Vamos con la primera novela del ahora reputado filósofo Alain de Botton, aunque llamar novela a Del amor quizá es un poco inexacto. Mejor sería: disección quirúrgica del proceso del enamoramiento, el emparejamiento y la posterior disolución de la relación. Pero como queda algo largo, lo dejaremos en “novela filosófica” sobre el amor. Aunque, si bien es cierto que hay mucha filosofía y erudición academicista en Del amor y escaso argumento, ello no es sinónimo de sopor ni de falta de emoción. Del amor es muy entretenida, jugosa y hasta emocionante.
Alain de Botton (Suiza, 1969), del que ya hablamos a propósito de su ensayo de viajes El arte de viajar , escribió esta obra con sólo 20 años. Una precocidad que echará para atrás a mucha gente. En una entrevista, de hecho, interpelado por esta misma circunstancia, el autor se defendió así:
A veces se me achaca que no he sufrido suficientemente para poder escribir sobre el amor porque soy demasiado joven. Y yo les contesto siempre que sufrí tanto cuando a los ocho años mis padres me llevaron a un internado inglés (se llamaba nada menos Dragon´s College) que he acumulado reserva de sufrimiento para toda la vida.

Viajar se ha convertido en una de las actividades más placenteras (o al menos, más ubicuas) de las sociedades pudientes. Y como cualquier otra actividad ligada íntimamente a la capacidad económica (con sus ofertas, con sus desplazamientos en manada, con sus colecciones de postales y fotografías con las que luego mortificar a familiares y allegados, con sus créditos para financiarse una semanita en una playa paradisíaca), uno termina desarrollándola con voracidad, sin preguntarse para qué sirve lo que está haciendo o si realmente ello le hace feliz. El arte de viajar, de Alain de Botton, si bien no responde del todo a estas preguntas, sí que pertrecha convenientemente al lector con las herramientas para empezar a viajar de otra manera, de una manera más satisfactoria e inteligente.