
A estas alturas no cabe duda de que Don Winslow se ha convertido en uno de esos escritores al que hay que seguir, y es que cada publicación suya se cuenta por un nuevo éxito. Si hace un año nos traía El invierno de Frankie Machine, este septiembre no se queda atrás y nos trae su nueva novela, Salvajes, donde vuelve a la cruda realidad del narcotráfico como ya hiciera en El poder del perro. Ya lo podemos encontrar en todas las librerías desde el pasado día seis de este mes, está publicado por Martínez Roca y su precio es de 18,90 euros.
En ‘Salvajes’ vamos a entrar en un oscuro mundo de la mano de Ben y Chon, ambos son amigos desde la infancia y les gusta disfrutar de la playa, las cervezas y las chicas. Hasta que un día, hartos de no encontrar una salida, deciden montar un negocio de marihuana. Ambos forman un duo perfecto, donde Ben aporta los conocimientos y Chon grandes dosis de seguridad. Y para terminar de arreglarlo todo, también está en estas páginas Ophelia, una chica a la que básicamente le gusta el sexo. Es novia de Chon, pero digamos que no le hace ascos a Ben. El caso es que la aparente tranquilidad de los tres se romperá cuando entren en juego los narcotraficantes mexicanos.






Dicen que esta clase de libros son peligrosos, nocivos para la sociedad bienpensante. Y sin duda, Putas es poco es un libro con contenido de alto voltaje, pero también de alto octanaje: el asunto que trata es peliagudo pero lo hace con maestría y honestidad. Putas es poco es la segunda parte de Todas putas, volumen que fue censurado en numerosas librerías, siendo acusado de misógino, machista y apologeta de la violación. Putas es poco no ha disminuido ni un punto el alto voltaje de la primera parte, pero tampoco el octanaje.