Los libros perdidos en la Biblioteca Británica
Cuántas veces he sufrido la decepción de acudir a la biblioteca y no encontrar algún preciado volumen que o bien no estaba en la estantería correspondiente, a pesar de los datos del bibliotecario que aseguraban lo contrario, o bien estaba estigmatizado con el rótulo de “extraviado”. Pues parece ser que se trata de un hecho habitual no sólo en las pequeñas instituciones municipales, sino también en organismos de renombre como la Biblioteca Británica, según un artículo publicado en The Guardian. Ésta afirma haber extraviado cerca de 9.000 títulos, dentro del propio recinto. Parece ser que muchas de las pérdidas se produjeron en torno a 1988, fecha en la que la Biblioteca se trasladó desde el Museo Británico a St. Pancras.
El personal de la Biblioteca asegura que no todos los libros etiquetados como “extraviados” se han perdido para siempre, sino que gran parte de ellos seguramente se encuentren todavía dentro del edificio, en algunos de los 650 kilómetros de anaqueles. La responsable de documentación, Jennifer Perkins, señala que un libro es catalogado como “extraviado” cuando un lector lo solicita y no aparece en la estantería que le corresponde.
Parece ser que cuando se recuerda a Oscar Wilde (1854-1900), se tiende a realzar más su condición de homosexual mientras se mira con desdén su obra literaria. Hablar, por tanto, de una novela del autor irlandés tiene por mi parte una doble función: honrar a Wilde, primarlo por su talento, independientemente de su vida privada, y por otro lado, descubrir a quien sea necesario un clásico incombustible como es El Retrato de Dorian Gray.
Marvel ha tenido apuestas interesantes en los últimos tiempos en pos de la promoción de la lectura y de nuevas formas editoriales siempre dentro del mundo de la animación y el cómic. 