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		<title>Magazine - educacion</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 07:15:23</pubDate>

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      <title><![CDATA[¿Por qué leer a través de Internet no es lo mismo que leer un libro?]]></title>
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      <pubDate>Mon, 24 Oct 2011 16:45:42 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9756" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/hipertexto_realista.jpg" class="centro" alt="hipertexto_realista.jpg" />Leer textos a través de Internet, mayormente hipertextos, no parece ser lo mismo que leer un texto fuera de Internet, mayormente un texto plano. <strong>Sobre todo si nuestra intención es aprender</strong>. </p>

	<p>La intuición parece decirnos lo contrario: si la cuestión es aprender, lo mejor parecer ser que el texto esté jalonado de vínculos que enlacen con otras páginas, <strong>así se conseguirá una suerte de conocimiento interconectado</strong>, global, orgánico, de perspectiva múltiple, etc. </p>

	<p>Pero la investigación sugiere, en base a los efectos cognoscitivos del hipertexto, que éste no es ninguna panacea para la educación del futuro. <strong>El mayor handicap es que el la propia estructura del hipertexto dificulta la lectura</strong>: implica la realización de tareas muy exigentes ajenos al acto de leer en sí mismo, tal y como señala <strong>Nicholas Carr</strong> en <em>Superficiales</em>:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Descifrar hipertextos es una actividad que incrementa sustancialmente la carga cognitiva de los lectores; de ahí que debilite su capacidad de comprender y retener lo que están leyendo. Un estudio de 1989 demostró que los lectores de hipertextos a menudo acababan vagando distraídamente “de una página a otra, en lugar de leerlas atentamente”. Otro experimento, de 1990, reveló que los lectores de hipertextos a menudo “no eran capaces de recordar lo que habían leído y lo que no”. En un estudio de ese mismo año, los investigadores hicieron que dos grupos de personas respondieran a una serie de preguntas mediante consultas a un conjunto de documentos. Un grupo consultó documentos electrónicos dotados de hipertextos, mientras que el otro consultó documentos tradicionales impresos en papel. El grupo que consultó documentos impresos superó en rendimiento al grupo dotado de hipertextos a la hora de completar su tarea.</blockquote>

	<p>Podríamos pensar que el hipertexto requiere más carga cognitiva porque no estamos habituados al hipertexto. Es decir, que con el transcurrir de los años, <strong>la gente se acostumbraría a la arquitectura del hipertexto</strong>. Pero no ha sido así. Los efectos continúan nocivos de leer hipertextos siguen siendo idénticos: los lectores de texto lineal entiende más, recuerda más y aprende más que aquellos que leen texto salpimentado de vínculos dinámicos.</p>

	<p>En 2005, <strong>Diana DeStefano</strong> y <strong>Jo-Anne LeFevre</strong>, psicólogas del Centro de Investigación Cognitiva Aplicada de la Universidad de Carleton (Canadá), sometieron a revisión exhaustiva nada menos que 38 experimentos ya realizados en relación con la lectura de hipertextos. </p>

<blockquote>La mayoría de las pruebas indicaba que “las crecientes demandas de toma de decisiones y procesamiento de la lectura”, especialmente en contraste con “la presentación lineal tradicional.” Concluyeron que “muchas prestaciones del hipertexto aumentaban la carga cognitiva, pudiendo exigir mayor memoria de trabajo de la que tenían los lectores.”</blockquote>

	<p>Otra cosa es que pedagógicamente se convenga que los contenidos bien diseñados, donde se combinan explicaciones o instrucciones auditivas y visuales, puedan mejorar el aprendizaje del lector. Eso se sostiene porque nuestros cerebros usan canales diferentes para procesar lo que vemos y oímos. Internet, sin embargo, <strong>no ha sido diseñada por educadores para optimizar el aprendizaje</strong>: todo se presenta de forma desequilibrada, de una forma que no deja de fragmentar la concentración. </p>

<blockquote>La Red es, por su mismo diseño, un sistema de interrupción, una máquina pensada para dividir la atención. Ello no resulta sólo de su capacidad para mostrar simultáneamente muchos medios diferentes. También es consecuencia de la facilidad con la que puede programarse para enviar y recibir mensajes. La mayoría de las aplicaciones de e-mail, por usar un ejemplo obvio, están configuradas para comprobar automáticamente si hay nuevos mensajes cada cinco o diez minutos; y muchos usuarios actualizan rutinariamente, con el mismo fin, la bandeja de entrada, por si esta frecuencia no fuera suficiente. (…) Más allá de la influencia de los mensajes personales (no sólo por e-mail, sino también instantáneos o los telefónicos), la Web nos suministra cada vez más notificaciones automáticas.</blockquote>

	<p>Internet, pues, exige multitarea mental continua. Y además nos gusta,<strong> nos produce placer que se nos interrumpa con nuevos eventos y noticias</strong>. Para nuestro cerebro, este tipo de información anecdótica es adictiva. Y el hipertexto alimenta esa adicción. Interrumpiéndonos. Dificultando la lectura de textos lineales sostenidos que precisan de concentración. </p>

