El pasado 13 de junio se conmemoró el 120 aniversario del nacimiento de Fernando Pessoa, pero días antes había estallado una polémica que parece haber finalizado ayer. El anuncio de los herederos del escritor de sacar a subasta parte de su obra inédita provocó la reacción del gobierno portugués, que trató de evitar la dispersión del legado literario.
El temor del gobierno de Portugal era que el patrimonio de Pessoa terminase en manos extranjeras (al no poder competir con las pujas privadas), lo que, entre otras cosas, dificultaría una edición completa de sus obras. Por ello, la Biblioteca Nacional de Portugal inició conversaciones formales con los herederos de Pessoa para tratar de adquirir algunos de los materiales que se pondrían a la venta, como el suculento y voluminoso dossier Crowley.
El mencionado dossier incluye la correspondencia completa que mantuvo Pessoa con el astrólogo y ocultista inglés Aleister Crowley (1875-1947), manuscritos y ejemplares de la revista ‘Orpheu’, ‘Contemporânea’ y ‘Sudoeste’, y cerca de cien páginas de una novela inconclusa sobre el supuesto suicidio del mago que lleva por título ‘Boca del Infierno’. Pessoa entró en contacto con Crowley en noviembre de 1929 al escribirle una carta en donde le advertía de errores en el horóscopo que éste acababa de publicar. Fue el comienzo de una relación epistolar que se prolongó durante dos años en los que también llegaron a encontrarse en persona.

