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		<title>Magazine - el-olivo-azul</title>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 00:55:45</pubDate>

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      <title><![CDATA[Guy de Maupassant despedaza la sociedad del siglo XIX]]></title>
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      <pubDate>Tue, 30 Nov 2010 20:44:49 +0000</pubDate>

      <author>Fausto Beneroso</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image8247" class="centro" alt="Guy de Maupassant" src="http://img.papelenblanco.com/2010/11/maupassant_2.jpg" /></p>

	<p>Si hay una editorial que siempre tiene alguna joyita escondida esa es <strong>El olivo azul.</strong> Siempre que echo un vistazo por su página, me encuentro con alguna que otra sorpresa a la que no me puedo resistir. Es el caso de <strong>Sobre el derecho del escritor a canibalizar la vida de los demás.</strong> Sí, ese es el larguísimo nombre de este libro de <strong>Guy de Maupassant</strong> donde le veremos diseccionar a toda la sociedad de su época. Aquí no se escapa nadie. Lo podemos encontrar desde ya a un precio de dieciocho euros.</p>

	<p>La sorpresa que me he llevado ha sido mayor si cabe porque<strong> hace tan sólo unos días cerré un libro de relatos del genial autor francés.</strong> Ni qué decir tiene que en unos días os daré cumplida cuenta de lo bien que se siente uno leyendo unos cuentos de tanto nivel. No obstante, se trata de uno de los maestros del relato, y aunque tocó todos los temas, el terror es donde alcanzó sus mayores cotas.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p><img id="image8248" class="derecha" alt="Portada 'Sobre el derecho del escritor...'" src="http://img.papelenblanco.com/2010/11/canibalizarg.jpg" /></p>

	<p>Pero en este caso lo que os traigo es muy diferente, ya que en este libro (por favor, no me hagáis repetir el nombre), nos encontramos con <strong>una serie de ensayos o crónicas donde el autor se despacha a gusto sobre su época.</strong> Así, no se escapan a su afilada pluma temas como la triste vida de los funcionarios de la Francia del <span class="caps">XIX</span>, el exhibicionismo empalagoso de los enamorados, la pobreza intelectual de la prensa o la pesadilla de compartir mesa con un mal conversador. Lo curioso del caso, es que más de uno de los puntos que toca siguen muy vigentes a día de hoy.</p>

	<p>El encargado de realizar la selección ha sido <strong>Antonio Álvarez de la Rosa,</strong> que nos regala unos textos donde resalta la personalidad que tenía este genio y donde demuestra muy claramente su gran inteligencia y su agudeza. Sin duda, una recopilación para degustar tranquilamente y sentirse un poco mejor. Estos libros sí que son de autoayuda, jeje.</p>

	<p>A estas alturas todos conocemos, más o menos, a Guy de Maupassant. Decir que nació el 5 de Agosto en Francia, presumiblemente en el castillo de Miromesnil (ya que hay alguna duda con respecto a eso). En cualquier caso, pronto se hizo gran admirador y amigo de <strong>Gustave Flaubert,</strong> quien lo trato como a un tutelado y se encargo de introducirlo en el mundillo del periodismo. Su primer gran relato será <strong>Bola de sebo, </strong>de corte naturalista, y con el que consiguió un importante reconocimiento. A partir de aquí, y aunque ha escrito alguna que otra novela, se convertirá en uno de los maestros del relato, con más de trescientos publicados. Como os decía,<strong> es en el terror donde se producen sus mejores títulos,</strong> pero ya os hablaré a su debido tiempo de ellos. Eso sí, todos con una gran dosis de locura, obsesión por la muerte, delirios y sucesos extraños. Y precisamente, esa locura le llevó a acabar internado en una clínica parisina, después de haber intentado suicidarse en varias ocasiones y haber presentado claros signos de demencia y pánico. Terminaba finalmente su historia el 6 de Julio de 1893.</p>

	<p>En este caso no hacen falta motivos para acercarse a la lectura de &#8216;Sobre el derecho del escritor a canibalizar la vida de los demás&#8217; (buff, ¡lo repetí!). Siempre es un placer reencontrarse con los clásicos, y he de reconocer que no he leído nada de esas crónicas de sociedad. Así que ya estoy deseando hacerme con él, cosa que no tardará mucho en suceder. Y a vosotros ¿os llama la atención el autor francés tanto como a mí? </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.elolivoazul.es/catalogo/39/sobre_el_derecho_del_escritor_/">Ficha en El Olivo Azul</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/relatos/un-relato-a-la-semana-la-muerta-de-guy-de-maupassant">[Un relato a la semana] &#8216;La muerta&#8217;, de Guy de Maupassant</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El arte de morir', de Émile Zola]]></title>
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      <pubDate>Tue, 10 Nov 2009 18:47:03 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image6128" class="derecha_sinmarco" alt="El arte de morir" src="http://img.papelenblanco.com/2009/11/artemorir_zola.jpg" />Recién publicado por El Olivo Azul en su colección Narrativas, <strong>El arte de morir </strong>recoge cuatro <em>nouvelles </em>(relatos largos o novelas cortas) de <strong>Émile Zola </strong>articulados en torno a la idea de la muerte, sea ésta abordada como idea, como necesidad o, simplemente, como hecho.</p>

