03 Feb 2012 15:45:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image10199" src="http://img.papelenblanco.com/2012/02/250px-manuscrito_512_01.jpg" class="centro" alt="250px-manuscrito_512_01.jpg" />No hay nada más desazonador para un autor que el rechazo de su manuscrito por parte de una editorial. <strong>Muchos escritores, tras la carta de rechazo, se replantean volver a escribir</strong>. Otros hacen añicos la obra. Los más cínicos, coleccionan las cartas de rechazo, que cualquier por doquier para acordarse de lo mediocres que son (o de lo mediocres que resultan los expertos que trabajan en una editorial).</p>

	<p>Hay manuscritos que, en su día, fueron rechazados por muchas editoriales y que, finalmente, al ser editados, obtuvieron un éxito rutilante. La razón de ello es que muchos editores persiguen, sobre todo, que la obra que tienen entre manos resulte comercialmente rentable. <strong>Pero las cábalas que podemos hacer al respecto no son mucho más fiables que consultar la bola de cristal</strong>: si no fuera así, montar una editorial sería un negocio tan seguro que hasta los bancos invertirían en ello.</p>

	<p>Sin embargo, hay manuscritos que parecen tener la negra. Es el caso del libro <em>World Government Crusade</em> (Cruzada del gobierno mundial), escrito por <strong>Gilbert Young</strong>. Posiblemente el manuscrito más rechazado de la historia. Literalmente ha sido rechazado cientos de veces. </p>

	<p>El libro es un compendio de los punto de vista políticos del autor. Su principal tesis es la institución de un gobierno para el mundo entero y un solo idioma obligatorio. Según cuenta <strong>Stephen Pile</strong> en <em>El libro de los fracasos heroicos</em> a propósito de este manuscrito:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>En 1973 escribió al embajador de la Unión Soviética para preguntarle si podría interesarle a algún editor ruso. En 1958 este antiguo agente de seguros fundó el Partido del Gobierno Mundial y de los Viejos Pensionistas. Perdió el aval las tres veces que se presentó a las elecciones generales en Bath, donde organizó un acto político que atrajo a un público de una persona.</blockquote>

	<p>Otro problema aparejado al proceloso mundo editorial es el conseguir que, finalmente, editen tu obra. Ahora ya está, pensaréis. Sin embargo, <strong>lograr editar es justo el inicio de otra ordalía en la que tu ego puede quedar ciertamente magullado</strong>: descubrir que tu obra no se vende, que no interesa a nadie o que reciben críticas demoledoras. </p>

	<p>Es lo que le ocurrió a <strong>William G. Gold</strong>, posiblemente el autor con menos éxito de la historia. No en vano, ganó solo 28 peniques por escribir más de tres millones de palabras en un período de 18 años. Esta remuneración le llegó el 24 de mayo de 1974 por un artículo que le encargó un periódico de Camberra. </p>

	<p>Un crítico, a menudo, puede ser uno de los obstáculos que se ponen en el camino al éxito de una obra. No obstante, los críticos también se equivocan. Y mucho. Que se lo pregunten a <strong>lord Halifax</strong>, que importunó en varias ocasiones a <strong>Alexander Pope</strong> mientras leía un poema suyo para sugerirle algunos cambios apreciables y absurdos. Sigue Stephen Pile:</p>

<blockquote>Después del recital un buen amigo de lord Halifax, un tal doctor Garth, llevó al asombrado Pope a un aparte. “No hace falta que retoque esos versos”, le dijo. Lo que tiene que hacer es dejarlos como está, llamar a lord Halifax dentro de dos o tres meses, darle las gracias por sus amables observaciones sobre esos fragmentos y leérselos como si los hubiera cambiado.” Pope siguió su consejo, llamó a lord Halifax y le leyó el poema exactamente igual a como estaba antes. Sus penetrantes facultades críticas no habían perdido un ápice de su clarividencia. “Sí, ahora está perfecto. No podría estar mejor.</blockquote>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Elogio de la impertinencia’ de Piergiorgio Odifreddi: o cómo la ciencia y las matemáticas pueden enfrentarse a los prejuicios de la política y la religión]]></title>
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      <pubDate>Thu, 12 Jan 2012 11:22:54 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2012/01/imper.jpg" alt="" />¿Queréis saber qué se siente bailando sobre un campo sembrado de minas? Es fácil: <strong>pisad el callo de lo políticamente correcto</strong>, tal y como lo hicieron los caricaturistas de Mahoma, y lo sentiréis en todo su esplendor.</p>

	<p>Eso es lo que ha pretendido <strong>Piergiorgio Odifreddi</strong>, profesor de Lógica en la Universidad de Turín. Bailar sobre el campo de minas de toda clase de asuntos espinosos. Bailar con método, con estilo, no a lo loco, es decir, <strong>bailar con arreglo a los dictados de la ciencia, las matemáticas o la lógica</strong>. Finalmente, Odifreddi ha pretendido pasar por la thermomix todo el conjunto y, violà, le ha salido este libro titulado <strong>Elogio de la impertinencia</strong>.</p>

	<p>El principal problema, sin embargo, es que los ingredientes están a medio cocer: ni se ha bailado tanto, ni se han pisado tantos callos, ni se han ejecutado las coreografías prometidas. <strong>Ni la thermomix es la mejor manera de cocinar un plato exquisito</strong>.</p>

	<p>Además, ignoro si a causa de la traducción española o por el estilo del autor, la prosa resulta a menudo un tanto mecánica, como sincopada, lo cual <strong>convierte la lectura en una actividad muy poco fluida</strong>. </p>

