‘Tres vidas de santos’ de Eduardo Mendoza
Como bien apunta Eduardo Mendoza en el prólogo de este Tres vidas de santos, los tres relatos que componen la obra no se refieren a santos en el sentido hagiográfico del término, ni de santos ejemplarizantes o con milagros en su haber. Los santos que protagonizan las tres historias de Mendoza son simples hombres que son santos en la medida en que consagran su vida a una lucha agónica entre lo humano y lo divino.
O de una forma más prosaica: Mendoza escribe sobre luchadores quijotescos, cuyos objetivos a veces trascienden a lo humano. Como el marinero que perseguía la ballena blanca en Moby Dick. Son santos expulsados del mundo, como condenados al ostracismo, y también son santos expulsados del santoral.
Casualmente, el primer relato se titula “La ballena”. Es el relato más largo: más de la mitad del libro. Centrado en Barcelona, como las mejores obras de Mendoza, se inicia en el Congreso Eucarístico de 1952.

El 1 de diciembre de 1973, Eduardo Mendoza abandonó Barcelona y se trasladó a vivir a Nueva York como traductor de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aprovechando la tesitura y recopilando todo lo que allí vio, en 1986 publicó Nueva York, un recorrido personal por la ciudad de los rascacielos.
La última novela de Eduardo Mendoza, El asombroso viaje de Pomponio Flato, intenta recuperar el tono entre esperpéntico y mordaz que tan bien le ha funcionado al autor en obras capitales del absurdo como El misterio de la cripta embrujada o El laberinto de las aceitunas. El intento, sin embargo, resulta decepcionante.
La tercera parte de mi colección de los que considero libros sobrevalorados, con un éxito a mi juicio desproporcionado a sus virtudes literarias.
Eduardo Mendoza lleva 30 años haciéndonos disfrutar como enanos con sus novelas. Recuerdo con especial cariño la trilogía que comenzara con El misterio de la cripta embrujada, continuara con El laberinto de las aceitunas y finalizara de forma magistral con La aventura del tocador de señoras (un servidor daría saltos de alegría si Mendoza decidiera sacar al mercado una nueva novela con su innombrado protagonista, el detective más divertido que recuerdo).
Desde mediados del siglo XX es muy habitual que los intelectuales se pregunten si las cosas que antes se entendían como seguras siguen siéndolo. Esto es lo que ha hecho recientemente Eduardo Mendoza en una conferencia titulada ¿Muerte de la novela? En ella Mendoza llega a la conclusión de que el momento álgido de lo que entendemos por novela ocurrió durante el siglo XIX, cuando servían para que la gente que sabía leer, conociera el mundo. Esto hoy en día ya no es así y tenemos miles de medios para saber cómo es el mundo sin necesidad siquiera de leer.
Mauricio o las elecciones primarias (Seix Barral) de Eduardo Mendoza ha sido galardonado con el Premio Fundación José Manuel Lara 2006. Mendoza se impone así a los otros cinco finalistas: Santo remedio (Lengua de Trapo), de Rafael Courtoise; El coleccionista de almas perdidas (Siruela), de Irene Gracia; La voz interior (Pre-Textos), de Darío Jaramillo; Últimas conversaciones con Pilar Primo (Caballo de Troya), de Antonio-Prometeo Moya; y En el nombre del cerdo (Tusquets), de Pablo Tusset.
¿Son caros los libros? Depende. Si te lees un libro al mes, pagar 20 ó 25 euros por un libro no es un gasto excesivo. Si lees dos o tres a la semana la cosa cambia; no es cuestión de dejarse el sueldo en la lectura.