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		<title>Magazine - el-arte-de-viajar</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-12 23:41:01</pubDate>

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      <title><![CDATA[‘Del amor’, de Alain de Botton]]></title>
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      <pubDate>Sun, 07 Sep 2008 13:39:11 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/del_amor.jpg" alt="" />Vamos con la primera novela del ahora reputado filósofo <strong>Alain de Botton</strong>, aunque llamar novela a <strong>Del amor </strong>quizá es un poco inexacto. Mejor sería: disección quirúrgica del proceso del enamoramiento, el emparejamiento y la posterior disolución de la relación. Pero como queda algo largo, lo dejaremos en “novela filosófica” sobre el amor. Aunque, si bien es cierto que hay mucha filosofía y erudición academicista en <strong>Del amor </strong>y escaso argumento, ello no es sinónimo de sopor ni de falta de emoción. <strong>Del amor </strong>es muy entretenida, jugosa y hasta emocionante. </p>

	<p><strong>Alain de Botton </strong>(Suiza, 1969), del que ya hablamos a propósito de su ensayo de viajes <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/08/17-lectura-para-el-verano-ael-arte-de-viajara-de-alain-de-botton">El arte de viajar </a>, escribió esta obra con sólo 20 años. Una precocidad que echará para atrás a mucha gente. En una entrevista, de hecho, interpelado por esta misma circunstancia, el autor se defendió así:</p>

	<p><blockquote><p>A veces se me achaca que no he sufrido suficientemente para poder escribir sobre el amor porque soy demasiado joven. Y yo les contesto siempre que sufrí tanto cuando a los ocho años mis padres me llevaron a un internado inglés (se llamaba nada menos Dragon´s College) que he acumulado reserva de sufrimiento para toda la vida.</p></blockquote></p>

	<p><!--more-->      </p>

	<p>Pero <strong>Del amor</strong>, no sólo fue traducida a doce idiomas un año más tarde de su publicación, sino que destila una brillantez propia de un autor consagrado experto en las lides amatorias. A las pocas páginas, uno olvida la presunta bisoñez del autor y convierte <strong>Del amor</strong>en tutora y hasta cicerone del corazón, pues demuestra que conoce el camino mucho mejor que la mayoría, sus recovecos, las entrañas psicológicas de las peleas, los celos y demás, las contradicciones, los deseos y frustraciones, absolutamente todo, hasta el significado decodificado de una simple caricia, acaba siendo objeto del lúcido análisis de <strong>Alain de Botton</strong>. Y, además, pocas veces pierde el fino sentido del humor. </p>

	<p>La historia arranca en un aeropuerto, donde el protagonista conoce, por casualidad, a Chloe. Aquí ya empezará el autor a engrandecer todos los detalles, no sólo el color de sus ojos, las primeras miradas, los tanteos, sino que incluso efectuará diagramas matemáticos y dibujos para saber cuáles eran las posibilidades reales de haberse conocido, incluyendo el croquis de la disposición de los asientos en un 767 de British Airway. Luego vendrán más parábolas o análisis científicos y filosóficos de todo cuanto acontezca, como la forma que tiene la dentadura de Chloe, que según el narrador protagonista es kantiana y no platónica o la curva rígida o la curva voluble que expresan las diversas personalidades de Chloe. Todo ello hasta el fatídico final, en el que el amor se termina, aparece el fantasma de la infidelidad, la separación, el terror a la soledad, el anhelo de suicidarse y… el encuentro con Rachel, con la que todo volverá a comenzar; quizá habiendo aprendido algo de todo lo vivido, quizá no. </p>

	<p>Puede que parezca que estoy destripando el final de la historia. Pero nada más lejos de la verdad. Lo fascinante en <strong>Del amor </strong>no es lo que pasa sino cómo está contado. <strong>Del amor </strong>es la historia de amor más aburrida del mundo narrada de una originalísima forma. </p>

