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		<title>Magazine - escritores</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:09:00</pubDate>

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      <title><![CDATA[Manías de escritores para inspirarse]]></title>
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      <pubDate>Sat, 22 Oct 2011 10:29:40 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9746" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/utiliza-la-creatividad-en-el-video-curriculum.jpg" class="centro" alt="utiliza-la-creatividad-en-el-video-curriculum.jpg" />Hay muchos escritores que <strong>tienen toda clase de manías y servidumbres para inspirarse</strong>. Hace unos días os hablé de algunas de ellas en <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/que-manias-tienen-los-escritores">¿Qué manías tienen los escritores?</a>, pero nos dejamos muchas en el tintero. A continuación tenéis unas cuantas más para completar la colección.</p>

	<p>Por ejemplo, en cuanto a vestimenta:</p>

	<p>El <strong>conde Buffón</strong> sólo podía escribir vestido de etiqueta, con puños y chorreras de encaje y espada al cinto.</p>

	<p><strong>Alejandro Dumas</strong>, para escribir, vestía una especie de sotana roja, de amplias mangas, y sandalias. </p>

	<p><strong>John Milton</strong> escribía envuelto en una vieja capa de lana.<br />
<!--more--></p>

	<p><strong>Pierre Loti </strong>vestí trajes orientales, en un despacho decorado a la turca.</p>

	<p><strong>Balzac</strong> se acostaba a las 6 de la tarde, siendo despertado por una criada justo a medianoche. Entonces se vestía con ropas de monje (una túnica blanca de cachemira) y se ponía a escribir ininterrumpidamente de 12 a 18 horas seguidas, siempre a mano su cafetera de porcelana. Durante todo ese tiempo, no dejaba de consumir taza tras taza. A ese ritmo diario, Balzac consiguió terminar más de 100 novelas y narraciones cortas.</p>

	<p>Si dejamos la vestimenta y nos fijamos en la locomoción peripatética, entonces hay autores que, para escribir, no podían estar quietos, como <strong>Chateaubriand</strong>, que dictaba a su secretario con los pies descalzos por su habitación.</p>

	<p><strong>Victor Hugo</strong> meditaba sus frases o versos en voz alta paseando por la habitación hasta que los veía completos; entonces se sentaba corriendo a escribirlos, antes de olvidarlos.</p>

<blockquote>El ya mencionado Victor Hugo, por su parte, no demasiado confiado en su propia voluntad, tenía por costumbre entregar sus ropas a su criado, con la orden de que no se las devolviese hasta que transcurriese un plazo predeterminado, aunque él se las pidiese encarecidamente. De esta forma, se obligaba a escribir sin posibilidad alguna de evadirse.</blockquote>

	<p><strong>Jean-Jaques Rousseau</strong> prefería trabajar en pleno campo y, a ser posible, al sol. Si el ruido ambiente le molestaba, se taponaba los oídos con tapones de guata.</p>

	<p><strong>Montaigne</strong> escribía encerrado en una torre abandonada.</p>

	<p><strong>Schiller</strong> sólo podía escribir si tenía los pies metidos en un barreño de agua helada. </p>

	<p><strong>Flaubert</strong> era incapaz de escribir si antes haberse fumado una pipa.</p>

	<p><strong>Lord Byron</strong> se inspiraba con el olor de las trufas, así que siempre llevaba algunas en los bolsillos.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Tomas Tranströmer, premio Nobel de Literatura 2011]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/literatura/tomas-transtromer-premio-nobel-de-literatura-2011-avance</link>
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      <pubDate>Thu, 06 Oct 2011 09:16:26 +0000</pubDate>

      <author>Javier Yohn Planells</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9690" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/tomas-transtromer.jpg" class="centro" alt="tomas-transtromer.jpg" /></p>

	<p>El poeta sueco <strong>Tomas Tranströmer es el ganador del premio Nobel de Literatura 2011</strong>. Según la Academia Sueca &#8220;da un acceso fresco a la realidad a través de sus translúcidas y concentradas imágenes&#8221;. Esta vez <a href="http://www.papelenblanco.com/literatura/las-apuestas-para-el-nobel-de-literatura">las quinielas</a> no estaban muy alejadas del fallo final del jurado. El Nobel de Literatura no se otorgaba a un poeta desde que lo recibiera la polaca Wislawa Szymborska en 1996.<br />
<!--more--><br />
Esta vez la Academia ha tirado para casa, algo que no ocurría desde que galardonaran a Harry Martinson en 1974. Se comprenden así los gritos de júbilo de los periodistas cuando se ha anunciado el premio. Porque el sucesor de Mario Vargas Llosa nació en Estocolmo el 15 de abril de 1931, es psicólogo de profesión y este premio es la confirmación de que se trata del poeta sueco más importante. Es, además, un buen pianista.</p>

