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		<title>Magazine - david-foster-wallace</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-12 18:14:19</pubDate>

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      <title><![CDATA[‘Cosas que hacen bum’ de Kiko Amat]]></title>
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      <pubDate>Sat, 20 Mar 2010 13:14:27 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2010/03/20090323_cosas_que_hacen_bum.jpg" alt="" />Menudo título, señores. <strong>Cosas que hacen bum</strong> tiene esa clase de títulos que te empujan a proyectar el brazo hacia la estantería para, como mínimo, leer la sinopsis. Después de leer la sinopsis, os lo garantizo, estaréis tentados de leer al menos la primera página.</p>

	<p>La sinopsis, agárrense, es tan abracadabrante que resulta difícil de sintetizar. Un adolescente llamado <strong>Pànic Orfila</strong>, diferente, anárquico, reflexivo, obsesivo, amante de los libros y la canciones que esa masa estólida llamada humanidad ni lee ni escucha, conoce a los Vorticistas, un extraña banda de dandis revolucionarios del barrio de Gracia de Barcelona que tiene un plan secreto en el que se mezcla rebelión y hedonismo. </p>

	<p>La primera página empieza de la siguiente manera:</p>

<blockquote>La obsesión es una fiebre. Una rabia loca, enfocada hacia un solo punto, que empieza a acelerar sin que nadie pueda detenerla. La obsesión es un deseo multiplicado, y ese deseo me ha llevado hasta aquí. Estoy volando a 111 km por hora en dirección a un árbol del camping La Ballena Alegre, en la autovía de Castelldefels. Cuando impacte contra él, mi cuello se partirá como un barquillo mojado en champán, pero de momento estoy paralizado en el aire en la postura de volar. Soy una pieza de taxidermista, suspendida del cielo por hilos de oxígeno. Los ingleses tienen una expresión para eso: in mid-air. Espero que esta parálisis pasajera me dé el tiempo suficiente para contar lo que tengo que contar; es una historia bastante larga. Estoy volando a 111 km por hora porque hace uno segundo estaba subido a una Vespa 160, conduciendo sin manos. Me subí a la Vespa porque antes intenté realizar el Último Vals Salvaje, y falló. Mi Último Vals Salvaje era la única manera que encontré para extirpar la obsesión. Ésta es una historia de obsesiones.</blockquote>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Después de estos antecedentes, cualquier persona con una mínima curiosidad literaria se verá obligada a comprar este libro y sumergirse en él nada más salir de la librería. Máxime si comprueba el nombre del autor, <strong>Kilo Amat</strong> (Sant Boi, 1971), uno de los articulistas más llamativos y pop del suplemento <em>Cultura|S</em> de <strong>La Vanguardia</strong>.</p>

	<p>En <strong>Cosas que hacen bum</strong> leeremos sobre personajes raros, extramuros de la realidad, propios de las novelas más surrealistas de <strong>Eduardo Mendoza</strong>. También hallaremos sabiduría callejera y canalla a lo Juan Marsé. Una mirada nihilista y estupefaciente a lo <em>Beat Generation</em>. Un poco de <strong>Javier Calvo</strong>, otro poco de <strong>Felipe Benítez Reyes</strong>. Quizá algo de <strong>David Foster Wallace</strong>. Y sobre todo escenas que nos harán sonreír de formas diferentes.</p>

	<p>A veces, con esa risa de chimpancé, rápida y jadeante. Otras, con la típica risa puntuada por oclusiones glóticas. Y generalmente, con una risa muda, interna, del que se ve reflejado en el protagonista o en sus pequeñas obsesiones. Del que se sabe diferente.</p>

	<p>Por otra parte, la prosa de Amat es sencilla en su construcción, pero está supervitaminada gracias a la torrencial información que contiene. Porque el autor aprovecha cualquier oportunidad para referirnos los libros que le gustan, las canciones que escucha o las filosofías con las que comulga, todo ello sazonado de cinismo, contracultura, alcohol y drogas. <strong>Y dinamita, por supuesto</strong>.</p>

	<p>Dinamita de la que, al explotar, cambia la polaridad de la mente, la estimula, la desafía de la misma manera que la distorsión del sonido desafió al oído hace unas décadas cuando los <strong>Beatles</strong> y la <strong>Velvet Underground</strong> comenzaron a sobrecargar sus amplificadores. </p>

