Virtual Personality, el buscador que ha destronado a Google
¿Cuál sino satisfacer las necesidades del consumidor (o crear en él otras nuevas) es el principio rector de cualquier empresa? Este aserto no se circunscribe de manera exclusiva a los que conocemos como bienes tangibles, especialmente en un contexto como el actual en el que los consumidores destinan sustanciosas cantidades a la adquisición de productos intangibles, léase por ejemplo cualquier prestación de Internet.
En este mundo de lo no real, conocer con máximo detalle los gustos y tendencias del usuario es una herramienta básica para la obtención de beneficios, como bien saben los propietarios del omnipresente y casi omnisciente Google.
Desde este presupuesto, la empresa o Estado que domine una herramienta capaz de concretar las preferencias del usuario, una herramienta que resulte cada vez más efectiva en base a su capacidad de “aprendizaje”, disfrutará una situación preponderante en Internet y, derivada de esta, jugosos beneficios que pueden traspasar lo económico.
