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	<title>Papel en blanco</title>
	<link>http://www.papelenblanco.com</link>
	<description>Blog sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.</description>
	<pubDate>Thu, 07 Jun 2007 19:49:58 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Cómo se hace un poema, según Ángel González]]></title>
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      <pubDate>Thu, 07 Jun 2007 19:43:23 GMT</pubDate>
      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image1065 alt=angel_gonzalez.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2007/06/angel_gonzalez.jpg" />El germen del poema, para <strong>Ángel González</strong>, reside en la extrañeza que le provoca espontáneamente la contemplación del mundo. Como dice la frase, <em>Los primeros versos los dan los dioses</em>: antes de empezar el poema el autor ya cuanta con una serie de versos que se le han ocurrido al azar. Después surgirá el poema, como forma y estructura de las palabras. </p>

	<p>Pero es la realidad que despierta los versos, el <em>trampolín de la imaginación</em> como lo llama Baroja, al descubrir la extrañeza que encierra, el asombro. De este modo el poeta puede permitirse mezclar realidades e usar términos de universos distintos. Por ejemplo puede describir una montaña con el vocabulario de una orquesta musical, o denunciar la conducta irracional de la humanidad proponiendo una fábula en la que son los hombres los que aleccionan a los animales.  </p>

	<p>La poesía sirve también para hablar de la historia en clave personal, y burlar de paso la censura. Las propias palabras se mueven con voluntad propia, provocan extrañeza y permiten inversiones, como en el verso: <em>La vida corta como un cuchillo</em>. En el poema, tampoco habla el propio autor: se convierte en un personaje, en una voz poética.<a name="more"></a></p>

	<p><blockquote><p>Para que yo me llame Ángel Gonzalez,<br />
para que mi ser pese sobre el suelo,<br />
fue necesario un ancho espacio<br />
y un largo tiempo:<br />
hombres de todo mar y toda tierra,<br />
fértiles vientres de mujer, y cuerpos<br />
y más cuerpos, fundiendose incesantes<br />
en otro cuerpo nuevo.<br />
Solsticios y equinoccios alumbraron<br />
con su cambiante luz, su vario cielo, <br />
el viaje milenario de mi carne<br />
trepando por los siglos y los huesos.<br />
De su pasaje lento y doloroso<br />
de su huida hasta el fin, sobreviviendo<br />
naufragios, aferrándose<br />
al ultimo suspiro de los muertos,<br />
yo no soy más que el resultado, el fruto,<br />
lo que queda, podrido, entre los restos;<br />
esto que veis aquí,<br />
tan sólo esto:<br />
un escombro tenaz, que se resiste<br />
a su ruina, que lucha contra el viento,<br />
que avanza por caminos que no llevan<br />
a ningún sitio. El éxito<br />
de todos los fracasos. La enloquecida<br />
fuerza del desaliento&#8230; (Áspero Mundo, 1956)</p></blockquote></p>

	<p>Cursos de verano de San Lorenzo del Escorial, 2003</p>

	<p>Más Información | <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1774">Biografía de Ángel González en EPdLP</a></p>


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