	<p>Su primera obra, <em>17 poemas</em>, apareció en 1954 y desde entonces sus libros han sido traducidos a más de 60 idiomas. En total 15 obras de poesía que en España han sido recopiladas en dos antologías, ambas publicadas por Nórdica: <em>El cielo a medio hacer</em> (2010) y <em>Deshielo a mediodía</em> (2011). Desde que un ictus le paralizara el lado derecho del cuerpo en 1990, sus publicaciones han sido más escasas aunque nunca ha dejado de escribir.</p>

	<p>NOCHE-MAÑ<span class="caps">ANA</span></p>

	<p>EL mástil de la luna se ha podrido y la vela arrugado.<br />
La gaviota flota ebria, más allá, sobre el agua.<br />
El pesado cuadrilátero del muelle, carbonizado. El matorral se<br />

&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;doblega en la oscuridad.</p>

	<p>En la escalera. El amanecer golpea y golpea<br />
en las verjas de piedra gris del mar y el sol crepita<br />
cerca del mundo. Semiahogados dioses estivales tantean<br />

&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;en niebla marina.</p>

	<p>Más información | Primeras páginas de <em><a href="http://www.nordicalibros.com/upload/pdf23022011114106.pdf">El cielo a medio hacer</a></em>.<br />
Imagen | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Transtroemer.jpg">Wikimedia</a>. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las apuestas para el Nobel de Literatura]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/literatura/las-apuestas-para-el-nobel-de-literatura</link>
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      <pubDate>Wed, 05 Oct 2011 12:57:34 +0000</pubDate>

      <author>Javier Yohn Planells</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9682" src="http://img.papelenblanco.com/2011/10/nobel-literatura.jpg" class="centro" alt="Nobel de Literatura - Rudyard Kipling" /></p>

	<p>Estamos en la semana de los <a href="http://www.nobelprize.org">premios Nobel</a>. Durante esta semana la Academia Sueca ha otorgado los Nobel de Medicina, Física y Química. Por su parte, <strong>el Nobel de Literatura se entregará mañana</strong>, es decir, el primer jueves de octubre, como marca la tradición. Como todos los años, suenan muchos nombres para tomar el testigo del peruano Mario Vargas Llosa, galardonado el año pasado. Hacemos un repaso de los escritores que están en las quinielas.</p>

	<p><!--more--><br />
<a href="http://www.papelenblanco.com/tag/haruki-murakami"><br />
Haruki Murakami</a></p>

	<p>El escritor japonés ya estaba en las quinielas el año pasado. Superventas con novelas como Tokio Blues (Norwegian Blues= o 198Q, se mueve siempre entre el amor de los lectores y el odio de parte de la crítica. Haruki Murakami es uno de los principales candidatos a recibir el Nobel mañana. Sería el tercer premio para un escritor japonés.</p>

	<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Adonis_%28poeta%29">Adonis</a></p>

	<p>Este escritor sirio es uno de los dos poetas con serias posibilidades de recibir el Nobel. Ali Ahmad Said Esber, el nombre que se esconde tras el seudónimo Adonis, es menos conocido para el público en general pero desde hace unos años siempre suena como uno de los aspirantes al premio gracias a su obra poética en árabe. Este año ya ha gañado el prestigioso premio Goethe y ahora mismo encabeza las apuestas en la web <a href="https://www.unibet.com/betting/grid/gridForSearch.odds?searchString=nobel">Unibet</a>.</p>

	<p><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tomas_Transtr%C3%B6mer">Tomas Tranströmer</p>

	<p></a>El siguiente poeta en la lista. Este escritor sueco completa la terna de candidatos según las casas de apuestas. Nacido en 1931, sufrió una hemiplejia en 1990 que no le ha impedido seguir escribiendo y ganar casi todos los premios prestigiosos de su país y también internacionales. El año pasado la editorial Nórdica publicó <em>El cielo a medio hacer</em>, una antología que recoge 13 libros del poeta traducidos al castellano.</p>

	<p><strong>Junto a estos tres escritores aparecen otros</strong> como el surcoreano-estadounidense Chang-Rae Lee (finalista del Pulitzer este año), la argelina <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Assia_Djebar">Assia Djebar</a> o incluso el músico y poeta Bob Dylan, que sorprendentemente encabeza las apuestas en la <a href="http://sports.ladbrokes.com/en-gb/Awards/Nobel-Literature-PrizeAwards/Nobel-Literature-Prize-t210003519">casa Ladbrokes</a>. Sin duda debido a que el año pasado ganó un escritor en lengua española, escritores como Javier Marías, Carlos Fuentes o Juan Marsé aparecen muy atrás en las listas de favoritos. Mañana sabremos a quién le otorgan el premio pero entre tanto ¿tienes algún favorito?</p>

