
Allá por el pasado mes de octubre os hablé de Ne Obliviscaris, la primera novela que publicaba Fernando Alcalá Suárez. Y más o menos desde entonces la tengo en casa, con la intención de leerla. Pero ya sabéis lo que pasa, lees una cosa, luego otra, así hasta que hace unos días me lie la manta a la cabeza y le dije al libro ‘Tú hoy no te escapas’. Y así fue. Lo leí de un tirón, en mi sofá (es que es muy cómodo, os lo prometo) y con mi taza de té, disfrutando de la historia.
Y es que, aunque ‘Ne Obliviscaris’ está publicada por Edelvives y dirigida a un público juvenil, hay historias que son universales. Y la adolescencia, sus temores y sufrimientos, son cosa de todos. Si a esto le unes una historia de misterio sobrenatural, pues nada, ya tenemos todos los ingredientes para conformar una novela que te atrapa desde la primera página.
En ‘Ne Obliviscaris’ viajamos hasta la Isla de Bran, en el Mar del Norte. El único edificio que se alza sobre la isla es el Colegio Dumas, un internado para adolescentes. Hasta allí acaba de llegar Ash, un misterioso chico, después de un accidentado viaje. Pronto conocerá a Rudy, su compañero de habitación, un parlachín escocés. Y pronto, demasiado pronto, entrará en escena Maya, la chica más popular del colegio, para descubrir con horror que todo su mundo puede tambalearse en un minuto…



Continuamos con el fallo de los Premios Nacionales concedidos por el Ministerio de Cultura, en este caso con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil que ha recaído en Alfredo Gómez Cerdá por su libro Barro de Medellín. El galardón, dotado con 20.000 euros, premia la mejor obra del género publicada a lo largo de 2008 y escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado.