Cada día nos encontramos con más historias interesantes en torno a las herencias de los escritores y artistas y a las polémicas que ellos desatan. Esta vez se trata de un grupo de cuadernos de Emile Cioran que quedaron apilados en la esquina de una buhardilla que él habitó, y que ahora son motivo de una millonaria polémica entre una anticuaria y los herederos legales del filósofo rumano.
Todo comenzó el día en el que Simone Boulez, anticuaria parisina recibió el encargo de limpiar una buhardilla en el Barrio Latino de Paris. Limpiar significaba en este contexto seleccionar todo aquello que considerara útil para la venta y lo demás botarlo a la basura y limpiar para que el inmueble pudiera ser mostrado a nuevos inquilinos. Sin demasiado entusiasmo, Voulez y su yerno se dirigieron al inmueble pra acometer la tarea.