	<p><blockquote><p>En otro restaurante chino (a Chloe le encantaban) caí en la cuenta de que los encuentros con los demás quizá fueran como esa rueda circular colocada en el centro de la mesa, sobre la cual se ponen los platos y que podemos girar de modo que si en determinado momento tenemos delante unos langostinos, un minuto después tendremos carne de cerdo. ¿Acaso el hecho de amar a alguien no seguía el mismo esquema circular en el que buenos y malos iban girando por turno? Móviles en otros ámbitos, permanecemos erróneamente aferrados al inmovilismo de los sentimientos humanos y a la idea de que existe una separación hermética entre el amor y el no-amor, una línea divisoria que sólo deberíamos atravesar dos veces, al comienzo y al final de una relación, y no recorrer cada día o cada hora. Hay una tendencia a separar el amor del odio en vez de ver en ambos respuestas legítimas a las múltiples facetas del ser humano. Hay una necesidad infantil de amar a los totalmente buenos y odiar a los totalmente malos, de encontrar un solo blanco apropiado para nuestros instintos agresivos o cariñosos. Pero con Chloe no podía darse una estabilidad semejante. Me bastaría un instante para hacer girar cada plato en la fuente china de Chloe y quedar aturdido por la confusión que surgiría.</p></blockquote></p>

	<p>La historia es anodina, estereotipada, y sin embargo, <strong>Botton</strong> la dota de una densidad impropia de cualquier novela, pues apoya todo lo que explica con continuas muletas de pensadores de toda la historia occidental, desde Platón a Milan Kundera, pasando por Groucho Marx. Porque, si bien cualquier relación amorosa se funda, por definición, en el arbitrio y el desorden, el propósito de <strong>Botton</strong> no es esclarecer el misterio sino trazar líneas maestras que competan a cualquier relación. Y lo consigue. <strong>Botton</strong> genera unos paradigmas universales en los que todos, en mayor o menor grado, nos sentiremos enseguida identificados. Más aún: <strong>Botton</strong> perfila este andamiaje con plomada y gran minuciosidad, al igual que un ebanista repasando con su garlopa cada arista, hasta los niveles más microinfinitesimales. </p>

	<p>En resumidas cuentas, un texto (llamarlo manual de autoayuda sería hacerle un flaco favor) que permite que meditemos sobre nuestra relación en curso y/o también, siguiendo el hilo de Ariadna, que nos orientará por el laberinto de nuestra memoria amorosa y los sentimientos asociados, acaso sacando a la luz detalles que en su momento nos pasaron totalmente desapercibidos.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.alaindebotton.com/">Web oficial de Alain de Botton</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el Verano] ‘El arte de viajar’, de Alain de Botton]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/lectura-para-el-verano-ael-arte-de-viajara-de-alain-de-botton</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/lectura-para-el-verano-ael-arte-de-viajara-de-alain-de-botton</guid>
      <pubDate>Sun, 17 Aug 2008 12:50:21 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/Bottom_viajar.jpg" alt="" />Viajar se ha convertido en una de las actividades más placenteras (o al menos, más ubicuas) de las sociedades pudientes. Y como cualquier otra actividad ligada íntimamente a la capacidad económica (con sus ofertas, con sus desplazamientos en manada, con sus colecciones de postales y fotografías con las que luego mortificar a familiares y allegados, con sus créditos para financiarse una semanita en una playa paradisíaca), uno termina desarrollándola con voracidad, sin preguntarse para qué sirve lo que está haciendo o si realmente ello le hace feliz. <strong>El arte de viajar</strong>, de <strong>Alain de Botton</strong>, si bien no responde del todo a estas preguntas, sí que pertrecha convenientemente al lector con las herramientas para empezar a viajar de otra manera, de una manera más satisfactoria e inteligente.</p>

