Algunas curiosidades muy curiosas sobre los libros (I)

-Las presentaciones de libros y hasta las giras para su promoción no son una cosa de ahora, propia de los tiempos modernos y las camapañas de márketing. Durante la época del Imperio Romano los editores colocaban en las puertas de sus tiendas unas curiosas listas con los títulos de los libros que poseían en el interior, con detalladas reseñas bibliográficas de su contenido. En los mismos lugares se organizaban tertulias sobre las novedades y recitaciones o lecturas públicas hechas por el propio autor, para así aumentar las ventas. Sólo les faltaba la lista de los más vendidos.
-Uno de los primeros libros de Derecho de la historia no estaba escrito en papel sino en una columna de diorita. trata del código de Hammurabi (s. XII a. de C.). Esta forma de editar un libro puede parecer primitiva. Sin embargo, durante uno de los períodos de máxima tensión de la Guerra Fría, ante la posibilidad de una hecatombe mundial, se llegó a considerar la necesidad de grabar en acero algunas de las obras literarias más importantes de la humanidad, para asegurar su conservación.
-Viva la obra anónima y abajo el autor. En el siglo XII, se consideraba que tener la capacidad de redactar un libro podía conducir al pecado de soberbia. La actividad científica más importante que se emprendía consistía en traducir los libros que habían legado los autores de la antigüedad. Cuando la Iglesia permitió que sus monjes compusieran obras literarias –exclusivamente de tipo religioso y moralizante– obligó a sus autores a dejarlas inéditas y a redactarlas en un estilo impersonal que no permitiera reconocer al autor, para que un posible éxito de las mismas no incitara al orgullo y a la soberbia de sus creadores.
Este es el típico libro de preguntas que todos nos formulamos y de sus correspondientes respuestas. Con una pequeña diferencia. Tantos las preguntas como las respuestas no provienen de expertos sino de los simples lectores de la revista New Scientist, que luego han sido editadas por Mick O´Hare. Este punto tiene su parte positiva y su parte negativa. La positiva es que algunas respuestas hacen gracia, y es curioso ver cómo unos y otros (a veces se presentan varias respuestas diferentes para una misma pregunta) pueden diferir mucho en algunos detalles.
Dicen que la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los lugares e instantes que nos quitan la respiración. Bajo esta filosofía, se presenta por fin en español 1.000 sitios que ver antes de morir, de Patricia Schultz.

Se ve que en España no nos vale con que “permitamos” que nos
¿Dejará algún día de ser noticia 
El excelente blog Librosfera me manda a un interesante artículo de la revista Que Leer. Bajo el título Leyendas urbanas de la literatura Álvaro Colomer nos deleita con un ramillete escogido de anécdotas que ponen a prueba nuestra credulidad.