El germen de Oro ciego se encuentra en un argumento de diez páginas que Alejandro Hernández envió a un concurso del Instituto de Cine, cuyo tema establecido en las bases debía ser la guerra del 98. El argumento era: un soldado, tras la guerra, no encuentra nada mejor que hacer para restablecer su vida y armar su futuro que ir en busca de una mina de oro a unas cavernas perdidas en un valle.
Hernández ganó el concurso con el argumento. La película nunca fue rodada, pero Hernández la convirtió en novela.
El escritor cubano radicado en Madrid, Alejandro Hernández (La Habana, 1970), acaba de publicar su tercera novela, después de La milla y Algún demonio, Oro ciego, volumen de aventuras no apta para todos los estómagos por su crudeza y su verismo.
En ella, Alex Pashinantra, un descendiente de hindúes que combate en el ejército mambí contra los españoles en la guerra de Cuba de 1898, emprenderá un viaje iniciático marcado por la fatalidad. Alex (por Alexander, y Alexander por Alexander Von Humboldt) ha sido capturado y se encuentra ante un pelotón de fusilamiento. Pero la guerra acaba de terminar, tal y como anuncia un jinete que llega al trote: las tropas estadounidenses toman el control de la isla y España pierde su última colonia. Así pues, la novela va al meollo desde el principio, de una forma muy cinematográfica, y de ese modo seguirá el resto de las páginas.

Con gran expectativa y mucha polémica se inauguró el 7 Congreso de Intelectuales y Artistas de Cuba, el primero en realizarse después de 10 años de silencio.
El jueves pasado, en medio de un clima lluvioso se dio inicio a la XVII Feria Internacional del Libro Habana 2008, con la presencia de unas 300 editoriales de todo el mundo y con Galicia como invitada especial.
Esta semana que termina fueron anunciados los ganadores del 