	<p>Editorial Anagrama<br />
Colección Contraseñas<br />
304 páginas<br />
ISBN: 978-84-339-2394-3</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CO_194">Ficha en Editorial Anagrama</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘¡Vida mostrenca!’ de Jordi Costa]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/avida-mostrencaa-de-jordi-costa</link>
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      <pubDate>Sun, 17 May 2009 11:54:04 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/trenka.jpg" alt="" />Los que estamos al tanto del movimiento cultural más o menos alternativo (y también del ortodoxo), ya sea en el ámbito del cine, la música o las letras, conocemos el erudito y pluscuamperfecto bolígrafo de <strong>Jordi Costa</strong> (Barcelona, 1966), colaborador omnipresente en diversos medios de prensa escrita y televisión. </p>

	<p>Así pues, si os gusta su forma de escribir y su visión esquinada de las cosas, no os podéis perder el libro que nos ocupa.</p>

	<p><strong>¡Vida mostrenca!: Contracultura en el infierno postmoderno</strong> es una recopilación de los artículos que <strong>Jordi Costa </strong>escribió en la sección semanal <em>Vida Mostrenca </em>en el suplemento <em>Tentaciones</em> del diario <em>El País</em> desde el 3 de diciembre de 1999 hasta que le cerraron el chiringuito. </p>

	<p>Este no es un libro de cultura basura. O no exactamente. Es un alegato a favor de la originalidad, de los caminos poco transitados y de la lucha contra la homogeneidad, la apatía y el discurso oficial de la cultura. Aunque, sí, también es una excelente forma de conocer nuevas maneras de hacer cultura que pueden asquear o fascinar, o ambas cosas simultáneamente.  </p>

	<p>Según Costa, el término mostrenco es “aquel sujeto que no tiene casa, ni hogar, ni señor, ni amo conocido.” Es decir: ser mostrenco se parece mucho a ser libre. El arte mostrenco sería aquél que se resiste al encasillamiento taxonómico.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Así pues, en este, en ocasiones descacharrante, en otras denso y serio, libro de Costa hallaremos disquisiciones casi filosóficas acerca de personajes como Andy Kauffman, José Luis Moreno, la <em>troupe</em> de Gran Hermano, el creador del Kentucky Fried Chicken, Tamara, Osama bin Laden, Jar Jar Binks, Chuck Palahniuk, Raphael, Tom Green y demás paisaje y paisanaje español, internacional y, sobre todo, carpetovetónico.</p>

	<p>Con un estilo a los <strong>David Foster Wallace</strong> ebrio de innumerables referencias culturales de todo calibre (desde lo más suburbial o popular-vulgar hasta lo más elitista y esnob, sin jerarquías), Costa nos retrata el mundo desde su personalísimo punto de vista. Hay que leerle con atención, y aún así la mitad de los lectores no alcanzarán a procesar todos sus quiebros, chascarrillos, reflexiones, fulgores de diamante que jalonan interminablemente las páginas de <strong>¡Vida Mostrenca! </strong>Una sobresaturación de menorragia cultural que bien vale una exégesis en casi todos sus capítulos. O, por qué no, una tesina desde los cuarteles generales de la alta cultura. </p>

	<p>Acompañando a todos los artículos de Costa aparecen las ilustraciones de <strong>Darío Adanti</strong>, de “una sencilla complejidad o de una compleja sencillez”, que no se limita a retratar lo que dice Costa sino a reinterpretarlo. </p>

	<p>Un libro, en definitiva, de todo punto recomendable, tanto para pensar como para echar unas risas, y también para maravillarse de la capacidad que tiene Costa de conectar cosas, conceptos aparentemente distantes, con una prosa tan trabajada que roza la insultante pedantería.</p>