	<p>Evidenciadas todas las carencias, como no quiero que pese sobre el lector la idea de que <strong>Elogio sobre la impertinencia</strong> es un mal libro, también hay que resaltar sus virtudes, que también las tiene. Aunque el mejunje general es insípido (y se vuelve más insípido porque la portada del libro parece vender una cosa que luego es otra), lo cierto es que hay en el libro de Odifreddi algunos artículos sobresalientes. Y también hay otros que se ajustan con perfección al subtítulo del libro: <strong>análisis desde las matemáticas de temas en apariencia apartados de la misma, como la literatura</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>También hay una serie de <strong>entrevistas imaginarias a personajes históricamente relevantes</strong>, que buscan poner en entredicho la coherencia del personaje o, incluso, evidenciar que sus pensamientos no se alejan tanto de lo que pensamos todos, como una entrevista a Hitler, otra a Chomsky, otra a Jesús, a Newton, a Arquímedes, y así.</p>

	<p>En definitiva, Oddifredi es inconformista y ácido, pero no lo es tanto como él cree. Sus artículos resultan tan sucintos (y generalmente son síntesis del pensamiento de otros intelectuales verdaderamente irreverentes) que saben a poco. Pero, en general, y a pesar de todo, <strong>vale la pena la lectura de un puñado de sus textos</strong>. Sobre todo si tenemos la mente demasiado cuadriculada.</p>

	<p>Tal vez, uno de los fragmentos más memorables, que valen por todo el libro (me sirvió para ilustrar <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/por-que-somos-tan-estupidos">un artículo reciente</a></strong> y entresacar fragmentos para <strong><a href="https://twitter.com/#!/SergioParra_">mi Twitter</a></strong>), que incluso debería fotocopiarse y llevar bien plegadito en la cartera, para ir leyéndolo en horas muertas, sea éste:</p>

<blockquote>Por la mañana, la mayor parte de nosotros se despierta con el sonido de un reloj, enciende la luz eléctrica, activa los sifones y cisternas hidráulicas, abre grifos para el agua fría o caliente, coge alimentos de la nevera, prepara el desayuno usando el gas, la electricidad o el microondas, se coloca las gafas, si las necesita, se pone ropa y zapatos producidos industrialmente, conecta una alarma después de haber cerrado la puerta de casa, desciende a la planta baja o al garaje en un ascensor, se mueve con medios motorizados de todo tipo, trabaja en fábricas y despachos ampliamente automatizados, usa continuamente teléfonos y ordenadores, vive en casas de ladrillos calentadas por radiadores, mira la televisión y va al cine, si no quiere tener hijos usa anticonceptivos, si enferma se hace exámenes médicos o radiológicos, toma píldoras y fármacos, se hace operar y trata de prolongar su vida lo máximo posible de manera artificial.</blockquote>

<blockquote>Por tanto, la mayoría de nosotros debería saber perfectamente que el mundo está regulado por leyes mecánicas, termodinámicas, electromagnéticas, nucleares, químicas y biológicas a las cuales apelamos, directa o indirectamente, de manera constante. Y entonces, ¿por qué una buena parte de nosotros se preocupa por la sal derramada, cambia de dirección si un gato negro le atraviesa la calle, evita pasar por debajo de una escalera apoyada en una pared, toca madera o hace los cuernos si ve un coche fúnebre, conoce su signo del zodíaco, lee y escucha los horóscopos, compra productos de herboristería, practica la homeopatía y la acupuntura, se hace tratar por iridiólogos y sanadores, consulta cartománticos y videntes, cree en los extraterrestres, los ángeles, los demonios, las Vírgenes que lloran y la sangre de san Jenaro, se dirige en peregrinación a Lourdes, Fátima y Pietrelcina, se ilusiona con que las plegarias puedan tener efecto sobre su vida, y destina el 8 % de su renta al Vaticano?</blockquote>

	<p><span class="caps">RBA</span> <span class="caps">LIBROS</span><br />
<span class="caps">TEMAS</span> DE <span class="caps">ACTUALIDAD</span><br />
400 páginas<br />
<span class="caps">ISBN</span> 9788498676006</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.sellorba.com/elogio-de-la-impertinencia_piergiorgio-odifreddi_libro-ONFI348-ct.html">Ficha en RBA</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es la mejor novela de la historia?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cual-es-la-mejor-novela-de-la-historia</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cual-es-la-mejor-novela-de-la-historia</guid>
      <pubDate>Wed, 10 Aug 2011 10:20:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9432" src="http://img.papelenblanco.com/2011/08/1140535523_0.jpg" class="centro" alt="1140535523_0.jpg" />Atención, señoras y señores, prepárense para <strong>averiguar cuál es la mejor novela de todos los tiempos</strong>, la novela que uno debería leer si se considerara un buen lector, la novela que es la suma de todas las novelas, la novela que te impelerá a dar un salto cuántico en la literatura, la novela con marchamo, glamour y profundidad por antonomasia. </p>

	<p>El nombre de la novela es …</p>

	<p>En los puntos suspensivos <strong>podéis poner la obra que vosotros consideréis oportuna</strong>. ¿Tal vez la que recibió el premio Booker? ¿La del premio Pulitzer? ¿El Goncourt? ¿El Nobel (aunque esté dirigido más bien a la trayectoria del autor y no tanto a un libro concreto?). ¿El premio de algún ayuntamiento perdido?</p>