	<p>Imagen | <a href="http://www.flickr.com/photos/hisgett/4910688442/">Ahisgett</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Umberto Eco desvela sus secretos en 'Confesiones de un joven novelista']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/umberto-eco-desvela-sus-secretos-en-confesiones-de-un-joven-novelista</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/umberto-eco-desvela-sus-secretos-en-confesiones-de-un-joven-novelista</guid>
      <pubDate>Sat, 17 Sep 2011 06:01:56 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9589" class="centro" alt="confesiones joven novelista" src="http://img.papelenblanco.com/2011/09/confesiones-joven-novelista.JPG" /></p>

	<p>Debo reconocer que mi admiración por <strong>Umberto Eco</strong> ha caído varios puntos tras saber que <a href="http://www.papelenblanco.com/escritores/umberto-eco-reescribe-el-nombre-de-la-rosa-para-hacerla-mas-accesible">iba a escribir una versión light de El nombre de la rosa</a>. Aún así, el que tuvo retuvo, y su nuevo libro publicado en nuestro país, <strong>Confesiones de un joven novelista</strong>, me llama muchísimo la atención, porque yo soy así de fácil. Lo publica <strong>Lumen</strong>, en una bonita edición en tapa dura con sobrecubierta, y su precio es <strong>17,90 euros</strong>. A cambio tendrás la posibilidad de zambullirte en la mente de un escritor, algo que no es posible hacer todos los días. </p>

	<p>Aunque Eco está ya a punto de cumplir los ochenta años, su andanza como novelista comenzó en 1980, cuando publicó la célebre <strong>El nombre de la rosa</strong>. Eco ya tenía una ganada reputación como ensayista, pero la fama mundial le llegaría con una novela que mezclaba sabiamente historia y suspense, una fórmula que creó escuela. Así, en &#8216;Confesiones de un joven novelista&#8217;, Eco nos acerca a los misterios insondables del oficio de escritor: la <strong>creación de los personajes, su obsesión por los pequeños detalles, las tramas en las que mezcla realidad y ficción&#8230; </strong>Un pequeño agujero por el que espiar a uno de los autores más carismáticos de los últimos años, y todo con mucho humor, que eso se le da muy bien. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Eco nos confiesa aquí su gusto por la ambigüedad en sus escritos, como una manera de darle libertad al lector para que este siga su propio camino en la interpretación del texto. <strong>Inspiración y trabajo, talento y esfuerzo</strong>, esta y otras cuestiones repasará el conocido autor en un sutil juego de preguntas y respuestas que nos permitirá asistir de cerca a la génesis de una novela, con sus ritos y sus pesares. Interesantes confesiones de un autor que no tiene pudor ninguno en declararse <em>novelista aficionado</em>. </p>

	<p>Lo cierto es que me gustan este tipo de libros, me fascina colarme en las intimidades de la creación de una novela. ¿Cómo lo consiguen? <strong>¿No es extraño que algunos autores consigan atraparte desde el principio, que no seas capaz de soltar el libro ni para comer?</strong> ¿Es magia? ¿Vudú? Igual después de leer este libro descubro la receta secreta&#8230;</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.megustaleer.com/ficha/H419422/confesiones-de-un-joven-novelista-umberto-eco-tapa-dura-con-sobrecubierta-1790">Ficha en Lumen</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/nadie-acabara-con-los-libros-un-dialogo-entre-umberto-eco-y-jean-claude-carriere">&#8216;Nadie acabará con los libros&#8217;, un diálogo entre Umberto Eco y Jean-Claude Carriere </a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué ha sido de los cadáveres de algunos escritores?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/que-ha-sido-de-los-cadaveres-de-algunos-escritores</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/que-ha-sido-de-los-cadaveres-de-algunos-escritores</guid>
      <pubDate>Fri, 08 Jul 2011 14:11:41 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9284" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/tumba.jpg" class="centro" alt="tumba.jpg" />Hoy nos vamos a poner un poco macabros. Encendamos una vela, esperemos que el gato crispe el espinazo y hagamos tamborilear nuestros dedos sobre el cráneo que hace las veces de pisapapeles en nuestro escritorio para investigar q<strong>ué suerte han corrido muchos cadáveres de escritores</strong>.</p>