	<p>Émile Zola (París, 1840-1902) es considerado el <strong>padre del naturalismo</strong>, corriente literaria cuya máxima consiste en reproducir la realidad con objetividad casi documental, tanto en sus aspectos más excelsos como en los más vulgares. Dentro de esa línea escribió la serie ‘Les Rougon-Macquart’, compuesta por veinte novelas en las que ilustró su teoría literaria a través de una saga familiar; algunos de  los títulos más conocidos son ‘Nana’, ‘Germinal’ y ‘La bestia humana’.</p>

	<p>En 1898 Zola tomó partido en el famoso caso Dreyfus y publicó su <strong>Yo acuso </strong>(una carta abierta al Presidente de la República, M. Félix Laure) en el periódico L’Aurore. En él denunciaba la hipocresía de las autoridades y de la sociedad francesa en general por su actuación en el juicio al capitán de origen judío Alfred Dreyfus. La publicación de este texto no sólo le propinó serias amenazas, sino que finalmente fue juzgado y condenado al exilio. Zola murió en 1902 en su casa de París, supuestamente asfixiado, aunque siempre se sospechó que, en realidad, fue asesinado.<!--more--></p>

	<p>Los cuatro textos contenidos en el presente volumen son muy diferentes entre sí, hecho que viene determinado por el modo en que se aborda el tema de la muerte en cada uno de ellos. En <strong>El capitán Burle</strong> asistimos a la gestación de un duelo, desatado casi por torpeza y aburrimiento, entre dos viejos amigos de milicia, un mujeriego y un jugador. De todos ha sido el que, con diferencia, menos he disfrutado, tanto por el estilo narrativo (creo que condicionado por la rudeza de los personajes) como por el argumento en sí. Quizás lo más interesante del relato sea la figura (muda y secundaria) del niño Charles, verdadera víctima de la indiferencia de su padre y de la dureza de su abuela.</p>

	<p><strong>Una autopsia social</strong> está dividido en cinco pequeñas estampas (grandes joyas) en las que descubrimos cómo afrontan la muerte las distintas clases sociales. Retratos antropológicos en los que asistimos, como espectadores, a la crudeza con la que las personas aceptan el duelo: desde la frialdad delicada y exquisita de la condesa de Verteuil, definitivamente ajena a la pérdida de su esposo; hasta la disputa por la herencia de Madame Guérard, en forma de rivalidad por parte de los hijos y de preocupación desatada por parte de la madre agonizante. El dinero marca la diferencia incluso en la tumba.</p>

	<p><strong>La muerte de Olivier Bécaille</strong> es, sin duda, <strong>el relato más sobresaliente</strong> de ‘El arte de morir’: </p>

	<p><blockquote>Morí un sábado a las seis de la mañana, tras tres días de enfermedad.</p>

	<p>(…)</p>

	<p>¿Era esto pues la muerte, este singular estado de torpeza, la inmovilidad de la carne mientras la inteligencia seguía activa? ¿Acaso mi alma estaba demorando en  mi cabeza antes de echarse a volar?</blockquote></p>

	<p>El cuento nos es narrado por el fallecido que asiste a su propia muerte, a la desazón de su esposa (casi una niña a la que casaron por compromiso), al galanteo de un vecino y, en definitiva, a todos los preparativos de su velatorio y posterior entierro. Pero Zola no sólo nos relata el ambiente que se vive durante esas horas fatales, sino también las reflexiones de Olivier respecto a la muerte, antes y durante lo acontecido.</p>

<blockquote>No podía imaginarme la desaparición de mi ser, la supresión total de lo que era y para siempre, por los siglos de los siglos, sin que jamás pudiera volver.</blockquote>

	<p>En el texto que cierra el volumen, <strong>Las caracolas de Monsier Chabre</strong>, en realidad la muerte no está presente como tema central. Supone un contrapunto cómico a los relatos anteriores a través de los diferentes deseos que anhelan los dos miembros del matrimonio Chabre: él, un cuarentón obsesionado con la paternidad al que recomiendan una dieta estricta de caracolas para potenciar la fertilidad; ella, una linda jovencita para la que complacer a su marido no figura  entre sus planes inmediatos.</p>

	<p>En todos los relatos se aprecia una sabia combinación entre humor y dramatismo (en dosis variables según el texto), ambos empleados como instrumentos de “fotografía  moral”. Zola nos describe la muerte y todo lo que la envuelve con minuciosidad, tanto en sus aspectos materiales como en su derivación emocional. Pequeños grandes textos que analizan la naturaleza humana mediante una sonrisa satírica y profundamente elegante.</p>