	<p>Pero <strong>¿los premios son una forma eficaz de escoger un buen libro, algo así como un atajo?</strong> No es mi caso: creo que nunca he leído una novela premiada con algún galardón con solera que me haya gustado lo suficiente. En diciembre de 2009, el periódico <em>The Guardian</em> publicó una encuesta realizada a 892 blogueros acerca del que creían que era <strong>el peor libro publicado en los últimos diez años</strong>. El resultado fue muy significativo: los encuestados escogieron como peores libros a “los ganadores más valorados de los premios Booker”. (Recordaros que el premio Booker se estableció para identificar y premiar a la “mejor novela del año”, y en la actualidad está considerado como el premio literario más importante de este tipo en Inglaterra).<br />
<!--more--></p>

	<p>¿Cómo es posible que exista una brecha tan amplia entre crítica y público (o crítica bloguera)? <strong>Una posible explicación reside en la reputación</strong>. Un crítico literario no solo debe responder ante sus propios gustos o análisis eruditos sino ante la mirada de otros críticos. Una línea crítica demasiado excéntrica podría condenar al ostracismo al crítico: quizá perdiendo su empleo, quizá trabajando para revistas minoritarias donde pagan menos, quizá mostrándose “inferior” a sus colegas. </p>

	<p>No estoy sugiriendo que todos los críticos sean deshonestos con su trabajo, sino que <strong>existe una presión</strong> (más o menos leve) sobre la opinión que se forman, incluso a nivel inconsciente. </p>

	<p>Tal y como señala el experto en literatura <strong>John Shuterland</strong>:</p>

<blockquote>Una de las maneras en que los académicos, críticos y expertos miden su estatura es viendo con qué frecuencia sus colegas citan sus trabajos. Las puntuaciones se registran con exactitud en el inmenso Arts and Humanities Citation Index (<span class="caps">AHCI</span>). Se trata de un asombroso banco de datos. Por ejemplo, la aparición de los teóricos franceses de principios de la década de 1980 está registrada con todo detalle, con Michael Foucault y Roland Barthes a la cabeza de las autoridades citadas en todas las artes y campos de las humanidades, con cientos de éxitos cada uno.  (…) La modestia debería prohibírmelo, pero no lo hará: John Shuterland tiene una respetable puntuación de 218.</blockquote>

	<p>Según cómo lo veamos, tener una puntuación alta te condena (o de hecho ya te ha condenado) a producir críticas que sigan los cauces del <em>establishment </em>crítico. A mayor puntuación, mayor es el corsé (o el palo en el culo), y <strong>también es mayor el miedo a perder la puntuación</strong> (algo así como la versión literaria de los puntos del carnet de conducir).</p>

	<p>Obviamente, los críticos en la sombra (los que valoramos originales que se presentan a premios literarios o a editoriales) no estamos sometidos a esa suerte de presión sostenida que puede poner en entredicho nuestra reputación (o al menos no hay tanta presión). Incluso mis lucubraciones en <strong>Papel en Blanco</strong> generalmente tienden a la subversión o a la sencilla <em>boutade</em> (siempre persiguiendo la reflexión, por supuesto), porque en el medio digital no hay tanta jerarquización crítica: aquí todos valemos más o menos lo mismo. Que no es demasiado. <strong>Mi puntuación debe rondar entre 1 y -1</strong>, como si dijéramos. </p>

	<p>¿El desembarco de la crítica literaria <em>online</em> acabará con esta separación entre crítica y público? El tiempo lo dirá. Pero apostaría a que sí.</p>

	<p>Vía | <em>50 cosas que hay que saber sobre literatura</em> de John Sutherland</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Si no lo entiendes así es que no entiendes lo que lees]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/si-no-lo-entiendes-asi-es-que-no-entiendes-lo-que-lees</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/si-no-lo-entiendes-asi-es-que-no-entiendes-lo-que-lees</guid>
      <pubDate>Fri, 22 Jul 2011 14:53:01 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9353" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/time-machine-1.jpg" class="centro" alt="time-machine-1.jpg" />Me declaro a favor de <strong>Susan Sontag</strong> y de su influyente manifiesto de 1966, <em>Contra la interpretación</em>. El estudio académico profesionalizado de los textos literarios me agota hasta límites siderales. Tuve que soportarlo durante mis años de instituto y universidad, e incluso ahora debo esquivarlo de determinadas personas que me rodean: la mayoría gafapastas que sientan cátedra artística sobre tal o cual obra, y si no la entiendes así (o no eres suficientemente onanista para entenderlo así) <strong>es que te faltan neuronas</strong>.</p>

	<p>Tamaña impostura sobre los textos literarios me parece un buen ejercicio mental, como hacer gimnasia o resolver crucigramas. Pero ir más allá, <strong>creando cánones estéticos o interpretaciones unívocas</strong> (o exageradamente alambicadas) a fin de que se instalen catequísticamente en todo aquel que pretenda llamarse culto, no, por ahí no paso. </p>

	<p>Leer es, sobre todo, disfrutar. Y luego viene la empatía, la sensibilidad, el entendimiento profundo, llamadlo como querías, pero todo ello lo considero idiosincrático, personalísimo, incluso muy íntimo. Quizás sirva para plasmarlo en un examen sobre comprensión lectora, <strong>pero en ningún caso debe usarse como paradigma de que se ha entendido la obra</strong>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Porque a saber. A saber qué quería decir el autor. Este problema suscitó tanto interés durante los siglos <span class="caps">XVIII</span> y <span class="caps">XIX</span> entre los eruditos alemanes de la Biblia, que la hermenéutica se convirtió en una herramienta muy usada por los estudiosos: <strong>¿el texto sagrado debía interpretarse de forma literal o figurada?</strong></p>