	<p><blockquote><p>Dos amigos de este mostrenco articulista viajaron a Nueva York el pasado verano combinando en su recorrido turístico paseos por el lado salvaje con relajantes inmersiones en las piscinas de la alta cultura. Una de las experiencias que trajeron en su equipaje (mental) de vuelta resulta particularmente reveladora para todo aquél interesado en pulsar el espíritu de su época: los curiosos turistas asistieron a un concierto de Fear Factory, celebrado en un antro de un barrio no demasiado apacible, y contemplaron, en primera línea de fuego, lo que podría considerarse como la última palabra en danzas finiseculares. Cuando el grupo empezó a descargar su magma ruidoso desde el escenario, el público se agrupó en la alineación coreográfica más desconcertante que esos ojos ávidos de novedad jamás habían visto: se formaron grandes corros integrados por imponentes brutotes con cara de pocos amigos, en cuyo centro los más arrojados (o los más sociables) del lugar salían (literalmente) a romperse la cara entre sí. </p></blockquote></p>

	<p>Ediciones La Tempestad<br />
No ficción, 5 (2002)<br />
348 páginas<br />
ISBN: 84-7948-960-X </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://llibresindex.com/tempestad/node/277">Ficha en Ediciones La Tempestad</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer’ de David Foster Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aalgo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacera-de-david-foster-wallace</link>
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      <pubDate>Sun, 26 Apr 2009 13:14:32 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/Algo2oo.jpg" alt="" /><strong>El periodismo gonzo</strong> es un subgénero del periodismo que implica al propio periodista o reportero en la noticia, convirtiéndolo en un actor más, y que no busca tanto la noticia como el contexto donde se desarrolla la noticia. El término se usó para describir el estilo narrativo del periodista y escritor estadounidense <strong>Hunter S. Thompson</strong>. En 1970, su artículo titulado <em>El Derby de Kentucky es Decadente y Depravado</em> fue descrito por Bill Cardoso, del <em>Boston Globe</em>, de gonzo puro. </p>

	<p>El término gonzo parece provenir de la jerga irlandesa, refiriéndose al último hombre que queda en pie después de una “maratón de alcohol”.</p>

	<p><strong>Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer</strong>, en cierto modo, podría considerarse un ejercicio de periodismo gonzo en forma de libro de viajes. Aunque este corrosivo ensayo de <strong>David Foster Wallace </strong>en poco o en nada se parece a un libro de viajes convencional. Tal vez podría ser el primer libro de antiviajes que he leído: tras finiquitarlo, lo último que se te pasa por la cabeza es no repetir, bajo ningún concepto, el viaje que protagoniza el autor.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tampoco en un libro de viajes en el sentido de que en realidad no es un libro sobre viajeros sino sobre turistas; concretamente sobre esa clase de turistas mediocres que en realidad odian viajar y que suelen teletransportarse a miles de kilómetros de distancia para encerrarse en el ambiente profiláctico de un <em>spa</em> o un <em>resort</em>. Comprando postales y baratijas, haciendo fotos y videos en el parque temático del mundo. En este caso, la fauna turística diseccionada por <strong>Foster Wallace</strong> es la aficionada a los cruceros de lujo.</p>

	<p>Desde un punto de vista casi marciano, el autor se introduce en el cuerpo de viajeros de un crucero arquetípico, y superando mal que bien sus accesos de agorafobia y misantropía general, realiza pequeñas salidas de su camarote para consignar todo lo que ocurre a su alrededor con la minuciosidad de un entomólogo. </p>

	<p>Precisamente la minuciosidad es lo que hace de este libro algo especial. Una minuciosidad tan quirúrgica y paranoide, que a veces uno no puede evitar soltar una carcajada ante las descripciones de Foster Wallace. Un análisis que le da vueltas a todo de forma incansable, incluso al sentido del propio análisis: Foster Wallace trata de ser tan agudo con todo lo que le circunda que incluso él mismo es objeto de su agudeza. </p>

	<p>El libro es corto, pero no rápido de leer. Hay párrafos que necesitan leerse varias veces para entenderlos en toda su amplitud, hay frases de verborrea desatada que se retuercen en filigranas hasta forzar al máximo la capacidad de atención del lector, hay continuas anotaciones al pie de la página que interrumpen el texto (a veces tan más largas que el propio texto)… pero si uno invierte el esfuerzo necesario para exprimir todo el sentido al texto de Foster Wallace, finalmente se verá ampliamente recompensado por el esfuerzo.</p>

