Tim Harford sabe divulgar con gracia y salero porque continuamente se dedica a lidiar con el lector: escribe la columna Dear Economist de la revista Financial Times, donde echa mano de su sapiencia y sentido del humor para responder a las preguntas de los lectores.
En ese sentido, El economista camuflado está excelentemente bien escrito. Y además profundiza en preguntas que todos nos hacemos, y lo que es más interesante: en preguntas que nunca nos hemos formulado. Como ¿por qué el café del Starbucks es tan caro? ¿Por qué los países del Tercer Mundo son tan pobres?
La lectura de El economista camuflado, pues, me recuerda un poco a las advertencias académicas que Charles Kingsfield, el profesor de Derecho de Harvard de la película Vida de un estudiante, dedica a su auditorio: “Aquí utilizamos el método socrático (…) de responder, preguntar, responder. Por medio de mis preguntas aprenden a enseñarse a sí mismos (…) Puede que en ocasiones piensen que tienen la respuesta; pero les aseguro que eso no será más que una vana y absoluta ilusión. En mi clase siempre hay otra pregunta. Aquí practicamos la neurocirugía. Mis humildes preguntas sirven para sondearles el cerebro.”
Harford nos conducirá por las técnicas secretas que usan los supermercados para obligarnos a comprar unas cosas y no otras. La razón de que exista tecnología que funciona mal a propósito. La razón de que el tráfico urbano funcione como lo hace. Que la globalización no es el coco o la metonimia del mal. El secreto que provoca que China se esté haciendo tan increíblemente rica: no en vano, es probable que en breve sea la mayor potencia mundial.

Superfreakonomics es la segunda entrega del popular Freakonomics, que ya 
Siguiendo la estela de obras como 

Sobre economía y empresa hay mucho de lo que hablar en una época de cambios e incertidumbre, y es de esperar una proliferación de literatura sobre la materia. En este sentido Una nueva mente del gurú de la nueva economía Daniel H. Pink no es tanto una solución para la crisis, a la que ni siquiera se asoma, como una propuesta de cambio radical de paradigma. Frente a una industria cuyo principal valor es la productividad, Pink apuesta por la creatividad y los valores como principal fuente de riqueza.
El principal atractivo de este libro políticamente incorrecto reside no tanto en la solidez de sus postulados como en su capacidad de formular preguntas y en la audacia de sus respuestas. Freakonomics es una visión oblicua, eminentemente económica y pragmática, que explora el lado oculto de muchas de las cosas que nos afectan.