	<p>Esa pregunta es imposible de responder porque no podemos introducirnos en la cabeza del autor del texto sagrado. Sí, puede haber un consenso o un canon, pero <strong>no dejará de ser un acuerdo más o menos arbitrario de diferentes grupos sociales</strong>. No hay un significado, sino tantos significados como mentes para crearlos y recibirlos. </p>

	<p>Prueba de ello es la variedad de interpretaciones que se ha hecho sobre una obra como <em>El amante de Lady Chatterley</em>. Entre 1930 y 1959 se consideraba una obra obscena. Pero en 1983 era difundida por la <span class="caps">BBC</span> como “libro de cabecera”. </p>

	<p>Imaginad que los académicos literarios inventaran <strong>una máquina del tiempo</strong>, una herramienta que usasen por fin para interpretar en profundidad una obra como, por ejemplo, <em>Hamlet</em>. Tienen dos opciones:</p>

	<p><strong>Pueden ir al futuro</strong>, hasta el fin de los tiempos, justo cuando se emita el último juicio crítico sobre la obra de Shakespeare a fin de hacer una especie de compilación o síntesis. La otra opción pasa por <strong>viajar atrás en el tiempo</strong>, a la primera representación en el Globe Theatre en 1601, para captar todos los detalles in situ de la obra, sus efectos en la gente, la iluminación, la interpretación de los actores, viendo incluso a Richard Burbage declamando por primera vez esos textos recién escritos. Todavía no existiría ninguna sobra crítica que empañara nuestro juicio. Estaríamos limpios de prejuicios. </p>

	<p><strong>¿Qué escenario es el idóneo para interpretar correctamente una obra literaria?</strong> Según vuestra respuesta, estaréis de lado de los pedantes académicos obsesionados con articular un canon estético intocable o de la mano de Susan Sontag. </p>

	<p>Yo, por supuesto, le daría a la manivela de la máquina del tiempo hacia 1601.</p>

	<p>Vía | <em>50 cosas que hay que saber sobre literatura</em> de John Sutherland</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Gabinete de curiosidades romanas', para aquellos que pasan de las batallas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/gabinete-de-curiosidades-romanas-para-aquellos-que-pasan-de-las-batallas</link>
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      <pubDate>Fri, 28 Jan 2011 23:31:52 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image8493" class="centro" alt="Fresco romano" src="http://img.papelenblanco.com/2011/01/fresco-pompeya.jpg" /></p>

	<p>Dentro de las novedades de este mes dedicadas a la No Ficción, este es uno de los que más me han llamado la atención. Claro que no tiene mérito, porque la cabra siempre tira al monte, pero este <strong>Gabinete de curiosidades romanas,</strong> escrito por <strong>J.C. McKeown, </strong>nos promete ahondar un poquitín más en la fascinante vida privada de la Roma clásica. Lo edita <strong>Crítica</strong> y su precio es <strong>20,90 euros</strong> en tapa dura, precio que no está nada mal teniendo en cuenta cómo está el mercado&#8230;</p>

	<p>Lo que J.C. McKeown se propone es abrirnos las puertas de la Roma más clásica, la madre del Imperio, con sus hechos extraños y sus relatos sorprendentes. Desde los opíparos banquetes de los grandes señores a las complicadas sutilidades (o la falta de las mismas) de las prácticas sexuales romanas. <strong>De los elefantes de Aníbal a las supersticiones más comunes</strong>. Un viaje en el tiempo en el que mezclarse con gladiadores, emperadores, esclavos y artesanos es posible. Y sin tener que apagar la estufa, oigan.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>J.C. McKeown es catedrático de <strong>Clásicas en la Universidad de Wisconsin</strong> y autor de diferentes títulos que aún no han sido traducidos al castellano, como un curso de latín clásico que goza de cierto prestigio en su país o comentarios a los <strong>Amores de Ovidio.</strong> Está considerado como uno de lo mayores estudiosos de la vida cotidiana de la Roma Antigua y este libro es una buena muestra de ello.</p>

	<p>Lo he estado hojeando y lo cierto es que el libro pinta bastante bien. También es verdad que como tengo que leer sobre arqueología e historia por obligación, cuando tengo un rato libre me da mucha pereza ponerme con lo mismo, y al final acabo escogiendo alguna novela que no tenga absolutamente nada que ver con estos temas. Sí, lo sé, soy una vaga, pero no temáis, que me lo apunto igualmente, que a mí este tipo de libros me llama muchísimo la atención&#8230;</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.enlaceseditoriales.com/es/libro/gabinete-de-curiosidades-romanas">Ficha en Crítica</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/legionario-una-guia-unica-para-ser-un-buen-soldado-romano">&#8216;Legionario&#8217;, una guía única para ser un buen soldado&#8230; romano</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Stephen Hawking levanta la polémica con 'El gran diseño']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/stephen-hawking-levanta-la-polemica-con-el-gran-diseno</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/stephen-hawking-levanta-la-polemica-con-el-gran-diseno</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Nov 2010 11:21:23 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image8175" class="centro" alt="Órbitas binarias" src="http://img.papelenblanco.com/2010/11/orbitas_binarias.jpg" /></p>