	<p>Y es que los cadáveres de los escritores no son cadáveres normales. Los cadáveres normales acostumbran quedarse quietecitos en su nicho, por mucho que dijera <a href="http://www.youtube.com/watch?v=C5m7zqyRKJY">Mecano</a>. <strong>Los cadáveres de los escritores son celebridades</strong>, objeto de fetichismo extremo, como sucede con los cadáveres de cantantes, actores o científicos (al final de este artículo os explicaré qué delirante historia hay detrás del cerebro de Einstein, en plan <em>bonus track</em>).</p>

	<p>Retumba un trueno a lo lejos, como si se hubiera desparramado la vajilla de un restaurante de alto copete, y empezamos.</p>

	<p>Por ejemplo, la tumba de <strong>Oscar Wilde</strong>, cerca de París, siempre está cubierta de inscripciones.</p>

	<p>La dentadura del incisivo <strong>Voltaire </strong>(¿lo cogéis?) quedó mermada a su muerte, tras serle arrancados algunos dientes (ignoro si algún incisivo, guiño-guiño-codazo-codazo).</p>

	<p>Los restos de <strong>Calderón</strong> y <strong>Lope de Vega</strong> desaparecieron en un incendio. También se perdieron durante años los restos de <strong>Dante</strong>. </p>

	<p>Sin embargo, el cadáver de <strong>Montaigne</strong> fue desmembrado. Se cree que su cuerpo reposa en Budeos y su corazón, en la iglesia de Saint Michel, en el Perigord. Tampoco se conoce el paradero exacto de <strong>Racine</strong>: se sabe que está enterrado en St. Etienne du Monte, pero no el lugar preciso.<br />
<!--more--></p>

	<p>Cuando murió <strong>Mariano José de Larra</strong> hubo un problema a la hora de enterrarlo: el párroco de la iglesia de Santiago no sabía si un suicida debía enterrarse en tierra santa. La duda fue despejada por el vicario general: un suicida no es más que un loco, y los locos se pueden enterrar en lugar sagrado.</p>

	<p>Más tarde el cadáver se trasladó a la sacramental de San Justo, y se dice que <strong>Azorín</strong> recogió un botón de su levita, y también intentó encontrar la huella que había dejado la bala suicida en el cráneo del escritor. Años más tarde, Larra volvió a ser importunado de su descanso eterno para recibir junto al suyo el cadáver de <strong>Ramón Gómez de la Serna.</strong></p>

<blockquote>Las relaciones de los escritores y la muerte han sido en muchos casos extrañas hasta la excentricidad. Margerite Yourcenar, paseando un día junto a una joven por el cementerio de Somesville, le mostró una lápida donde había hecho grabar su nombre, fecha de nacimiento, 1902, y las dos primeras cifras del año de su muerte, 19. Contaba que le parecía injusto pretender vivir hasta el 2000 y que poder visitar el lugar donde sería enterrada le resultaba tranquilizador. Murió el 19 de enero de 1987.</blockquote>

	<p><strong>Albert Camus</strong> está en el cementerio de Lorumarin. <strong>Ezra Pound</strong>, en el de San Michele, en Venecia. <strong>Hermann Hesse</strong>, en el cementerio de la Iglesia de San Obbondio, en Suiza. <strong>Marcel Proust</strong> está en Le Père Lachaise, en París. <strong>Rilke</strong> está cerca de la que, a mi juicio, es la ciudad más bonita de Suiza, Montreaux, concretamente en el cementerio de Rarogne, bajo el siguiente epitafio: “<em>Rosa, ¡oh, pura contradicción!, voluptuosidad de no ser el sueño de nadie bajo tantos párpados”</em>. Casualmente, aquí también pasó sus últimos días <strong>Freddy Mercury</strong>, cuya estatua, en el pase marítimo de Montreaux, siempre está llena de flores y mensajes de cariño.</p>

	<p><strong>Benjamín Prado</strong> se pronuncia así sobre el aire casi fetichista que se crea alrededor de las tumbas de escritores:</p>

<blockquote>Siempre me he sentido muy atraído por las tumbas de los escritores. En Praga, me colé en el cementerio judío para ver la de Kafka. Recuerdo que el suelo está completamente cubierto de hiedra, y al caminar, con las hojas a la altura de los tobillos, se tiene una extraña sensación de irrealidad. También recuerdo la emoción que me produjo, en un cementerio de Ciudad de México, encontrar la tumba de Cernuda. No había forma de dar con ella, tuve que mirar un registro, un plano y después, confiar en la suerte. Por el camino fui encontrando otras; por ejemplo, la de Emilio Prados. Visito de vez en cuando la tumba de Andersen, en Copenhague; bonita, sencilla, donde la gente acostumbra a dejar monedas como homenaje.</blockquote>

