
Mañana mismo sale a la venta una de las novedades más llamativas de este mes de noviembre. Se trata de Años de prosperidad del escritor chino Chan Koonchung y nos sorprende con una original distopía de una de las grandes potencias mundiales, China. Lo publica Destino y el precio es 19,50 euros, con la edición habitual en rústica con solapas.
Estamos en China en el año 2013. A pesar de la terrible crisis económica que asola el planeta, los ciudadanos chinos son felices. Demasiado felices y despreocupados, según la opinión del protagonista de nuestra historia, el escritor Lao Chen, que se ve incapaz de escribir una línea a causa de esta extraña felicidad que le embarga. Junto con su antiguo amor de la universidad, Xiao Xi, y otros amigos, Chen descubrirá una verdad horrible y asombrosa: toda la población china parece haber perdido los recuerdos de un mes completo de 2011, un mes en el que hubo saqueos, masacres y se impuso una terrible ley marcial. Los ciudadanos son felices, extremadamente felices, pero ¿a qué precio?

El 8 de junio de 1949, hace ya sesenta años, se publicó una de las novelas fundamentales de la ciencia ficción del siglo XX: Mil novecientos ochenta y cuatro, de George Orwell. Junto a ‘Un mundo feliz’ de Aldous Huxley y ‘Fahrenheit 451’ de Ray Bradbury, la novela de Orwell encarna la distopía de principios del siglo XX.
El término distopía se asocia a la creación artística de un universo paralelo, o en su defecto futurista, que alude a una realidad apocalíptica o pesadillesca en los ámbitos moral, social, político o tecnológico. Hay centenares de ejemplos distópicos en la literatura y en el cine, que también reciben el nombre de ucronías (analogías inversas a la utopía). Sin embargo, es un trío de novelas el que constituye el culmen de la distopía del siglo XX. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury; Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley, y la novela que nos atañe, 1984, del británico 