	<p>No esperéis que Foster Wallace describa la vida en un crucero desde un punto de vista general, macro. Sus ojos se centran casi exclusivamente en aspectos minúsculos que orbitan sus propias manías, como el hecho de que todo esté tan limpio e inmaculado que dedicará un tiempo a buscar un resto de óxido en alguna tuerca (lo encuentra, aunque más tarde desaparece); o la limpieza que sufre su camarote cada vez que lo abandona más de 30 minutos (si lo hace menos, entonces esa limpieza llevada a cabo por manos invisibles no se produce); las sonrisas complacientes y la profesionalidad casi enfermiza de toda la tripulación, que llega a provocar en el autor oleadas de sentimientos encontrados (misericordia-odio-indulgencia-mayores cotas de exigencia que surgen cuando todos sus deseos son colmados); el comportamiento gregario y arquetípico de todos los pasajeros, que han llegado allí para divertirse a toda costa (y para alcanzar una diversión basada en los parámetros de diversión casi metafísica que los folletos del crucero ofrece); y así un largo etcétera. </p>

	<p>En definitiva, un ensayo imprescindible para conocer por primera vez la voz original y pluscuamperfecta de uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos. </p>

	<p><blockquote><p>He visto playas de sacarosa y aguas de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado el olor de la loción de bronceado extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado < <colega>> en tres países distintos. He visto a quinientos americanos pijos bailar el Electric Side. He visto atardeceres que parecían manipulados por ordenador y una luna tropical que parecía más una especie de limón obscenamente grande y suspendido que la vieja luna de piedra de Estados Unidos a la que estoy acostumbrado.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>He bailado (muy brevemente) la conga.</p></blockquote></p>

	<p>(…)</p>

	<p><blockquote><p>El baño del camarote 1009 siempre huele a un desinfectante noruego pero no desagradable cuyo aroma se parece a como olería si alguien que supiera la composición organoquímica exacta de un limón pero en realidad nunca hubiera olido un limón intentara sintetizar el aroma de limón. Más o menos la misma relación con un limón de verdad que las aspirinas infantiles de Bayer con una naranja de verdad.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Mondadori<br />
Colección DeBols!llo (2003)<br />
160 páginas<br />
ISBN: 8497592158</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.randomhousemondadori.es/me_gusta_leer/Libros/A/Algo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacer-ES/Algo-supuestamente-divertido">Editorial Mondadori</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Se suicidó David Foster Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/se-suicido-david-foster-wallace</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/escritores/se-suicido-david-foster-wallace</guid>
      <pubDate>Sat, 13 Sep 2008 23:37:41 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/DFW.png" alt="David Foster Wallace RIP" />He intentado varios títulos para este post pero la noticia no da para mucha poesía ni para muchas ironías. No permite rodeos: el famosos escritor <strong>David Foster Wallace</strong> de quien, por cierto, nuestro compañero <a href="http://www.papelenblanco.com/autor/sergio-parra">Sergio Parra</a> escribió hace muy poco una reseña, fue encontrado muerto este viernes pasado en su casa de Claremont, Los Ángeles. </p>

	<p>No hay lugar a dudas, la causa de la muerte ha sido suicidio. Su esposa lo encontró ahorcado al llegar a su casa y asi reza el parte policial. Foster Wallace de 46 años era un escritor de culto. Luego de haber escrito <strong>La niña del pelo raro</strong> y <strong>Una broma infinita</strong> recibió en 1997 la beca Genius de la <a href="http://www.macfound.org/">fundación Mac Arthur</a>. Posteriormente escribió <strong>Entrevistas breves con hombres repulsivos</strong> (1999) y <strong>Extinción</strong> (2004). </p>