	<p>Y como lo prometido es deuda, ahí va lo que pasó con el cerebro de <strong>Albert Einstein</strong>, sin duda la parte más adulada de su cuerpo, tanto en vida como en la muerte. La historia se remonta a la noche del 18 de abril de 1955, cuando el patólogo <strong>Thomas Harvey</strong>, encargado de la autopsia de Albert Einstein, tomó una sierra circular, extrajo el cerebro del genio y se lo llevó a su casa. Cuarenta años después, el periodista estadounidense Michael Paterniti localizó a Harvey en un pequeño apartamento en Kansas y se ofreció a acompañarle en un viaje muy especial: cruzar el país en un viejo Buick para devolverle el cerebro a la nieta de Einstein. Paterniti describió la experiencia en su libro en su libro “Viajando con Mr. Albert”, en el que relata la travesía surrealista con el cerebro de Einstein en el maletero. Podéis leer más sobre ello en mi artículo <a href="http://www.xatakaciencia.com/sabias-que/que-fue-del-ultimo-aliento-de-thomas-edison-y-otras-reliquias-de-la-ciencia">¿Qué fue del último aliento de Thomas Edison y otras reliquias de la ciencia?</a></p>

	<p>Vía | <em>Las bibliotecas perdidas</em> de Jesús Marchamalo</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué manías tienen los escritores?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/que-manias-tienen-los-escritores</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/que-manias-tienen-los-escritores</guid>
      <pubDate>Tue, 05 Jul 2011 08:45:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/07/escritos.jpg" alt="" />Como toda actividad que depende en parte del azar (que ese día estés inspirado, que ese día encuentres el personaje que necesitabas, que continúes con ánimos para escribir una página más de ese manuscrito que ya alcanza las 400, que el público te dé la espalda, que la editorial no apruebe el manuscrito, etc.), <strong>los creadores literarios están llenos de manías, melindres y rituales</strong>.</p>

	<p>Por ejemplo, <strong>Thomas Mann</strong> era tan obsesivo con los personajes que creaba para sus novelas que incluso se imaginaba cómo podría ser su firma. Luego también le leía lo escrito a toda su familia y les pedía consejos.</p>

	<p><strong>Gabriel García Márquez</strong> necesita estar en una habitación con una temperatura determinada. Debe tener en su mesa una flor amarilla, de lo contrario no se sienta a escribir. Y siempre lo hace descalzo. Si no está inspirado, no escribe absolutamente nada.</p>

	<p><strong>John Steinbeck</strong> trabajaba con lápiz, pero tenían que ser lápices redondos para que las aristas no se le clavaran en los dedos. </p>

	<p><strong>Mario Vargas Llosa</strong>, que empieza la escritura a las 7 de la mañana, tiene un orden casi obsesivo, los libros de su biblioteca están ordenados por motivos curiosos: por tamaño, por países…  y se rodea de figuras de hipopótamos de todas clases.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Norman Mailer</strong> siguió un sistema de trabajo muy rígido a la hora de ponerse a escribir Los desnudos y los muertos: sólo trabajaba 4 días a la semana: lunes, martes, jueves y viernes.</p>

	<p><strong>Saramago</strong> sólo escribe dos folios por día, y ni una línea más.</p>

	<p><strong>Haruki Murakami</strong> se levanta a las 4 de la mañana, trabaja 6 horas. Por la tarde corre 10 km o nada 1.500 m, lee, escucha música y se va a la cama a las 9. Sigue esa rutina sin ninguna variación. Dice que termina siendo una especie de hipnosis, que le permite alcanzar un profundo estado mental.</p>

	<p><strong>Henry Miller</strong> tenía manía a la comodidad. Para él la incomodidad era el acicate de la imaginación. Trabajar incómodo era la mejor forma de escribir algo potable.</p>

	<p><strong>Mario Benedetti</strong>, a sus más de ochenta años, procura a veces llegar a sus citas con antelación y así aprovechar ese tiempo para trabajar.</p>

	<p><strong>Antonio Tabucchi </strong>sólo escribe en cuadernos escolares.</p>

	<p><strong>Carmen Martín Gaite</strong>, cuya última enfermedad no le dejó concluir su novela Los parentescos, murió abrazada a sus cuadernos.</p>

	<p><strong>Neruda</strong> lo hacía con tinta verde.</p>

	<p><strong>John Updike</strong>, si estaba atravesando un bloqueo literario, pensaba en el futuro: ¿cómo quedaría su libro en los anaqueles de una biblioteca pública? Se lo imaginaba con todo lujo de detalles y entonces encontraba nuevas energías para ponerse a escribir.</p>

	<p><strong>Borges</strong> se metía en la bañera por la mañana y meditaba sobre si lo que había soñado valdría para un poema o relato.</p>