	<p>Así que no siempre es lo mismo leer a través por Internet que leer un libro. Aunque todos quisiéramos que fuera así.</p>

	<p>Si queréis profundizar en este tema, de cómo Internet nos vuelve más tontos pero también más inteligentes (según el tipo de inteligencia que estemos midiendo), os recomiendo otro artículo que escribí al respecto en la <a href="http://www.metode.cat/es/noticias/divulgacio-20">revista Mètode</a>, de la Universidad de Valencia. Y, por supuesto, el libro de <strong>Nicholas Carr</strong> <em>Superficiales</em>.</p>

	<p>Y espero que los hipervínculos del texto no os hayan distraído demasiado.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Lees? Claro que sí, tengo Facebook]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/lees-claro-que-si-tengo-facebook</link>
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      <pubDate>Wed, 24 Aug 2011 06:02:02 +0000</pubDate>

      <author>Fausto Beneroso</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9475" class="centro" alt=nino_facebook.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2011/08/nino_facebook.jpg" /></p>

	<p>Eso es lo que han debido responder la mayoría de los niños que han participado en un estudio llevado a cabo en Londres por la organización<strong> National Literacy Trust,</strong> que ha intentado ver los hábitos lectores entre chicos de ocho a diecisiete años. El resultado desde luego no parece muy bueno, ya que <strong>uno de cada seis alumnos afirma que no leen ni un libro al mes.</strong> Pero aún hay más, ya que menos de la mitad afirman que leen uno al mes fuera de clase.</p>

	<p>Sin embargo, lo que sí se ha puesto claramente de manifiesto entre los 18.141 alumnos que han formado la muestra, es que su lectura, o más bien, <strong>su exposición a la palabra escrita, llega en forma de mensajes de texto, correos electrónicos o redes sociales tipo Facebook.</strong> Esto que incluso nos puede parecer normal en los tiempos que corren, crea un gran problema, y es que los chicos llegan a la edad adulta con graves problemas de comprensión de lo que leen. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Existen claros indicios de que la frecuencia de lectura está relacionada con la consecución de logros, por lo que desde la organización no pierden la esperanza y esperan que este estudio remueva algo en la conciencia de estos jovencitos. Así lo expresa su director, <strong>Jonathan Douglas</strong>:</p>

<blockquote>Hacer que estos niños lean y ayudarles a amar la lectura es la forma de dar la vuelta a sus vidas y darles nuevas oportunidades y aspiraciones.</blockquote>

	<p>Es evidente que se necesitan nuevos métodos para hacer que los más jóvenes se interesen por la lectura sin que se convierta en una obligación para ellos. Con sus excepciones, lo que sí me queda claro es que los padres tienen mucho que ver, y<strong> más de uno hemos empezado a leer viendo a nuestros padres con un libro en la mano,</strong> pero bien es cierto que se está perdiendo mucho todo ese encanto. Y mientras tanto, el secretario de educación británico,<strong> Michael Gove,</strong> propone que los niños de once años deberían leer al menos cincuenta libros al año. Desde la organización, lo ven como un gran desafio, aunque más bien es poner las miras demasiado altas a la vista de los resultados. ¿No os parece?  </p>

	<p>Vía | <a href="http://es.noticias.yahoo.com/mensajes-facebook-lectura-obligatoria-jóvenes-142648769.html">Yahoo! Noticias</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/animacion-a-la-lectura/cifras-y-mas-cifras-sobre-nuestros-habitos-lectores">Cifras y más cifras sobre nuestros hábitos lectores</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (y VI)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-y-vi</link>
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      <pubDate>Mon, 07 Mar 2011 19:38:31 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/la-clase-entre-les-murs-1.jpg" class="centro" alt="la-clase-entre-les-murs-1.jpg" />5. <strong>Distanciarse</strong>. Analizar los problemas con perspectiva. Es importante conocer estadísticamente la realidad para afrontar cualquier problema. ¿De qué sirve angustiarse porque no somos capaces de volar si sabemos que nadie es capaz de hacerlo? </p>

	<p>También los hechos parecen más importantes cuando han ocurrido hace poco, pero dejan de parecerlo tanto cuando transcurre el tiempo. </p>

<blockquote>Nuestra mente está preparada para sopesar lo cercano y lo lejano de maneras totalmente distintas: lo cercano es términos concretos y lo lejano en términos abstractos. (…) Siempre que podamos, deberíamos preguntar: ¿qué pensará mi futuro yo de esta decisión?</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>6. <strong>Cuidado con lo vívido, lo personal y lo anecdótico</strong>. A menudo nos podemos alarmar porque en las noticias aparecen reflejados actos de crueldad inusitada entre adolescentes pero ¿eso significa que los adolescentes son más violentos ahora que antes? La gente corriente enseguida cree que sí, sin valorar otra clase de estadísticas, estudios al respecto o incluso la simple idea de que ahora pudieran publicarse más noticias de este tipo por simple rédito comercial.</p>

<blockquote>Un ejemplo aún más poderoso podría ser el estudio llevado a cabo por Timothy Wilson sobre los universitarios y las marcas de preservativos, que dio un resultado clásico: “Haz lo que digo, no lo que hago”. Se proporcionó a los sujetos del experimento dos fuentes de información: por un lado, los resultados de un estudio muy sólido desde el punto de vista estadístico, publicado en la revista en defensa del consumidor Consumer Reports, donde se favorecía los preservativos de la Marca A; por otro lado, una sola anécdota (escrita supuestamente por otro estudiante) recomendando la Marca B, basada en que un preservativo de la Marca A se había roto durante el coito, dando pie a un considerable desasosiego ante un posible embarazo. Prácticamente todos los estudiantes coincidieron en principio en la mayor fiabilidad de la información publicada en Consumer Reports y además no querrían que sus amigos eligiesen a partir de una prueba anecdótica. Pero cuando se les pidió que eligieran para ellos, casi una tercera parte (el 31 por ciento, concretamente) cedió ante lo vívido y lo anecdótico, y eligieron la Marca B.</blockquote>

	<p>De mi cosecha, añadiría unos cuantos rasgos más. </p>

	<p><strong>Aprender todo lo que podamos sobre epistemología</strong> (es decir, qué significa saber una cosa, qué significa creer, grados de certeza, por qué sabemos lo que sabemos, etc.). </p>

	<p>Evitar en lo posible los juicios maniqueos (es cierto / no es cierto) y sustituirlo por juicios cognitivamente más ricos (la parte factual de esa afirmación es verdadera pero sus supuestas ventajas no son reales). </p>

	<p>No hacer tanto caso a las reflexiones de personas que vivieron hace siglos: ignoraban demasiadas cosas importantes para analizar situaciones complejas, sobre todo en el ámbito científico. </p>

	<p>No dejarse deslumbrar por los aforismos, las frases breves, agudas y memorables, la retórica y, mucho menos, la demagogia: los mejores argumentos son los matizados, los documentados y los racionalmente expuestos, es decir, los que tienen muchas páginas <strong>y no los que se pueden resumir en una frase lapidaria</strong>. (Esto también es un argumento para leer libros: los libros plantean mejor esta estructura, porque los documentales, los debates y exposiciones orales adolecen de tiempos milimetrados y están orientados a resumir en vez de profundizar). </p>

	<p><strong>Hay conocimientos más importantes que otros</strong>, aunque todos sean importantes. No todo es relativo, hay cosas sobre las que ya tenemos suficiente grado de seguridad para afirmar categóricamente que son así y no de otra manera (estas afirmaciones suelen hacerse más en el ámbito de las ciencias, más sencillo, que en el de las humanidades y las ciencias blandas, más complejas y sujetas a variables desconocidas). </p>

	<p><strong>Cultiva tu inteligencia emocional tanto como la intelectual</strong> y selecciona a la gente que te rodea con tanto cuidado como seleccionas lo que comes: la influencia de los demás en nuestros hábitos, pensamientos e incluso felicidad hace cierto el dicho “dime con quién andas y te diré cómo eres”. </p>

	<p>Vía | <em>Kluge</em> de Gary Marcus</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (V)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-v</link>
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      <pubDate>Mon, 07 Mar 2011 03:39:57 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/hal-9000.jpg" class="centro" alt="hal-9000.jpg" title="" />Basándose en investigaciones acerca de cómo opera nuestro cerebro, el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong> ha ofrecido 13 sugerencias para mejorar nuestra forma de pensar. 13 rasgos que académicamente deberían cultivarse <strong>como un halterofílico cultiva sus músculos</strong>. He seleccionado los 6 que me parecen más importantes:</p>

	<p>1. <strong>Intentar plantearse hipótesis alternativas</strong>. Tendemos a creer lo que empezamos a creer hasta el fin de nuestros días, por eso a la gente le cuesta tanto cambiar de ideología, partido político, orientación religiosa, etc. Nuestro cerebro, por naturaleza, no evalúa las pruebas que nos ofrecen los demás de forma desapasionada y objetiva. Así pues, entrenarnos para considerar opiniones opuestas es imprescindible.</p>

	<p>2. <strong>Reformular la pregunta</strong>. Siempre que nos ofrezcan una información, tender a plantearla de otra forma para descubrir sus fallos. </p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>¿Es ese jabón puro en un 99,4 por ciento o tóxico en un 0,6 por ciento? (…) Si hay dos maneras de plantearse un problema, consideremos ambas. Debido a la memoria contextual (…) el modo en que pensamos en una pregunta invariablemente configura lo que recordamos, y lo que recordamos incide en las respuestas a las que llegamos. Formularse cada pregunta de más de una manera es una forma poderosa de contrarrestar esa tendencia.</blockquote>