	<p>Un escritor fundamental de la nueva narrativa norteamericana. Sus relatos, ensayos y su novela tendrán por seguro un lugar importante en la historia de la narrativa de finales del siglo XX y principios del XXI. La ironía ha sido llevada a sus últimas consecuencias o el autor ha llegado a convertirse en lo que habría podido ser o hacer cualquiera de sus personajes. Toda muerte es lamentable, pero ésta lo es especialmente. R.I.P. (Descanse en paz). </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.latimes.com/news/obituaries/la-me-wallace14-2008sep14,0,246155.story">Los Ángeles Times</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/02/02-la-buena-gente-de-dfw">La buena gente</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/08/25-aentrevistas-breves-con-hombres-repulsivosa-david-foster-wallace">‘Entrevistas breves con hombres repulsivos’, David Foster Wallace</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Entrevistas breves con hombres repulsivos’, David Foster Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/relatos/aentrevistas-breves-con-hombres-repulsivosa-david-foster-wallace</link>
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      <pubDate>Mon, 25 Aug 2008 12:19:49 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/kkk.jpg" alt="" />Dicen por ahí que <strong>David Foster Wallace </strong>es uno de los escritores norteamericanos contemporáneos más brillantes y originales, además de ser ofensivamente joven (Nueva York, 1962). También fue acusado <strong>Foster Wallace </strong>de mostrar su genio sólo con cuentos cortos y ensayos, así que, cansado de tanta crítica, <strong>Foster Wallace </strong>acabó presentando una novela pantagruélica, multiforme e hipnótica titulada (quizá no tan caprichosamente) <em>La broma infinita</em>. Hoy no vamos a hablar de ella, sin embargo, pues requeriría de un espacio excesivo para este blog. Hoy toca su antología de cuentos con el título más llamativo de su bibliografía: <em>Entrevistas breves con hombres repulsivos</em>.</p>

	<p>La antología lo componen 23 cuentos que basculan entre la lucidez y la sordidez, diagramando la psicología más secreta y abyecta de unos personajes ya de por sí marginales. Y <strong>Foster Wallace </strong>incide en esas psicologías con una precisión microscópica que da miedo. Y no estamos exagerando: parece usar un microscopio electrónico de barrido que evidencia hasta los matices más superfluos de alma, llegando a límites de precisión que rozan el aparente ridículo. El ejemplo paradigmático de este estilo obsesivo con los detalles psicológicos lo representa sin duda <em>La persona deprimida</em>, donde <strong>Foster Wallace </strong>se recrea hasta la extenuación en todos los procesos mentales, inferencias, autorreflexiones, autoengaños, análisis infinitos, digresiones extenuantes sobre intencionalidades de segundo, tercer y cuarto nivel del estado anímico de una mujer deprimida buscando desesperadamente un salvavidas emocional. Quizá el cuento más excepcional de esta antología irregular (irregular como corresponde a la mayoría de antologías).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Las ubérrimas descripciones de <strong>Foster Wallace</strong>, pues, no necesitan de un argumento sólido para forjar cuentos difícilmente olvidables. Partiendo de una premisa pequeña, ridícula, casi una anécdota intrascendente, como el cuento dedicado a un niño que intenta lanzarse a una piscina desde un trampolín, <strong>Foster Wallace </strong>acaba plasmando una imagen impactante.</p>

	<p>Quizá su rasgo más original (aunque, por abuso, pudiera llegar a agotar) es su continuo juego con las palabras, con recursos metaliterarios, con aclaraciones innecesarias acerca de lo que está hablando en cada momento y con notas a pie de página. Sí, habéis leído bien: <strong>Foster Wallace </strong>se pirra por hacer aclaraciones continuas sobre lo que escribe con notas a pie de página. Pero sus notas no son realmente informativas sino parte del estilo obsesivo por describirlo todo con tal grado de detalle que de la propia exageración se nos presente la realidad de un modo nuevo, grotesco, incluso risible. Aunque, como dije, esto también puede provocar que el lector acabe pensando: por favor, tu historia es muy interesante y atractiva, pero ¿podrías dejar tanto rodeo e ¡ir de una vez al grano!?</p>

	<p>El cuento que da título a la antología consiste en una serie de entrevistas dispersas entre cuento y cuento en las que jamás leemos las preguntas del entrevistador, sólo las larguísimas digresiones del entrevistado, todas ellas malsanas, como la que narra prolijamente la profesión de sexador de pollos. También resulta muy original otro cuento consistente en esquemas narrativos para la escritura de otro cuento más largo y detallado, como si <strong>Foster Wallace </strong>nos hubiera dejado husmear en sus notas y bocetos. Personalmente, el cuento más difícil de digerir (por lo que cuenta, que no por su forma excepcionalmente bizarra de contarlo) es el de un hombre que se dedica a limpiar los lavabos públicos. Después de leerlo, uno empieza a pensar que es el trabajo más desagradable del mundo.</p>