	<p>El Olivo Azul<br />
ISBN: 978-84-92698-00-4<br />
152 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.elolivoazul.es/catalogo/25/el_arte_de_morir/">Ficha editorial en El Olivo Azul</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El paseante de las dos orillas', de Guillaume Apollinaire]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/el-paseante-de-las-dos-orillas-de-guillaume-apollinaire</link>
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      <pubDate>Sat, 18 Jul 2009 11:59:48 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5516" class="derecha" alt="El paseante de las dos orillas" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/apollinairep.jpg" />En la primavera de este año la editorial <strong>El Olivo Azul</strong> diversificó su catálogo con la <strong>colección Errantes </strong>en la que, anuncian, tendrá cabida una amplia variedad de géneros (ensayos, aforismos, diarios, memorias, etc.) pero aglutinados en torno a un eje: el viaje en todas sus facetas. Ya sean viajes reales o imaginarios, interiores o de ideas, “cada uno será, a su manera, una guía de perplejos”. Los dos primeros errantes elegidos han sido Rétif de La Bretonne con ‘Las noches revolucionarias’ y <strong>Guillaume Apollinaire </strong>con <strong>El paseante de las dos orillas</strong>.</p>

	<p>Apollinaire (1880-1918) fue poeta, novelista y ensayista. A pesar de haber nacido en Roma, pasó la mayor parte de su vida en Francia y terminó convirtiéndose en un icono del París de las vanguardias y en alma del barrio de Montparnasse. A él le debemos el término ‘surrealismo’, que utilizó por primera vez en 1917 para referirse a su obra de teatro ‘Las tetas de Tiresias’, subtitulada como <em>drama surrealista</em>: </p>

	<p><blockquote><p>Cuando el hombre quiso imitar el andar, creó la rueda, que no se parece en nada a una pierna. Así hizo surrealismo sin saberlo. Después de todo, el escenario no se parece a la vida que representa más que una rueda a una pierna.</p></blockquote><!--more--></p>

	<p>Tiempo después, en 1924, André Breton recuperó el vocablo en su Manifiesto.</p>

	<p>‘El paseante de las dos orillas’ se inscribe en la tradición francesa de la <em>flânerie </em>(literalmente “paseo”), que hace referencia a una actitud vital y que originó un subgénero literario cultivado por autores como Rabelais, Rétif o Baudelaire. Este último la definió como la capacidad de “estar fuera de casa, y sin embargo sentirse en todas partes como en casa”.</p>

	<p>Este libro constituye la primera obra de Apollinaire que se editó tras su muerte, acaecida en noviembre de 1918 cuando el autor contaba treinta y ocho años. Algunos meses antes, la editorial La Sirène le había pedido que escribiera algún texto, preferentemente una novela. Se cree que hacia finales de agosto Apollinaire habría corregido las primeras pruebas de imprenta de la obra que todavía carecía de título, a pesar de las peticiones reiteradas de Jean Cocteau. El libro se publicó en marzo de 1919 bajo el nombre de ‘Le flâneur des deux rives’, elegido finalmente por Cocteau de entre los cuatro propuestos por Apollinaire.</p>

	<p>La <em>flânerie </em>personal de Apollinaire se compone de un <em>collage </em>de textos que en su mayor parte ya habían sido publicados en diversas revistas entre 1910 y 1914 y que, en los meses anteriores a su aparición en forma de libro, fueron corregidos y aumentados por su autor.</p>

	<p>‘El paseante de las dos orillas’ me recordó una lectura reciente, <a href="http://www.papelenblanco.com/escritores/lo-infraordinario-de-georges-perec">Lo infraordinario</a>, del también francés Georges Perec. Es evidente que ésta última posee un marcado tono lúdico y experimental del que carece la obra de Apollinaire, pero ambas comparten el hecho de nutrirse de textos fragmentarios, unos líricos, otros críticos, algunos más personales.</p>

	<p>Así, Apollinaire pasea por las calles y barrios de las dos orillas del Sena y nos transmite sus observaciones sobre la vida cultural y los recovecos más curiosos de París, siempre bajo el prisma de sus propios recuerdos. Las recién nacidas vanguardias se alojan entre los libros del señor Lehec, la bodega de Vollard, el marchante de arte, los villancicos de la calle de Buci o entre las decenas de objetos coleccionados por el poeta Ernest la Jeunesse. </p>

	<p>A través de un paseo en zigzag de una orilla a otra del río Apollinaire nos acerca, nos revive a pequeñas pinceladas el París vanguardista de principios del siglo XX.</p>

	<p>El Olivo Azul<br />
Traducción Elena Fons y Jèrôme Gauchet<br />
ISBN: 978-84-936637-6-6<br />
104 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.elolivoazul.es/catalogo/24/el_paseante_de_las_dos_orillas/">Ficha en El olivo Azul</a></p>      ]]></description>
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