	<p>3. <strong>Correlación no es lo mismo que causalidad</strong>. Este error es quizá uno de los más frecuentes en la vida cotidiana. Por ejemplo, si una estadística indica que los negros tienen peor rendimiento académico, ¿hemos de concluir que los negros son menos inteligentes que los blancos? La correlación es acertada, pero no lo es la causalidad: cuando los negros disponen de las mismas oportunidades que los blancos, su rendimiento académico es equiparable. </p>

	<p>4. <strong>Tener en cuenta el tamaño de la muestra</strong>. Un sondeo de mil personas es más fiable que un sondeo de cien personas. Esto es obvio, pero tendemos a olvidarlo a la hora de evaluar problemas cotidianos. Por ejemplo: creo que este tratamiento funciona porque me ha curado a mí y a cinco personas más que conozco directamente. En Lourdes se producen milagros porque decenas de personas se han curado sin explicación. Todos estos hechos, analizados estadísticamente, no son relevantes, aunque nuestro cerebro considere que sí lo son. Por ello las nuevas medicinas tienen que superar estrictos protocolos que van mucho más allá del “ha curado a X número de personas”.  Que otra persona haya nacido el mismo día que nosotros en una fiesta donde sólo hay 50 personas nos puede parecer una coincidencia a tener en cuenta, pero matemáticamente está dentro de la media. </p>

	<p>A nuestro cerebro, en definitiva, no se le dan bien los números, por ello nos aterrorizan los atentados suicidas o volar en avión pero no cruzar el paso de cebra de una ciudad grande (donde porcentualmente fallecen más personas que en atentados suicidas o en vuelos comerciales). Podéis leer más al respecto en mi artículo <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/avalanchas-de-rarezas-posibilidades-matematicas-de-morir">Avalancha de rarezas: posibilidades matemáticas de morir</a> o <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-i">El miedo infundado al terrorismo, los accidentes de tráfico, la violencia de género y otros hechos matemáticamente improbables (I)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-ii">(II)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-iii">(<span class="caps">III</span>)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-iv">(IV)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-v">(V)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-vi">(VI)</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/matematicas/el-miedo-infundado-al-terrorismo-los-accidentes-de-trafico-la-violencia-de-genero-y-otros-hechos-matematicamente-improbables-vii">(<span class="caps">VII</span>)</a>.</p>

	<p>Afortunadamente, es psicólogo <strong>Richard Nisbett </strong>ha demostrado que es posible enseñar a la gente corriente a ser sensible a la ley de los números grandes en media hora. La educación académica, sin embargo, apenas incide en este problema.</p>

	<p>Vía | <em>Kluge</em> de Gary Marcus</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (IV)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-iv</link>
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      <pubDate>Sun, 06 Mar 2011 00:45:42 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/sgcorazon9.jpg" class="centro" alt="sgcorazon9.jpg" title="" />Sin embargo, <strong>en el ámbito académico no todo está perdido</strong>. Ya existen algunas iniciativas al respecto, como el programa conocido como “Filosofía para niños”. Olvidaos de Platón y Aristóteles o de memorizar sus vidas y años de nacimiento y muerte. El programa está orientado a pensar filosóficamente mediante cuentos que captan el interés del estudiante.</p>

	<p>Niños de entre 10 y 12 años fueron sometidos a este programa durante 16 meses, una hora a la semana. La mayoría mostró progresos significativos en inteligencia verbal, inteligencia no verbal, seguridad en sí mismos e independencia.</p>

	<p>Este es uno de los ejemplos de cuentos que se usan para estimular la metacognición, es decir, el saber sobre el saber, sobre cómo sabemos lo que sabemos: <strong>El descubrimiento de Harry Stottlemeier</strong>:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote>Empieza con una sección en la que se pide al epónimo Harry una redacción titulada “Lo más interesante del mundo”. Harry, un niño con el que yo mismo me identifico, decide escribir sobre el pensamiento: “Para mí, lo más interesante del mundo es pensar. Sé que muchas otras cosas son también muy importantes y maravillosas, como la electricidad y el magnetismo y la gravitación. Pero esas cosas, aunque las entendamos, no nos pueden entender a nosotros. Así que pensar debe de ser algo muy especial.</blockquote>

	<p>También deberíamos aprender de la educación de los países nórdicos, donde se da importancia también a la inteligencia práctica y no sólo a la teórica. Cuenta <strong>José Antonio Marina</strong> que los meninos da rua brasileños, niños que acostumbran a vivir en la intemperie, solos, en una mezcla de estereotipo dickesiano y Slumdog millionaire, sacan resultados pésimos cuando se les somete a un test de inteligencia. Sin embargo, para sobrevivir día a día en las calles desarrollaron destrezas y habilidades que no poseen los triunfadores del ámbito académico; incluso son capaces de concebir unas rudimentarias matemáticas que nunca veríamos reflejadas en un libro de texto. </p>

	<p>Es lo que <strong>Robert Stenberg</strong> define como inteligencia práctica.  </p>