	<p><strong>Jorge Edwards</strong> aprovecha cualquier papel que lleve encima, desde una servilleta del bar hasta un recibo de la lavandería, para tomar nota de sus ideas en los momentos más insospechados.</p>

	<p><strong>Isabel Allende</strong> hace conjuros antes de ponerse a escribir. Tiene fetiches y comienza siempre sus novelas el 8 de Enero. Al empezar a escribir, enciende una vela. Cuando la vela se apaga, deja de escribir, esté por donde esté. Lo deja todo.</p>

	<p><strong>Hemingway</strong> también tenía otro fetiche: escribía con una pata de conejo raída en el bolsillo.</p>

	<p><strong>Michael Chrichton</strong> era tan obsesivo con su trabajo que, cuando no estaba escribiendo, su cabeza estaba pensando en el libro. No en vano se casó 5 veces, y una de sus mujeres, Anne-Marie Martin, declaró: <em>Era como vivir con un cuerpo inerte. Michael estaba siempre en otra parte</em>.</p>

	<p><strong>Isaac Asimov</strong> trabajaba 8 horas al día, 7 días a la semana. No descansaba ningún festivo o fin de semana, y su horario era intocable. Cuando estaba dedicado a escribir, su media era de 35 páginas al día. No le gustaba revisar más de una vez sus escritos, porque lo consideraba una pérdida de tiempo.</p>

	<p>Vía | <em>Cuando llegan las musas</em> de Raúl Cremadas / <em>Las bibliotecas perdidas</em> de Jesús Marchamalo</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo se suicidan los escritores?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-se-suicidan-los-escritores</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-se-suicidan-los-escritores</guid>
      <pubDate>Tue, 21 Jun 2011 17:57:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/06/imagen.jpg" alt="" />Siguiendo la línea del artículo <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/cuantos-escritores-estan-locos">¿Cuántos escritores están locos?</a>, os voy a hablaros de <strong>cuántos escritores han sido suicidas</strong> y, lo más importante, qué métodos emplearon para reunirse con la Parca. </p>

	<p>No resulta demasiado sorprendente constatar que, entre el colectivo de los escritores, hay un buen número de imaginativos suicidas, porque también hay una mayoría de locos. </p>

	<p>Además, los escritores <strong>acostumbran a ser criaturas especialmente sensibles, volubles, vulnerables e hiperestésicas</strong>. Lo son por varios motivos, pero principalmente porque se nutren de su sensibilidad para plasmar historias que conmueven. Y también porque los autores suelen necesitar la palmadita en la espalda para continuar adelante: una pequeña crítica puede ser demoledora. </p>

	<p>Como ya os expliqué en <a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/los-escritores-solo-escriben-a-cambio-de-sexo-i">¿Los escritores sólo escriben a cambio de sexo? (I)</a> y (<a href="http://www.papelenblanco.com/metacritica/los-escritores-solo-escriben-a-cambio-de-sexo-y-ii">y II</a>), ellos escriben, escribimos, <strong>para que nos quieran</strong>. Cuando no es así, el escritor sufre hasta límites insospechados. </p>

	<p>A todo esto se le suma que en el suicidio siempre subyace lo decadente, y lo decadente es <em>cool</em> en el ámbito literario. </p>

	<p>Dicho lo cual, el salto que dio <strong>Virginia Woolf</strong> hacia las aguas del río Ouse en la primavera de 1941, con los bolsillos cargados de piedras, adquiere otra dimensión. Ni tampoco las muertes de Mishima, Horacio Quiroga o Gabriel Ferrater.  </p>

	<p><strong>Artaud</strong> ingirió una sobredosis de láudano en 1948. <strong>Cesare Pavese</strong> se envenenó en el Hotel Roma de Turín, nada menos que con 16 sobres de somníferos, en agosto de 1950. <strong>Hemingway</strong> se disparó un tiro en la boca en julio de 1961. <strong>Stefan Zweig</strong> se mató en Brasil junto a su secretaria Carlota Altman, con la que se había casado, huyendo de la persecución nazi. <strong>Alejandra Pizarnik</strong> se suicidó con barbitúricos el 25 de septiembre de 1972. <strong>Paul Celan</strong> se arrojó al Sena el 30 de abril de 1970. Vladimir Maiakovski se disparó con un revólver el 14 de abril de 1930. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El escritor y antropólogo <strong>José Tono Martínez</strong> lo justifica así: </p>

<blockquote>Tradicionalmente, ha habido dos grandes mitos, dos experiencias absolutas en las que los artistas se han relacionado de la manera más expeditiva: el impulso amoroso, y la muerte. Son las dos experiencias más radicales con las que uno puede confrontarse, y hay determinados escritores que se han enfrentado a ellas con tanta sinceridad y compromiso, de manera tan profunda, que en ocasiones les ha llevado a buscar la propia muerte.</blockquote>

