
Hace unos meses os hablaba del libro Las señoritas de escasos medios de Muriel Spark, y aunque finalmente me lo he comprado en inglés, en un intento por recuperar el ritmo de lectura en otros idiomas, también os comentaba que tenía pendiente por leer La plenitud de la señorita Brodie. Finalmente lo terminé de leer justo antes de irme de vacaciones, pero hasta ahora no he podido contároslo.
‘La plenitud de la señorita Brodie’ nos traslada hasta Edimburgo, finales de los años veinte y principios de los treinta. La Señorita Jean Brodie, profesora de primaria, ha escogido a seis alumnas para hacer de ellas unas chicas especiales. Como ella misma está en su plenitud, considera su deber encauzar a las niñas para que tengan vidas extraordinarias. Esto se traducirá en una educación bastante poco ortodoxa, basada normalmente en sus propias vivencias personales y experiencias amorosas. Bastante común será que la Señorita Brodie les pida a sus niñas que mantengan abiertos los libros de Historia, por si alguien las sorprende mientras les relata sus viajes por Italia…
Sin embargo, no todos ven con buenos ojos esta marcada influencia de la Señorita Brodie en sus niñas, que se mantendrá incluso cuando las chicas pasen a secundaria. Brodie intentará controlar cada vez más los destinos de cada una de las niñas, para las que tiene planes especiales, mientras la dirección del colegio intenta desesperadamente conseguir alguna información confidencial para poder despedirla. Y entonces, la traición. Una de sus niñas la traicionará, y Jean Brodie, en la plenitud de su vida, nunca sabrá cuál de ellas fue.


En 2010 la
Un premio más a la larga lista de reconocimientos que ha recibido la autora de los libros de Harry Potter, J.K. Rowling. Esta vez se trata del premio que da la ciudad de Edimburgo a sus ciudadanos ilustres. El año pasado fue concedido a 