No hay nada más desazonador para un autor que el rechazo de su manuscrito por parte de una editorial. Muchos escritores, tras la carta de rechazo, se replantean volver a escribir. Otros hacen añicos la obra. Los más cÃnicos, coleccionan las cartas de rechazo, que cualquier por doquier para acordarse de lo mediocres que son (o de lo mediocres que resultan los expertos que trabajan en una editorial).
Hay manuscritos que, en su dÃa, fueron rechazados por muchas editoriales y que, finalmente, al ser editados, obtuvieron un éxito rutilante. La razón de ello es que muchos editores persiguen, sobre todo, que la obra que tienen entre manos resulte comercialmente rentable. Pero las cábalas que podemos hacer al respecto no son mucho más fiables que consultar la bola de cristal: si no fuera asÃ, montar una editorial serÃa un negocio tan seguro que hasta los bancos invertirÃan en ello.
Sin embargo, hay manuscritos que parecen tener la negra. Es el caso del libro World Government Crusade (Cruzada del gobierno mundial), escrito por Gilbert Young. Posiblemente el manuscrito más rechazado de la historia. Literalmente ha sido rechazado cientos de veces.
El libro es un compendio de los punto de vista polÃticos del autor. Su principal tesis es la institución de un gobierno para el mundo entero y un solo idioma obligatorio. Según cuenta Stephen Pile en El libro de los fracasos heroicos a propósito de este manuscrito:

¿Sabéis cuál es el problema de fondo? Que el mundo es cada vez más dinámico y cambiante: preguntadle a alguien cómo será el mundo dentro de treinta años y probablemente no acertará nada de nada. Por el contrario, el libro (como objeto, en su distribución, en su concepción, etc.) es más rÃgido que el palo mayor.
Para algunos son filtros de la excelencia literaria, megáfonos para las voces más interesantes, dispensadores de letras capaces emocionarnos. Para otros sólo son negocios, comerciantes de jamones, aduanas en las que los autores deben dejar los signos distintivos del talento más heterodoxo. Por supuesto, hablo de las editoriales.