	<p>Simultáneamente, se impone<strong> una revolución en los conocimientos generales que se imparten en los centros educativos.</strong> De acuerdo, es importante que sepamos resolver ecuaciones de segundo grado, que memoricemos los elementos de la tabla periódica o que sepamos recitar la declinación de un verbo en latín antiguo. Pero tan o más importante es que aprendamos a aprender (y a desaprender), que sepamos qué derechos tenemos como ciudadanos, cómo enfrentarnos a todas las junglas burocráticas, cómo aplicar las matemáticas a nuestros problemas cotidianos, cómo gestionar nuestra economía, cómo tratar con los bancos o pagar nuestros impuestos y por qué, por qué debemos votar, qué partidos políticos existen y en qué consiste el programa de cada uno de ellos, punto por punto (y que nadie pueda votar sin antes superar un test de conocimientos básicos sobre ese programa), cómo hacer la declaración de la renta y, aunque sea un poco oscuro al principio, algunas nociones de epistemología.</p>

	<p>¿Por qué conocemos mejor la arquitectura de la catedral de Burgos que la de los edificios que hoy en día puedo adquirir como vivienda: sus peligros, engaños, su letra pequeña? ¿Por qué conozco la pintura de Miguel Ángel y sin embargo no tenemos mucha idea de cómo pintar nuestras habitaciones, cómo los colores afectarán a nuestro rendimiento académico o si el pintor de brocha gorda que hemos contratado nos está estafando? ¿Por qué nos someten a un test de inteligencia pero no nos instruyen para emplearla; o mejor aun, estimulan nuestra curiosidad y robustecen nuestro sentido crítico? ¿Por qué da la sensación de que las afirmaciones de los libros son verdades incontrovertibles y, a la contra, no se nos advierte que todo ese conocimiento es potencialmente rebatible, inspirándonos para pensar por nosotros mismos y así construir un edificio argumentativo con nuestra propia firma?</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-iii</link>
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      <pubDate>Sat, 05 Mar 2011 03:25:56 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/home_photo_books.jpg" alt="" />Como os prometía en <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-ii">la anterior entrega de este artículo</a>, ahí van algunos libros que, por una u otra razón, considero imprescindibles para sentar unas bases de lo que debemos saber. Son libros bastante recientes y muy fáciles de conseguir, y todos ellos fueron en su día reseñados en <strong>Papel en Blanco</strong>. Además, encontraréis libros de lectura sencilla mezclados otros que precisan de un mayor grado de compromiso.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/se-creen-que-somos-tontos-de-julian-baggini">¿Se creen que somos tontos?</a> de <strong>Julian Baggini</strong>. Os permitirá afilar vuestros argumentos, y por extensión os permitirá pensar mejor. En consecuencia, os blindará contra frases que en realidad son hueras, como las fundadas en argumentos de autoridad, en pendientes resbaladizas, racionalizaciones <em>post facto, non sequitur, percipi est esse</em>, falcias <em>post hoc,</em> falsas dicotomías, correlaciones presentadas como causaciones, conclusiones irrelevantes y así hasta 100.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/ael-cerdo-que-queria-ser-jamona-de-julian-baggini">El cerdo que quería ser jamón</a> de <strong>Julian Baggini</strong>. Otro libro para aprender a pensar mejor. Este es un libro de “¿y si?” para abordar asuntos trillados desde ángulos poliédricos a fin de descubrirnos la abstrusa complejidad de las cosas. Este no es un libro de respuestas sino de preguntas que generan más y más preguntas, hasta que uno ya no sabe qué pensar. Porque cuando sabemos que apenas sabemos nada es cuando sabemos algo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/mas-alla-de-las-imposturas-intelectuales-de-alan-sokal-para-saber-por-que-sabemos">Más allá de las imposturas intelectuales</a> de <strong>Alan Sokal</strong>: para saber por qué sabemos. Sokal también argumenta lo pernicioso que resulta (sobre todo a nivel político) que crezca la idea del relativismo cultural o posmoderno del “todo vale”. No sólo porque no es así, sino porque resulta de todo punto irresponsable dar pábulo al pensamiento desiderativo, la superstición y la demagogia por encima de la evidencia, la lógica y la argumentación. Vade retro, posmodernismo.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/conectados-de-nicholas-a-christakis-y-james-h-fowler">Conectados</a> de <strong>Nicholas A. Christakis</strong> y <strong>James H. Fowler</strong>. La pretensión de este libro es demostrar científicamente aquella máxima de “dime con quién vas y te diré quién eres”. Es decir: la influencia que ejerce sobre nosotros nuestras amistades, nuestros padres y en general todo el mundo que conocemos. Pero más todavía: incluso la influencia que ejercen sobre nosotros los amigos de nuestros amigos (aunque no los conozcamos). E incluso los amigos de nuestros amigos de nuestros amigos.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/consilience-la-unidad-del-conocimiento-de-edward-o-wilson">Consilience: la unidad del conocimiento</a> de <strong>Edward O. Wilson</strong>. Según Wilson, y muchos otros teóricos, las ciencias sociales continuarán dividiéndose dentro de cada una de sus disciplinas, y una parte de la biología se fusionará con las humanidades. En ese sentido, las humanidades, como la filosofía, la historia, la ética, la religión comparada o la interpretación de las artes, se aproximarán cada vez más a las ciencias y en parte se fusionarán con ellas.</p>

