Minotauro ha editado el IV volumen de Cuentos completos de Philip K. Dick en el que podemos encontrar 18 nuevos relatos escritos entre 1955 y 1963. La producción de Dick abarca un vastísimo mundo en la que cabe toda clase de especulación imaginaria sobre la política, la economía, el crimen, la sociedad, las costumbres, la psicología e incluso la creación literaria. He querido centrarme en El Suplente y ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park? porque son, literariamente hablando, los menos conseguidos, pero los más mordaces como sátira política.
Ambos relatos siguen un cierto orden de continuidad, algo excepcional en la recopilación. Nos sitúan en un futuro en donde las disensiones políticas han sido eliminadas al pasar las responsabilidades de Gobierno al ordenador Unicefalon 40-D, una máquina eficaz y vigilante capaz de velar por los intereses de los humanos mejor que ellos mismos. La imformación está en manos de ‘payasos de las noticias’ que procuran no contar cosas demasiado serias o preocupantes, y el puesto de mayor rango que ocupa un humano es la de ser el oscuro suplente del Unicefalon en caso de fallo.
Pero cuando ocurre lo impensable, cuando una flota alienígena aparece en el Sistema Solar y consigue desconectar el Unicefalon 40-D, el mediocre burócrata Max Fischer nombrado suplente por carambola se encontrará con el poder en sus manos, despertándo en él un ansia desconocida. Este es el argumento de El Suplente, cómo Fischer no dudará en corromper, amenazar y encarcelar para mantener el poder adquirido de rebote. Y cómo Jim-Jam Briskin, el principal payaso de noticias, le hará frente presentando su candidatura a través de su poderosa red de medios de comunicación.