	<p>Ayer día quince salía a la venta en nuestro país uno de los libros más esperados y no, no se trata de una novela. Estamos hablando de <strong>El gran diseño</strong> de <strong>Stephen Hawking</strong> y <strong>Leonard Mlodinow</strong> donde uno de los pensadores más grandes de nuestro tiempo llega a conclusiones sorprendentes acerca del origen del Universo y, por supuesto, del origen de la vida humana. Lo publica <strong>Crítica</strong>, especialista en estos temas, en una edición en tapa dura con sobrecubierta a un precio de <strong>21,90 euros</strong>. No sé si es bueno o malo, pero ayer mismo comentándolo con un amigo nos sorprendía que fueran tan sólo 240 páginas&#8230;</p>

	<p>En este libro Hawking pretende dar una nueva visión de la creación del universo, alejada de la tradicional e incluso lejana a la que él mismo sostenía hace unos cuantos años. Hawking y Mlodinow se enfrentan en este libro a las preguntas últimas sobre el Universo y la Vida, <strong>no tanto el cómo sino el por qué</strong>. Y aquí es donde entra la polémica, porque las conclusiones a las que han llegado no dejan especialmente en buen lugar teorías como el creacionismo o el diseño inteligente. Con &#8216;El gran diseño&#8217; se llega a la conclusión de que nuestro universo, al igual que otros muchos posibles, surgió de la nada. El propio Stephen Hawking nos lo explica con sus palabras:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Porque existe una ley como la gravedad, el Universo puede y podría crearse por sí mismo de la nada. La creación espontánea es la razón por la que es redundante el papel de un creador del mismo. </blockquote>

	<p>Evidentemente, con esta propuesta, el papel de Dios como creador del universo queda bastante fuera de juego, por lo que no han tardado en hacerse oír las voces contrarias a esta nueva teoría. Considerado como uno de los más grandes físicos teóricos del mundo, Stephen Hawking ha conseguido, pese a sus limitaciones físicas, aportar a la ciencia un conjunto de escritos científicos del que es imposible evaluar su impacto en la ciencia moderna. Autor de <strong>Historia del tiempo</strong> o <strong>El universo en una cáscara de nuez</strong>, no nos cabe la menor duda de que sus libros y sus teorías, acertadas o no, hacen avanzar la ciencia y nuestro conocimiento del universo.</p>

	<p>Mi desconocimiento de la física cuántica es total y absoluto. Estudié física en Segundo de <span class="caps">BUP</span> (sí, cuando aquello existía) y desde entonces he leído pocos artículos de divulgación sobre el tema. Para mi suerte (o mi desgracia, según la ocasión) todos mis amigos sienten un morboso interés por el tema (es broma, chicos) por lo que me van poniendo al día sobre el tema entre cerveza y cerveza. Sin duda uno de los libros más esperados del año del que no dudo que, acertado o equivocado, dará otro empujón más a la clásica pregunta ¿de dónde venimos?</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.enlaceseditoriales.com/es/libro/el-gran-diseno">Ficha en Crítica</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/llega-la-clave-secreta-del-universo-la-novela-infantil-de-stephen-hawking">Llega &#8216;La clave secreta del universo&#8217;, la novela infantil de Stephen Hawking</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Se puede decir que 'Hamlet' es una porquería sin parecer un ignorante?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/se-puede-decir-que-hamlet-es-una-porqueria-sin-parecer-un-ignorante</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/se-puede-decir-que-hamlet-es-una-porqueria-sin-parecer-un-ignorante</guid>
      <pubDate>Sun, 01 Aug 2010 12:27:33 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/shakespeare91.jpg" alt="" /><strong>¿Qué es un libro bueno?</strong> ¿Puedo denostar una obra de Shakespeare o de cualquier otro autor intocable sin parecer un necio o sólo puedo determinar que no me gusta pero, todo y así, reconocerle unas cualidades inherentes?</p>

	<p>Antes de sumergirnos en tan peliagudas cuestiones, debo advertir que para hablar de cualquier tema siempre es condición <em>sine qua non</em> reírse de lo intocable, ridiculizándolo, reubicándolo en el justo lugar donde deben estar todas, absolutamente todas las cosas: <strong>a ras de suelo</strong>, lejos de altares, de genuflexiones versallescas, de protocolos, de persignaciones, de viriles antibalas con alarma de seguridad y de etiquetas con los precios hinchados por la especulación, el charm de pacotilla, la inercia y la moda.</p>

	<p>Dicho lo cual, empecemos.</p>

	<p>En primer lugar, asombra que muchos de los llamados expertos en Literatura ignoren (y hasta desdeñen) disciplinas fundamentales para el conocimiento íntimo del arte, como pueden ser <strong>la neurobiología</strong>, <strong>la psicología evolutiva</strong> o <strong>la genética</strong>. Los expertos de este tipo, cerrados en su conocimiento, me hacen el efecto de mecánicos que sólo conocen los colores con los que se pueden pintar la carrocería de un coche pero que jamás han levantado el capó para examinar el motor. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Todavía no entiendo por qué en las facultades de letras no se imparten al menos nociones sobre estas disciplinas y, de una vez, se aclara un poco la niebla conceptual que <strong>convierte la exégesis literaria en hermética y dogmática</strong>.</p>

	<p>Así pues, ante la pregunta de si existe algún baremo fiable para catalogar cualitativamente las obras literarias, la respuesta por necesidad deberá ser multidisciplinar. Y en base a ella, hoy en día sabemos cuatro cosas y poco más sobre el asunto: <strong>el resto de discusiones bizantinas son estériles</strong>, un pasatiempo como otro cualquiera, donde cualquier postura se puede defender o atacar si se dispone del armamento retórico necesario. Estas cuatro cosas que sabemos son las siguientes:</p>

