‘La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios’ de Carl Sagan
Por Carl Sagan tengo ese tipo de debilidad que suele tenerse hacia las personas o cosas que han significado mucho en tu pasado o que, de algún modo, te han ayudado a ser como eres.
Así pues, quede por delante mi admiración incondicional por este astrónomo que desempeñó un papel fundamental en las expediciones de las sondas espaciales Mariner, Viking y Voyager, por las que recibió en dos ocasiones la Medalla por Logros Científicos Excepcionales de la NASA, además del Pulitzer y una larga lista de premios por sus contribuciones a la ciencia, a la literatura, a la educación y a la conservación del medio ambiente.
Carl Sagan no sólo me demostró cuán fascinante podía ser el universo gracias a su programa de televisión Cosmos. De adolescente, tras la lectura de El mundo y sus demonios (que yo recuerde, mi primer ensayo científico) emprendí un camino intelectual basado en el escepticismo y el racionalismo del que, a años vista, no me arrepiento en absoluto.
Sin embargo, con la obra que nos ocupa, La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios, me he sentido un tanto defraudado.