	<p><blockquote><p>Ese ruido de algo blando que cae. El susurro suave del papel. Los pequeños gruñidos involuntarios. La imagen singular de un anciano ante el inodoro de la pared, la manera en que se coloca allí, asienta los pies, apunta y deja escapar un suspiro intemporal del que uno sabe que no es consciente. Aquel era su ambiente. Estaba allí seis días por semana. Los sábados doblaba turno. Esa sensación irritante que produce la orina mezclada con el agua. El susurro invisible de los periódicos sobre los muslos desnudos. Los olores.</p></blockquote></p>

	<p>¿Los títulos de los cuentos? Tremendamente llamativos, como corresponde al estilo pluscuamperfecto de <strong>Foster Wallace</strong>: <em>Historia radicalmente concentrada de la era postindustrial</em>, <em>Otro ejemplo más de la porosidad de ciertas fronteras </em>o <em>El suicidio como una especie de regalo</em>, son buenos ejemplos de este ánimo por secuestrar el interés del lector.</p>

	<p>El libro, además, está perfectamente traducido por Javier Calvo, también escritor que cultiva un estilo narrativo que clona en una coctelera a Foster Wallace y a Chuck Palahiuk (al que, por cierto, también suele traducir). En definitiva, una obra imprescindible para empezar a catar a uno de los herederos de Thomas Pynchon o Don DeLillo que, pese a la irregularidad del conjunto, de buen seguro conseguirá que más de uno de sus cuentos acabe para siempre en nuestro interior, en ese rincón donde guardamos todos nuestros secretos inconfesables.</p>

	<p>Editorial Mondadori<br />
328 páginas</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.editorialmondadori.com/ficha_libro/ficha_libro.asp?Ident=16697">Ficha en Editorial Mondadori </a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/02/02-la-buena-gente-de-dfw#more">La buena gente</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La buena gente]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/relatos/la-buena-gente-de-dfw</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/relatos/la-buena-gente-de-dfw</guid>
      <pubDate>Fri, 02 Feb 2007 07:27:32 +0000</pubDate>

      <author>Pablo Muñoz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image287" height=192 alt=foster src="http://img.papelenblanco.com/2007/02/foster.jpg" /><strong>David Foster Wallace</strong> es el escritor joven que más ha dinamitado con su trayectoria el concepto de nueva promesa. ¿Por qué? Con sólo treinta y tantos ya publicó su gran (su BÍBLICA, casi) novela americana: <strong>La broma infinita</strong> (que me cuentan que es imprescindible). Antes, durante el breve reinado de <strong>Bret Easton Ellis </strong>y la novela chungosocial posthorrorífica, el señor ya se había desmarcado con una novela todavía inédita en castellano (<strong>The broom of the system</strong>) y uno de los más originales y a estas alturas obligatorios libros de relatos contemporáneos (<strong>La niña del pelo raro</strong>). <br />
<!--more--></p>

	<p>Desde que dijese su última palabra en la ficción (<strong>Extinción</strong>) poco hemos sabido de este grandioso autor en los terrenos ficticios. Para consolarnos su labor periodística es de una gracia interminable y muchos de sus mejores artículos ven a la luz en The Guardian. A los lectores que no tengan la oportunidad de comprarlo en su lengua original, les recomiendo con fervor adolescente la lectura de los ensayos incluidos en <strong>Algo supuestamente divertido que nunca más volveré a hacer</strong>.</p>

	<p>Y a los lectores de inglés, claro está, que abran cava puesto que DFW ¡ha vuelto! No con un libro pero si con un relato inédito llamado <a href="http://www.newyorker.com/fiction/content/articles/070205fi_fiction_wallace">Good people que se puede leer en la edición online del New Yorke</a>r. Como todo lo demás de este señor esto es, como no, una maravilla. </p>

	<p>Vía I <a href="http://del.icio.us/bluelephant/dfw">Bluelephant (del.icio.us) </a></p>      ]]></description>
      </item>
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