Ejercitar el insulto puede ser incluso formativo. Entre los yoruba africanos, al igual que ocurre en las batallas de espadas de Monkey Island, cuando se insulta a alguien, el calumniado debe devolverle el insulto al calumniador manteniendo la rima y doblando el agravio recibido.
En definitiva, que en la creencia de que ciertas palabras pueden influir negativamente en el comportamiento de la gente, rectores de la moral lingüística se dedican a depurar los textos que llegan a nuestras manos. ¿Escribir “puta” o “coño” devalúa un texto?
Por consiguiente, si un escritor intenta acercarse al lenguaje de la calle se arriesga a que se le echen encima asociaciones varias, afectados epidérmicos o sencillos puritanos con mucho tiempo libre.

Hay escritores que huyen de las palabrotas o las expresiones malsonantes cuando escriben (de hecho, hasta los hay que huyen de todo lo que atufe a políticamente incorrecto, pero ésa es otra historia). Lo cierto, sin embargo, es que los tacos han sido siempre un recurso empleado por los clásicos de la literatura en mayor o menor medida.