	<p><strong>Biológicamente SÍ existe codificado en nuestro cerebro qué es bonito, feo, armónico, etcétera</strong>. Da igual dónde hayamos nacido o quién nos haya educado, todo ello viene de serie al nacer. Lo que sucede es que la cultura en la que esté inmerso el cerebro puede matizar (aunque no tanto como se cree popularmente) algunos de estos conceptos predefinidos o hasta tergiversarlos en base a estos intereses:</p>

	<p><strong>1)</strong> El ser humano precisa de la construcción de filtros artificiales para asimilar mejor la información, así que suele depositar su confianza informativa en individuos que <strong>se designan como autoridades en la materia</strong> (aunque luego resulte que no lo son o que sea imposible ser docto en cuestiones subjetivas).</p>

	<p><strong>2)</strong> La gente está interesada en sobresalir frente a los demás, mostrando posesiones, fuerza, conocimientos… así que inconscientemente a la gente le gusta que exista una división entre obras buenas y malas para poder decir que ha leído las buenas y, por tanto, demostrar que es superior intelectualmente y más interesante en general del que dice haber leído las obras malas.</p>

	<p><strong>3)</strong> Las elites y los creadores de opinión tratan de desprenderse del vulgo cuando el vulgo abraza los preceptos que ellos defienden <strong>a fin de no ser confundidos con ellos</strong>. De modo que en su necesidad por descollarse del vulgo, la elite será capaz de adscribirse a obras manifiestamente excéntricas. Pero cuando la mayoría abrace lo excéntrico, entonces volverán a lo clásico. Hay largas listas de críticas feroces a obras que hoy se consideran maestras y viceversa. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/12146894_1.jpg" alt="" /><strong>¿Significa eso que los críticos no tienen ningún consenso?</strong> En parte no lo tienen, y en parte deben flexibilizarlo para mantenerse ajenos al vulgo. Un ejemplo paradigmático de este movimiento pendular es la noción <em>duchampiana</em> de que el arte se encuentra en todo tipo de objetos y situaciones: Duchamp vio en un urinario de caballeros una Fuente de agua pura, y cierto sector de la elite aplaudió. Ahora, en el Ego Gallery de Barcelona, Victoria Campillo ve en los calzoncillos de Calvin Klein de rayas a Jonhatan Lasker o a Daniel Buren.</p>

	<p>¿Quiere decir todo esto que uno puede lanzar el temerario juicio de resulta más interesante <em>Harry Potter</em> que <em>Cien años de soledad</em>? Pues sí, según lo que el lector esté buscando en la lectura y considere interesante en una obra. Por ejemplo, si nos basamos en qué obras aportan más conocimientos e instrucción intelectual, <strong>pues entonces todos deberíamos lanzarnos de cabeza a las enciclopedias</strong>.</p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/08/peon-reina.jpg" alt="" />Y ¿los que consideran más interesante <em>Cien años de soledad</em> que <em>Harry Potter</em> son personas más instruidas? Según lo antedicho, no. Sólo se acostumbra a que sea así porque uno quiere encajar y sobresalir en los grupos sociales en los que compite. Por ello, incluso, aunque al principio la música máquina no suele ser agradable para el oído, a medida que uno se introduce en un nicho social donde la música máquina es un valor añadido, <strong>el oído amolda su sensibilidad al <em>tunda tunda</em></strong>, y sí, aunque sea insólito, a uno le acaba gustando genuinamente la música máquina. Como sucede con <em>Hamlet</em>.</p>

	<p>Otra cuestión muy distinta es admitir que sea necesario o no, desde este punto de vista artificioso, el crear listas de libros buenos y malos. Porque es necesario. <strong>Esta dicotomía es socialmente imprescindible</strong>: todos los intentos de crear, por ejemplo, vestidos igualitarios y baratos han fracasado, porque el ser humano precisa de elementos diferenciadores que demuestren su grado social e intelectual. </p>

	<p>Pero, como en todo, lo importante es conocer las reglas del juego para jugar sin radicalizar posturas, como tampoco radicalizamos posturas a la hora de dictaminar si son mejores las fichas blancas o las negras. Limitémonos a mover ficha y a jugar y <strong>no nos creamos demasiado el tono grandilocuente de nuestros juicios</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Relájate y disfruta (y III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-y-iii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-y-iii</guid>
      <pubDate>Tue, 12 May 2009 17:08:19 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/untitled.jpg" alt="" />Bien. Llegados a este punto, ¿cuál es la conclusión de toda esta arenga en términos literarios y/o artísticos? La conclusión sería, en pocas palabras, que todos somos víctimas de nuestras miserias, que somos imperfectos, que hasta <strong>Terminator</strong>, <strong>Robocop</strong> y algún robot <em>asimoviano</em> (mentes todas ellas matemáticamente consecuentes) han llegado alguna vez a infringir sus directrices.</p>

	<p>Conclusión que puede ramificarse con arreglo al siguiente esquema:</p>

	<p>Que consumir sólo papillas para bebé o cultura popular es síntoma de un gusto poco adiestrado.</p>

	<p>Que consumir sólo caviar o alta cultura y nunca un huevo frito con patatas es síntoma de impostura. </p>

	<p>Que creerse superior consumiendo una u otra cosa es síntoma de falta de conciencia de uno mismo y del medio que le ha tocado vivir.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Que es reconfortante creer que aún hay clases. Pero las clases deberían establecerse en base al peso de las razones que justifican nuestras decisiones  o estilos de vida o, en todo caso, a la asunción de que el eclecticismo siempre será mejor que el no eclecticismo.</p>

