Una nueva colección de literatura de Ciencia Ficción y Terror llamada Clatter, editada por un sello especializado en cómics, Viaje a Bizancio Ediciones , ha aterrizado en nuestro planeta para cambiarnos la mente. Y para su desembarco han escogido la última antología de relatos de Fco. Javier Pérez: Antifuente.
En La vida dura, el genial Mark Twain califica de “cloroformo impreso” el Libro de Mormón. No es extraño que le causara efectos soporíferos: Joseph Smith era casi analfabeto. Antifuente, por el contrario, parece haber sido impreso en un secante impregnado de doscientos microgramos de LSD. Yo todavía lo estoy flipando, que se dice.
Inmune a la Gestapo de la estética que parece dominar el fandom, Fco. Javier Pérez hace lo que le da la gana, y sin renunciar a su ácrata independencia se ha ido labrando un pequeño nicho donde sólo cabe él. Atención a algunos títulos de esta antología: Psytrance, ¡Tilt!, Zooética, Matrices perinatales básicas, Cuando el slasher se aparea. Títulos que dan paso a historias de una anciana atorada en un bucle espacio-temporal que cada vez afecta a más personas; de niños llamados a destruir el mundo para levantar sobre las cenizas otro nuevo bajo los dictados de su excelencia; de una endiablada carrera de coches hiperfuturistas; de cuentos de hadas con un final más feliz que el happy end con el que siempre se ha intentado lobotomizar a los niños. Y no olvidemos el relato que da título a la antología, uno de los más inspirados estilísticamente, donde la Tierra es un presidio, y la procesión de Semana Santa, la peor pesadilla en esta especie de Anunciación al revés.

