'El regreso del joven príncipe', secuela autorizada de 'El principito'
Desde ayer que leí la noticia no he podido quitármela de la mente ya que no sé cómo tomarla, pero si creo que hay que registrarla: un autor argentino escribe la continuación de El principito de Antoine de Saint-Exúpery. Se trata de Alejandro Roemmer, un empresario y poeta argentino que escribió esta nueva versión de la fábula pero con un “final felíz” ya que el primero le parecía demasiado triste.
Roemmer contó con el apoyo de los familiares de Saint-Exúpery, especialmente del sobrino nieto del escritor, Frédéric d’Agay, quien escribió el prólogo. Las razones para este privilegio se basaron en la cercanía del autor de El Principito con Argentina, ya que trabajó para Aeropostale en esa nación latinoamericana. Allí conoció a su esposa, Consuelo, y escribió uno de sus libros más importantes: Vuelo Nocturno.
En Papel en blanco ya hemos mencionado algunas noticias en torno a las derivaciones de este libro que es uno de los más vendidos de toda la historia de la literatura. Ya sabemos, por ejemplo, que se está trabajando en una versión para la televisión basándose en los dibujos originales, pero ahora se trata de un nuevo libro que proyecta el futuro de la vida del Principito.
El canal de televisión France 3 anunció ayer que el célebre libro de
La norteña e industrial Milán es sobre todo conocida por sus líneas de tranvía pero también cuenta con una red de metro bastante desarrollada, la mejor de las escasas tres que hay en Italia. Este verano los milaneses se han encontrado una novedad en sus trayectos subterráneos, unas máquinas expendedoras de libros junto a las de refrescos y snacks, complementando la oferta de bienes de primera necesidad envasados para el hombre moderno.
Hay libros, que aun con sus virtudes y su calidad, han pasado a la historia con un éxito que quizás no es el que se corresponde con sus propias cualidades literarias. Bien por una campaña de promoción excelente, por la temática que aborda o por otro tipo de causas providenciales (una buena o taquillera adaptación al cine, por ejemplo), lo cierto es que existe una colección de obras, a las que quizás en otro contexto y circunstancias podrían haber pasado desapercibidas.
Pocos libros están tan asociados a sus ilustraciones como El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, que además es una de las obras literarias más vendidas y traducidas en todo el mundo. ¿Quién no recuerda ese sombrero-boa, o los corderos que no complacían al Principito? La obra incluye 47 ilustraciones realizadas con acuarela, aunque la mayoría de ellas no son originales.
Todos tenemos recuerdos de aquellos primeros libros que nos entusiasmaron y que nos empujaron a ser lectores y a disfrutar leyendo. Y, aunque nuestros gustos hayan cambiado, aquellas obras dejaron una huella en nosotros que difícilmente olvidaremos.
Seguramente en esta cuestión todos tenemos mucho que decir. ¿Qué libros recomendar a los jóvenes? ¿Con qué criterios? Bueno, pongámonos un límite por lo alto, 18 años, y veamos cuáles serían las lecturas que deberían haber pasado por la mano de todos ellos antes de llegar a esa edad.