	<p>Que seguiré ciscándome en los que consumen fútbol o libros de <strong>Pablo Cohelo</strong> en cualquier conversación de café que no quiera ir más allá. Porque no nos vamos a engañar: es más probable que este consumidor sea un pobre diablo. Primero porque hay más tontos que listos en general. Segundo, porque es más improbable que un consumidor de cultura basura tenga la suficiente conciencia de que está consumiendo eso, una caca expedida en serie; ya que si fuera consciente dejaría de consumirla (conversión al gafapastismo o similares) o no la consumiría exclusivamente (improbable caso de autoconciencia y falta de impostura y de perpetuo estado de alerta para explicar todo el contenido de este artículo a todo aquél con el que queramos confraternizar). </p>

	<p>Y ahora a disfrutar. De todo. Y sin palos en el culo. Y si preguntan, carraspead, y explicadlo: quizá al otro lado haya alguien que lo entienda.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Ayer se cumplió el bicentenario del nacimiento de Mariano José de Larra]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/ayer-se-cumplio-el-bicentenario-del-nacimiento-de-mariano-jose-de-larra</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/escritores/ayer-se-cumplio-el-bicentenario-del-nacimiento-de-mariano-jose-de-larra</guid>
      <pubDate>Wed, 25 Mar 2009 10:14:34 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image5062 alt=Larra src="http://img.papelenblanco.com/2009/03/larra.jpg" /><strong>Ayer se cumplieron doscientos años del nacimiento de Mariano José de Larra (1809-1837),</strong> figura clave del romanticismo español y a quien se considera padre del periodismo moderno. Su corta trayectoria literaria (no llegó a cumplir los 28 años) fue suficiente para afianzarlo como una de las plumas más lúcidas, críticas y satíricas de la España del momento.</p>

	<p>Con motivo del bicentenario de su nacimiento, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) ha organizado un <strong>ciclo de conferencias, Larra en el tiempo,</strong> con la colaboración del Ministerio de Cultura y el Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid. El ciclo, que se prolongará hasta el mes de diciembre, se inaugura esta misma tarde con la participación de Jesús Miranda de Larra, estudioso y descendiente del escritor, que presenta su libro <strong>Larra. Biografía de un hombre desesperado.</strong></p>

	<p>Mariano José de Larra nació en Madrid el 24 de marzo de 1809, en plena Guerra de la Independencia. Sus primeros años de vida los pasó en territorio francés, dado que su padre, un médico &#8220;afrancesado&#8221;, pidió formar parte del ejército de José Bonaparte como cirujano militar. En 1918, tras la amnistía de Fernando VII, la familia regresó a España y se instaló de nuevo en la capital. A los 19 años comenzó su carrera periodística en &#8216;El Duende Satírico&#8217;, un folleto mensual en el que escribía con ironía sobre las costumbres madrileñas, pero las quejas de algunos de los retratados lo obligaron a cerrar la publicación.<!--more--></p>

	<p>Colaboró, siempre con artículos satíricos, profundamente críticos sobre la sociedad española, en diversos medios, como &#8216;El Pobrecito Hablador&#8217;, &#8216;La Revista Española&#8217; o &#8216;El Español&#8217;. Algunos de sus escritos más famosos, muchos de ellos firmados con el seudónimo de Fígaro, fueron &#8216;Vuelva usted mañana&#8217;, &#8216;El castellano viejo&#8217;, &#8216;Entre qué gentes estamos&#8217; o &#8216;El casarse pronto y mal&#8217;. Junto a su labor periodística también cultivó la poesía, el teatro y hasta la novela con &#8216;El doncel de don Enrique el Doliente&#8217;, géneros todos en los que no alcanzó el mismo éxito que con sus textos en prensa.</p>

	<p>A los veinte años contrajo matrimonio y tuvo tres hijos, sin embargo al poco tiempo se separó de su esposa. Años atrás había conocido a la mujer que sería el amor de su vida: Dolores Armijo, también casada y con quien tuvo una aventura tormentosa que acabó en ruptura. La noche del 13 de febrero de 1837 recibió la visita de Dolores que, lejos de reconciliarse con él, le pidió sus cartas y le dejó claro que no deseaba volver a verlo. Tras su marcha, se suicidó con su pistola.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.secc.es/ficha_conmemoraciones.cfm?id=2414">SECC: Mariano José de Larra</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/04/15-nueva-biografia-de-larra-con-vistas-a-su-bicentenario">Nueva biografía de Larra con vistas a su bicentenario</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La imposibilidad de la crítica literaria perfectamente ecuánime]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/la-imposibilidad-de-la-critica-literaria-perfectamente-ecuanime</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/la-imposibilidad-de-la-critica-literaria-perfectamente-ecuanime</guid>
      <pubDate>Fri, 02 Jan 2009 12:33:16 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/01/manos%20escher%202.jpg" alt="" />Éste es, entre otras cosas, un espacio para la crítica de obras literarias. Dejando a un lado las percepciones idiosincrásicas de cada uno de los editores de este blog, ¿es posible que exista un criterio objetivo que enumere una serie de puntos perfectamente sensatos y coherentes acerca de una obra artística? En política, dos personas inteligentes pueden mantener creencias diametralmente opuestas. Si esto ocurre en literatura, ¿significa que pueden coexistir posibles familias de explicaciones y exégesis acerca de una obra y que cada una de ellas puede ser igualmente rigurosa? ¿Tal vez sólo existe un análisis perfecto pero, a causa de limitaciones epistemológicas, nos limitamos a dar válidas cualquier exégesis porque no hay forma de impugnar lo que ignoramos?</p>