	<p>En 1911, agobiado por la pobreza y los problemas familiares, <strong>Emilio Salgari</strong> se abrió en vientre con un cuchillo de cocina, algo así como un <em>harakiri</em> gastronómico. </p>

	<p>También de aire gastronómico fue el suicidio de <strong>Sylvia Plath</strong>: tras dejar las tostadas y la leche caliente preparada para sus hijos, selló las rendijas de la puerta de la cocina con trapos, abrió el gas, y metió la cabeza en el horno. </p>

	<p>Ya que son escritores y se les da bien lo de componer frases, es natural que <strong>los escritores suicidas acostumbren a dejar largas cartas de despedida</strong> (no en el caso de Plath, que sólo dejó una escueta nota en la que pedía que se avisara al doctor):</p>

<blockquote>Arthur Koestler, quien se suicidó en 1983 junto a su mujer, Cyntia, tras serle diagnosticada una leucemia, dejó un sincero y emotivo mensaje de despedida para sus amigos que terminaba: “Con la  tímida esperanza de otra vida después de la muerte despersonalizada, fuera de los límites del espacio, del tiempo y la materia, fuera de los límites de nuestra comprensión.</blockquote>

	<p>Locura, suicidio, literatura… no puedo evitar recordar la memoria perfecta de uno de los personajes, aspirante a escritor, de la entrañable película <a href="http://www.imdb.com/title/tt0185014/">Jóvenes prodigiosos</a>: era capaz de señalar la fecha y el método empleado para morir de toda clase de suicidas del mundo del cine. Podéis ver el fragmento a continuación:</p>

	<p><iframe width="560" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/fwmObnXX8L4" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Vía | <em>Las bibliotecas perdidas</em> de Jesús Marchamalo</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Borges, eterno.]]></title>
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      <pubDate>Sat, 18 Jun 2011 01:30:10 +0000</pubDate>

      <author>Pedro Crenes Castro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image9159" class="derecha" alt=mario-muchink-borges-cervantes-institue-in-moscow.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2011/06/mario-muchink-borges-cervantes-institue-in-moscow.jpg" /><strong>Jorge Luis Borges </strong>murió hace 25 años, el 14 de junio de 1986, año del cometa <strong>Halley </strong>y el día del cumpleaños de mi padre. Datos estos que uno nunca puede olvidar y que enmarcan la realidad y la dimensión de galaxia (que no de cometa y sus intermitencias) que tiene este gran escritor argentino, patrimonio de todos los mortales que andamos de libro en libro.</p>

	<p>Yo leí a Borges ya de mayor. Me llamó la atención la palabra “dantescos” en uno de sus libros y lo compré y lo leí (<a href="http://www.sololiteratura.com/bor/bornueveensayos.htm">&#8216;Nueve ensayos dantescos&#8217;</a>). Dante, su Infierno sobre todo, me perseguía con insistencia de condena. La verdad es que me quedé impresionado por él, por su prosa, por sus cuentos, por su historia, por su ceguera que a mí me causa un miedo insuperable.</p>

<blockquote>Piglia, <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Piglia">Ricardo Piglia</a></strong>, dice que “la novela actual de este continente (América Latina) bebe más de la cosmogonía de Jorge Luis Borges, autor de una generación anterior, que de la del padre de &#8216;Cien años de soledad&#8217;, del &#8220;realismo mágico&#8221; que durante décadas pareció inundarlo todo”.</blockquote>

	<p>Todo el mundo cita a Borges, todo el mundo lo quiere emular, todo el mundo quiere hacerse una foto junto a su legado para prestigiarse, para convertirse en discípulo suyo. Hasta un remake se ha publicado hace poco por obra y gracia de <a href="http://www.alfaguara.com/es/libro/el-hacedor-de-borges-remake/">Agustín Fernández Mallo</a>. <!--more--></p>

	<p>Así que todos somos deudores. El legado de Borges se agranda cada vez más llevando la torrencialidad de los discursos narrativos de América Latina por derroteros más fértiles y duraderos que el famoso “realismo mágico” que tuvo su razón de ser pero que se clausuró en sí mismo hace ya muchos años. Aunque de allí venimos es hacia Borges donde vamos. La literatura es así de justiciera y caprichosa.</p>

	<p>Como homenaje al argentino vamos a recomendaros dos lecturas borgeanas y un ensayo sobre Borges. El primero es <a href="http://www.sololiteratura.com/bor/borotrasinquisiciones.htm">&#8216;Otras inquisiciones&#8217;</a>. Son breves ensayos que empujan al lector a mirar otras posibilidades de búsqueda, a considerar temas que tal vez no se había planteado nunca: Buda, el infierno, el panteísmo. Unos excelentes ensayos sobre escritores clásicos completan este volumen y convierten esta pequeña joya en esencial.</p>