	<p>A juicio de Wilson, y por supuesto del mío, la mayoría de asuntos que nos preocupan actualmente, como los conflictos étnicos, la escalada armamentística, la superpoblación, el aborto, el medio ambiente o la pobreza endémica, no podrán resolverse sin antes <strong>integrar conocimientos procedentes de las ciencias naturales con los de las ciencias sociales y las humanidades</strong>. Sólo el flujo a través de las fronteras proporcionará una clara visión del mundo tal y como es realmente, y no tal y como se percibe desde las ideologías o los dogmas religiosos.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/ael-canona-de-natalie-angier">El canon</a> de <strong>Natalie Angier</strong>. <em>El canon</em> constituye la columna vertebral de todo lo que uno debería saber, como mínimo, para no parecer un egocéntrico analfabeto incapacitado moral y mentalmente para abrir su estúpida boca a propósito de cualquier asunto, por pequeñísimo que éste sea. Lo desesperante es que el 99 % de la gente ignora el 99 % de lo que se dice en este libro, y seguimos adelante dando palos de ciego, como perfectos indocumentados.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/aromper-el-hechizoa-de-daniel-c-dennett">Romper el hechizo</a> de <strong>Daniel C. Dennett</strong>. En una época en la que el laicismo intenta desplazar a la religión del ámbito público (reconocimiento del matrimonio homosexual, investigación biomédica, Educación para la Ciudadanía) y en la que numerosos libros sobre el ateísmo pueblan las listas de las novedades literarias, la lectura de Romper el hechizo es interesante en sí misma, se mantenga una posición creyente, agnóstica o atea. Porque el libro vindica el ateísmo, sí, pero el apabullante despliegue de teorías presentado por Daniel C. Dennett es capaz de enriquecer a toda clase de lector. </p>

	<p>¿Se os ocurre alguno más?</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (II)]]></title>
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      <pubDate>Fri, 04 Mar 2011 11:29:10 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/syracuse-university.jpg" alt="" />Como os decía <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-i">en la anterior entrega de este artículo</a>, existen libros en el mercado que tratan de combatir la deficiente educación que recibimos de las escuelas. Que incluso nos permiten “desaprender” lo que allí nos inculcaron. </p>

	<p>No sólo son libros que desafían la propia educación, sino que <strong>permiten educarnos mejor</strong>. </p>

	<p>Sobre este problema, todavía más grave en la actual era de Google, se ha pronunciado con mucho tino la destacada psicóloga de la educación <strong>Deanna Kuhn</strong> en su libro <em>Education for Thinking</em>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>¿De qué sirve aprender los nombres de los autores de un par de centenares de libros que se consideran, por motivos generalmente azarosos, obras maestras de la literatura? ¿De qué sirve exigir en el examen académico la fecha exacta de nacimiento y muerte de determinado autor? </p>

	<p>¿Ese dato es tan importante como para considerarlo eje central del proceso educativo?</p>

	<p>También se ha pronunciado el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong> al respecto en su libro <em>Kluge</em>:</p>

<blockquote>En la era de la información, los niños no tienen ningún problema para “encontrar” información, pero sí lo tienen para “interpretarla”. El hecho (planteado anteriormente) de que tendemos a creer primero y a hacer preguntas después es muy peligroso en la era de Internet, en la que cualquiera, incluso gente sin la debida preparación, puede publicar cualquier cosa. Sin embargo, ciertos estudios revelan que los adolescentes con frecuencia aceptan como verdadero todo lo que leen en Internet.</blockquote>

	<p>¿Qué otros libros os recomiendo para pensar, para relacionar ideas, para ver el bosque sin que los árboles os tapen la visión? En la siguiente entrega de este artículo, <strong>os ofreceré una pequeña selección de los mismos</strong> (en lo posible, de reciente publicación o muy fáciles de conseguir), y todos ellos reseñados en alguna ocasiones en Papel en Blanco.</p>

	<p>Vía | <em>Kluge</em> de Gary Marcus</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[En el colegio no aprendemos lo que deberíamos aprender (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/en-el-colegio-no-aprendemos-lo-que-deberiamos-aprender-i</link>
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      <pubDate>Thu, 03 Mar 2011 20:21:26 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/03/university-library-helsinki-finland-small.jpg" alt="" />Cada vez me sorprenden más las <strong>oceánicas lagunas de conocimiento</strong> de personas supuestamente bien instruidas a nivel académico. </p>