	<p>Cuando un especialista debe traducir una obra de un idioma a otro, se enfrenta a una disyuntiva casi infinita: una frase puede interpretarse de muchas formas diferentes y no todas ellas poseen una traducción literal. De igual forma, una crítica suele escapar (o debería) de unas reglas estrictas. Por esa razón, las críticas a una misma obra deberían ser, por sistema, distintas entre sí. Esto ocurre con frecuencia, pero no tanto como pensamos. Si muchas críticas se parecen entre sí no es porque exista un código universal para valorar una obra (existe, pero las emociones suelen vulnerarlo). </p>

	<p>Si las críticas se asemejan es debido a un efecto de solapamiento que se describe muy bien <em>Fire the Bastards!</em>, de Jack Green, que recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis <em>The Recognitions</em>. Green demuestra así que muchas opiniones acerca del mérito artístico de una obra son el resultado del contagio arbitrario: una persona lee una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario empleando parecidos argumentos, pues las ideas se anclan en su mente de forma inconsciente (ya decía Asimov que cualquier teoría puede defenderse con el suficiente aparato retórico). En poco tiempo, aparecen cientos de críticas que, atendiendo a su contenido, se reducen a dos o tres críticas originarias.  </p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Luego está el problema de la limitación de nuestra percepción literaria. Uno, por mucha que lea, sólo leerá una ínfima parte de los libros que existen. Las obras que no ha leído (la mayoría) pero que se consideran obras fundamentales o canónicas serán prejuzgadas con benevolencia aunque sólo sepa de ella a través de terceros. Y por último, ni siquiera somos conscientes de las obras y los autores que quizá nos parezcan más espectaculares que las obras y autores que han saltado a la fama y que tal vez modificarían nuestros criterios estéticos. Las librerías pequeñas, de no más de 5.000 libros en su fondo bibliográfico, no tienen ningún interés en ocupar el espacio de sus estanterías con obras marginales o poco conocidas. Incluso una gran librería, como la estadounidense Barnes &#38; Noble, que puede contener del orden de 130.000 volúmenes, es un lugar de hechuras insuficientes para exhibir las miriónimas facetas artísticas del hombre. La mayoría de obras nacen muertas, a efectos de la crítica.</p>

	<p>En Internet puede existir, sin embargo, un número infinito de obras, una biblioteca de Babel como la que imaginaba Borges, pues su almacenamiento es etéreo, apenas ocupa espacio físico. Y luego existe la posibilidad de la impresión bajo demanda, si uno prefiere leer la obra de forma tradicional. Pero la infinitud de la Red también constituye un impedimento para que conozcamos la realidad literaria. Nadie tiene suficiente tiempo en su vida para indexar en su mente todas las obras que se escriben y mucho menos las que se escribieron y que muchos se dedican a escanear. Así pues, paliamos nuestro limitado horizonte perceptivo empleando cribas.</p>

	<p>Una de las cribas que la propia Red fomenta consiste en una pléyade de críticos y expertos en letras que, mediante opiniones más o menos subjetivas, de nuevo tratan de transformar el universo incognoscible de la literatura en una nación pequeña, de fronteras definidas y catastro selectivo, casi eugenésico. De nuevo, pues, volvemos donde estábamos: podemos consumir más libros que nunca pero, so pena de ahogarnos en la sobresaturación, preferimos afincarnos en una pequeña isla de libros del tamaño de Barnes &#38; Noble.</p>

	<p>Pero Internet, además de permitirnos decuplicar la cultura y la información, liberarnos de las tiranías de muchos ideólogos intocables, del sistema académico o de los grupos de prensa, también permite que la crítica sea un poco menos influyente y platónica. En Internet, la información va de abajo a arriba, tal y como podemos comprobar en la enciclopedia más consultada de la historia: la Wikipedia, que ha sido confeccionada por la base y parte de los detalles para llegar a los conceptos. Ahora, gracias a la democracia digital, los críticos deben rendir más cuentas de sus arbitrarios sesgos.</p>

	<p>Antes de Internet, los vulnerables autores se sentían impotentes ante la voz incuestionable de la crítica. Un autor, antes, quedaba silenciado. Ahora es capaz de colgar su contracrítica, por ejemplo, dejando en evidencia las debilidades del crítico y propagándolas a través de foros, buscadores y webs especializadas. <strong>Papel en Blanco</strong>, al ser un blog, tiene la posibilidad de que toda entrada sea comentada por los lectores, incluidas las críticas. Ello redunda, aunque de momento el efecto sea pequeño, en ajustar la credibilidad del crítico, rebajándola a un nivel más justo.</p>

	<p>La mayoría de críticas, por mucho que nos convenzamos de nacen de la razón, contienen muchos elementos emocionales, impulsivos, maniáticos, veleidosos. Internet no ha podido acabar con esos defectos (probablemente el público prefiere críticos con defectos que ausencia de críticos y cribas), pero al menos las redes sociales 2.0 generan más ruido ambiente. Y de tanto ruido seguramente brotará con mayor facilidad algún esqueje de verdad. Al menos con mayor facilidad que en un soliloquio frente a un auditorio mudo.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.paidos.com/lib.asp?COD=70069">El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb </a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/12/22-ael-cisne-negroa-de-nassim-nicholas-taleb">Reseña de El Cisne Negro</a></p>      ]]></description>
      </item>
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