
¿Quién puede resistirse a una recomendación de Leonardo Sciascia? Yo desde luego no he podido, y es que este Un granizado de café con nata, de la autora Alessandra Lavagnino ya me había llamado poderosamente la atención, pero las pocas dudas que me podían quedar para internarme en su lectura, se disiparon al saber que fue el propio Leonardo (que cierra el libro con un epílogo) el que recomendó a la editorial italiana Sellerio que publicasen esta novelita.
Y es que ‘Un granizado de café con nata’ no llega ni a las doscientas páginas y se lee en un ratito. Su punto de partida no puede ser más interesante. Agata Avolia es una mujer de clase alta que vive de una forma privilegiada y a la que no le falta de nada en la vida, pero todo cambia cuando sufre un accidente, ya que como consecuencia del mismo perderá la capacidad de mentir. Con este panorama, os podéis imaginar por dónde pueden ir los tiros, pero si además os digo que Agata es siciliana, ¿verdad que os queda todavía más claro?
En una sociedad fundada en un silencio sepulcral en torno a la mafia, donde las mujeres están acostumbradas a no abrir su boquita, este problemilla de la protagonista tendrá por supuesto unas consecuencias inevitables para todos los que la rodean y a los que quiere. La verdad y la culpa son sin duda las grandes protagonistas de esta historia, resultando curioso como la sinceridad a veces no es recomendable, y como el sentimiento de culpa puede llegar precisamente después de haber hecho en teoría lo correcto.







Las noches de invierno son largas y gélidas. La gente se refugia en sus casas o en bares y locales de reunión, donde tratan de apurar las horas antes de que termine el día que dará paso a otro inevitablemente igual. Olivier Adam nos presenta nueve historias invernales en las que otros tantos personajes desgarrados viven cada vez con menos esperanzas de que llegue la luz y la calidez de la primavera.