	<p>Estos agujeros de queso Gruyère se dan en los estudiantes de carreras científicas: no hace mucho, en <a href="http://www.eitb.com/videos/television/escepticos/">un programa de televisión sobre escepticismo</a>, se planteaba a un grupo de estudiantes de Biología si ellos creían que se había pisado la Luna en 1969 y que no fue, como muchos dicen, un montaje. Las respuestas (<em>que no puede afirmarse que sí porque no estuvieron allí,</em> etc.) ponían en evidencia un desconocimiento preocupante en las más elementales nociones de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Epistemolog%C3%ADa">epistemología</a>. No ya digamos del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_cient%C3%ADfico">método científico</a>. </p>

	<p>Además, muchos estudiantes de ciencias se resisten a depurar sus habilidades lingüísticas: nunca han cogido con verdadero interés un libro de poesía y no le encuentran la gracia a las metáforas de la literatura. De hecho, muchos estudiantes de ciencias, aparte de lo que leen sobre su disciplina, <strong>apenas consumen libros</strong>.</p>

	<p>Los estudiantes de carreras humanísticas aún lo tienen peor. Pueden haber leído montañas de novelas, les encantará la ambigüedad de las emociones, la irracionalidad de la poesía, pero <strong>apenas se preocuparán de adquirir conocimientos científicos</strong>. Así sus opiniones sobre temas generales, en los que cada vez hay más participación de disciplinas como la física, la neurobiología, las matemáticas o la genética, suelen ser <strong>meras repeticiones de filósofos muertos y colecciones de aforismos</strong>. Muy bellos en su forma, pero superficiales en el fondo; y casi siempre obsoletos. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Por si esto fuera poco, <strong>aún se valora demasiado la memoria</strong>. Y no sólo en el ámbito académico (donde la mayoría de buenas calificaciones se obtienen tras memorizar datos, sin importar si luego sabemos relacionarlos entre sí, por ejemplo). En la vida cotidiana, cualquiera adquirirá de inmediato cierto respeto intelectual si es capaz de declamar de corrido algún fragmento de una novela, una poesía o una reflexión de alguna autoridad (tropezando, de paso, en una <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad">falacia de autoridad</a>, la falacia favorita de la gente).</p>

	<p>Si echamos un vistazo a los libros de texto de cualquier disciplina académica, pues, observaremos estos defectos en mayor o menor medida. Y entonces no nos quedará otro remedio más que afirmar con severidad que en los colegios, institutos y universidades <strong>no aprendemos lo que deberíamos aprender</strong>. </p>

	<p>Con “lo que deberíamos aprender” me refiero a los conocimientos que deberían ser la base de todo lo demás. Los cimientos sobre los que construir catedrales de datos. Y, sobre todo, me refiero al esmeril que afilará nuestro espíritu crítico. </p>

	<p>En definitiva, <strong>rudimentos que nos permitan pensar mejor</strong>. De serie, nuestro cerebro viene cableado para cometer errores de lógica, para hacer generalizaciones inexactas, para dejarse llevar por el contexto y la idiosincrasia, para olvidar fácilmente lo que va en contra de sus convicciones&#8230; y toda una serie de enemigos de la razón. El colegio, en un mundo donde el conocimiento está a un <em>click</em> de nuestros dedos, no debería ser tanto un lugar donde transmitir datos como un lugar donde nos enseñen a <strong>aplacar nuestros defectos neurobiológicos de fábrica</strong> y, sobre todo, fomentar la capacidad de jerarquizar conocimientos, relacionarlos entre sí y descartar fácilmente los que carecen de sostén. </p>

	<p>Afortunadamente, no todos los libros que podemos encontrar en una biblioteca son manuales universitarios. Si vuestro interés es construir unos buenos cimientos cognitivos, entonces hay salvación: <strong>cada año se edita un buen número de libros que persiguen esos fines</strong>, echándose las manos a la cabeza frente al carpetovetónica educación que se suministra en general. </p>

	<p>En la próxima entrega de este artículo os hablaré de ellos. Y también de otros rasgos que deberíamos cultivar para aprender lo que deberíamos aprender. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Condicionando el gusto literario de nuestros hijos antes de que nazcan (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-y-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-y-ii</guid>
      <pubDate>Wed, 23 Feb 2011 23:06:28 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/02/baby3.jpg" alt="" />Nuestros hijos <strong>pueden ser sensibles a la estética incluso en el interior del claustro materno</strong>. Así que no es tan descabellado leerle cuentos antes de que nazca, tal y como sugieren dos psicólogos.</p>

	<p><strong>Anthony DeCasper</strong> y <strong>Melanie Spence</strong> solicitaron a futuras madres que, durante el último trimestre de embarazo, leyesen diariamente en voz alta durante tres minutos un pasaje de <em>The Cat in the Hat</em>, del <strong>doctor Seuss</strong>, o <em>The King, the Mice, and the Cheese</em>, de <strong>Nancy</strong> y <strong>Eric Gurney</strong>.</p>