	<p><strong>Alain de Botton </strong>(Suiza, 1969) es filósofo, aunque de los cercanos y divulgativos, nada pedantes, pero sí enciclopédicos, sobre todo cuando se pone a hacer referencias literarias: enseguida te entran unas ganas locas por leer todo lo que recomienda. <strong>Botton</strong> es ya autor de diversas obras que han acercado la filosofía al gran público desde prismas totalmente nuevos, como <em>Las consolaciones de la filosofía</em>, <em>Cómo cambiar tu vida con Proust </em> o <em>Ansiedad por el estatus</em>. Algunos de ellos, incluso, han tenido adaptaciones para la pequeña pantalla en forma de documentales, todos ellos altamente recomendables.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Así que, a la luz filosófica de <strong>Alain de Botton</strong>, viajar precisa de un adiestramiento propio del que pretende embarcarse en cualquier otra actividad artística o intelectual. Porque viajar puede ser algo muy serio y trascendente, y no una mera huida de la rutina diaria donde apenas importa el destino siempre que éste sea lejano. Para ello, <strong>Botton</strong> recomienda, en primer lugar, prescindir de las guías de viajes sobre los lugares que vamos a visitar. A su modo de ver, las guías de viaje nos impiden que nuestra curiosidad, la verdadera brújula que debe encaminar nuestros pasos, aflore y enriquezca la experiencia con encuentros fortuitos. Porque, aunque parezca increíble para muchos, la Torre Eiffel no tiene por qué ser lo que un turista de París necesite visitar para regresar a casa satisfecho. La mayoría de viajes guiados por los lugares comunes suelen defraudar al viajero. El verdadero viaje debe alimentarse previamente con lecturas y experiencias personales. </p>

	<p>Para ratificar su teoría principal, <strong>Botton</strong> divide cada capítulo de <strong>El arte de viajar </strong>en dos partes: por un lado se narra un viaje del autor, y por el otro se invoca a un escritor o un artista célebre para señalar algunos aspectos sobre la actitud que debe tomar un viajero. Así, además de las lúcidas descripciones y reflexiones de <strong>Botton</strong> en torno a los aeropuertos, las alfombras exóticas, los romances o los minibares de hotel, encontraremos apuntes de Baudelaire y Flaubert y su vindicación del movimiento geográfico; de William Wordsworth y su aprecio por la naturaleza; o de Edgard Hopper y Van Gogh y su afición por ilustrar sus viajes. Este último punto es relevante en la tesis de <strong>Botton</strong>: la necesidad de plasmar con dibujos lo percibido en el viaje (o escribirlo en un diario) debería suplir la obsesión por tomar montañas de fotografías en las que uno aparece siempre posando en los lugares típicos (fotografías que son como postales que pueden ser adquiridas o descargadas de Internet sin efectuar realmente el viaje). Sin embargo, una forma mucho más poderosa de capturar la belleza y la extrañeza de lo que vemos es dibujarlo en un cuaderno, o escribirlo, lo cual también añade un plus de exclusividad con la que ninguna postal puede rivalizar.</p>

	<p><blockquote><p>Un impulso dominante al encontrar la belleza es el deseo de aferrarse a ella: poseerla y darle relevancia en nuestras vidas. La necesidad de decir &#8220;he estado aquí, lo he visto y me ha importado&#8221;. Mas la belleza es fugitiva, la hallamos con frecuencia en lugares a los que puede que jamás regresemos, o bien es el resultado de una insólita conjunción de la época, la luz y las condiciones meteorológicas. ¿Cómo arrreglárselas pues para poseerla, cómo aferrarse al tren flotante, a los ladrillos con aspecto de torta dulce o al valle inglés?</p></blockquote></p>

	<p>En definitiva, un libro imprescindible para amantes de los viajes, muy bien documentado aunque nada denso, de uno de los filósofos más mediáticos del momento. Un libro que, incluso, abogará por reconocer con nuevos ojos los lugares que nos rodean, tal y como hizo Xavier de Maistre en 1790, que acabó emprendiendo un viaje por su propia habitación, titulando la crónica de lo que allí había visto de este modo: <em>Viaje alrededor de mi cuarto</em>.</p>

	<p>Editorial Santillana <br />
Colección Taurus Pensamiento, 2002<br />
246 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=410">Editorial Taurus Santillana</a>  <br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lecturas para el verano</a></p>      ]]></description>
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