<blockquote>Examinados sólo un día o dos después de nacer, los bebés que habían estado expuestos a Seuss en el útero preferían a Seuss, y los que habían oído <em>The King </em>preferían <em>The King</em>, incluso cuando era otra persona quien leía las historias. Esto no equivale a decir que en el último trimestre los niños “entendieran” realmente el cuento del Gato, pero al parecer sí percibieron su ritmo característico.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Es decir, que nuestros futuros hijos no serán más inteligentes si les leemos historias. <strong>Pero sí podemos influir ya en sus gustos literarios</strong>, al menos en los primeros estadios de su vida. </p>

	<p>¿Y también ocurre con la música? Al parecer, sí. Aunque el tema musical pudiera ser un poco más peliagudo, tal y como explica el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong>:</p>

<blockquote>Otro estudio reveló que los fetos del tercer trimestre podían captar la melodía de Mary Had a Little Lamb, y en otro se comprobó que eran capaces de reconocer el tema musical de un culebrón británico. (De todos modos, no estoy sugiriendo al lector que lo intente en casa. No es seguro que la exposición prenatal no tenga alguna consecuencia perdurable a largo plazo; algunos expertos creen que esta exposición deliberada podría ser realmente perjudicial para el sistema auditivo en desarrollo así como para los ciclos naturales de sueño-vigilia del niño.)</blockquote>

	<p>Vía |<em> Kluge</em> de Gary Marcus</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Condicionando el gusto literario de nuestros hijos antes de que nazcan (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-i</guid>
      <pubDate>Wed, 23 Feb 2011 23:02:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/02/baby1.jpg" alt="" />Sobre educación y niños hay quintales de mitos populares sustentados en hipótesis endebles que, además, contradicen los últimos descubrimientos acerca de <strong>cómo funciona la naturaleza humana</strong>.</p>

	<p>Por ejemplo, que los niños se parecen a sus padres porque sus padres los han educado así o asá. (En realidad, llegada la pubertad, la mayor parte del parecido que hay entre padres e hijos es el estrictamente heredado genéticamente: el resto se cultiva entre las personas que los adolescentes <strong>consideran sus pares o entre sus competidores sexuales</strong>: por eso los hijos pierden el acento de los padres y adquieren el de sus compañeros de clase; por eso los hijos nacidos de los mismos padres pueden ser tan radicalmente distintos. Interesantes experimentos con gemelos univitelinos corroboran estas ideas).</p>

	<p>Por tanto, si un niño lee mucho o poco al superar la pubertad no depende tanto de los libros que atesoran los padres en las estanterías de casa o de las horas que han pasado contándoles cuentos o fomentando su curiosidad lectora como que los hijos <strong>hayan tenido la fortuna de mezclarse con pares o competidores sexuales que estén interesados en la lectura</strong>. (Obviamente, en las casas donde hay más libros es donde existe la probabilidad más elevada de que los hijos lean posteriormente, pero aquí no estamos ante un caso de causalidad: los padres tienen una inclinación genética por la lectura, que ha sido transmitida a los hijos: aunque no hubiera un solo libro en casa, los hijos hubieran tendido también a leer o a mezclarse con personas que leen).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Otro mito es que la sobrestimulación intelectual en edades tempranas tiene efectos en el rendimiento intelectual del niño cuando alcanza la madurez. Los niños, aunque suene sacrílego, <strong>prácticamente se crían solos</strong>. Los padres en realidad no actúan como conductores sino como soportes. Es decir, algo parecido a lo que sucede como la vitamina C.</p>

	<p>Cuando hemos tomado la cantidad mínima necesaria de vitamina C que nuestro cuerpo necesita diariamente, tomar más cantidad no redunda en un mejor estado de salud. Con los padres ocurre lo mismo. Los padres deben ser un soporte básico de alimentación, cariño y ayuda. Pero <strong>ampliar sus competencias no redunda en que el hijo sea más o menos inteligente o capaz de adulto</strong> (de nuevo, porcentualmente, los padres más capaces tienen hijos más capaces, pero esta capacidad se transmite vía <span class="caps">ADN</span>, no vía cultural).</p>

	<p>En ese sentido, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Mozart">efecto Mozart</a> y estudios similares son insostenibles. Es decir, la creencia de que, al poner música clásica (mayormente de Mozart) a nuestros hijos pequeños, éstos desarrollarán mejor sus capacidades intelectuales. </p>

	<p>Si el niño dispone de una partida mínima de estímulos a su alrededor, apenas cambiará nada multiplicar por diez la partida de estímulos.</p>

	<p>Sin embargo, tanto la literatura como la música, si bien no afectan sustancialmente a la materia gris de nuestros retoños, <strong>sí pueden encarrilar determinados gustos estéticos</strong>. Al menos en edades tempranas (probablemente, al alcanzar la pubertad, las cosas no sean tan sencillas). Pero eso os lo explicaré en la próxima entrega de este artículo.</p>      ]]></description>
      </item>
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