	<p>Luego está &#8216;Nueve ensayos dantescos&#8217;. Excelente, cautivador, creativo hasta el asombro. Léanse “El falso problema de Ugolino” o “La última sonrisa de Beatriz”, un brillante punto final a un texto hermoso y lleno de pasión por la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Divina_Comedia">Divina Comedia</a>. </p>

	<p>El ensayo que os recomiendo es <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_320">&#8216;El factor Borges&#8217; </a>de <strong>Alan Pauls </strong>que incluye un capítulo dedicado a una de las grandes pasiones de este irrepetible escritor: Las bibliotecas, los libros. Toda su vida gira en torno a ellas, desde la de su padre hasta la Nacional de Argentina, el profundo afecto de Borges por los libros, se hace patente en su biografía.</p>

	<p>Al final va a resultar que Borges es un padre al que no hay que matar y una luz que hay que seguir pero no cada 76 años como le pasa el cometa Halley. No lo olviden: la lectura de Borges produce más literatura, es uno de esos escritores a los que lees y te dan ganas de escribir y sobre todo, de seguir leyendo.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/relatos/todos-los-cuentos-de-jorge-luis-borges-ahora-en-un-unico-volumen">Todos los cuentos de Jorge Luis Borges ahora en un único volumen.</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El café como sitio idílico para escribir]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/creacion/el-cafe-como-sitio-idilico-para-escribir</link>
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      <pubDate>Sat, 11 Jun 2011 20:18:49 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/06/elephant-house-cafe-the-birthplace-of-harry-potter.jpeg" alt="" />Los que me conocen saben que, para mí, <strong>el café es algo así como un inductor de ideas y un espoleador de la creatividad</strong>. Es meterme en vena una dosis de cafeína, y zas, en menos de dos minutos me salen las palabras solas, incluso superando los bloqueos creativos más peliagudos. </p>

	<p>Pero hoy no voy a hablaros del café como droga legal estimuladora para escribir, sino del café como lugar, como cafetería, como <em>locus amoenus</em> para ponerse a escribir (siguiendo un poco la estela de la entrada <a href="http://www.papelenblanco.com/creacion/que-trucos-usan-los-escritores-para-llamar-a-la-inspiracion">¿Qué trucos usan los escritores para llamar a la inspiración?</a></p>

	<p>Años ha, <strong>los cafés eran centros de autoeducación</strong>, de <strong>innovación literaria</strong> (en el club <em>Cabaret Voltaire</em> nació el dadaísmo) e <strong>incluso de agitación política</strong> (la Revolución francesa de 1789 se fraguó literalmente en el <em>Café de Foy</em>). No en vano, <strong>Tom Standage</strong>, en <em>La historia del mundo en seis tragos</em>, afirma que, colectivamente, los cafés de Europa vinieron a ser el Internet de la Edad de la Razón.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Uno de los cafés más icónicos es el <strong>Gran Café de Gijón</strong>, en Madrid. Nació nada menos que en 1888 y, a través de estos largos 123 años ha adquirido un rancio abolengo, por allí pasaron Santiago Ramón y Cajal, Pío Baroja, Jacinto Benavente, Valle-Inclán, Benito Pérez Galdós…</p>

	<p>Hasta <strong>Harry Potter</strong> fue concebida exclusivamente en una cafetería, el <strong>Elephant House</strong>, en Edimburgo, una bonita cafetería desde cuya ventana se puede atisbar un colegio, inspiración de la autora para describir Howgarts. Ahora, si acudís al café os entregarán papel y lápiz, por si os viene la inspiración.</p>

<blockquote>Entre 1680 y 1730, en Londres se bebía más café que en ningún otro lugar del mundo. Sus habitantes acuñaron el nombre popular de “universidades a penique”, en alusión al precio que solía costar un bol de café y las amenas tertulias que se organizaban a su alrededor. Un refrán de la época rezaba: “No existe universidad de mayor excelencia, pues por un penique puedes ser una eminencia”. </blockquote>

	<p>El <strong>White Horse Tavern</strong> de Nueva York es un café literario que, en su día, era frecuentado por Allen Ginsberg , Jack Kerouac y Dylan Thomas. </p>

	<p>Construido con viejas maderas de un barco ballenero, e inaugurado en el lejano 1883, el <strong>Heinold’s First and Last Chance Saloon</strong> de Oakland, en California, era frecuentado por Jack London.</p>

	<p><strong>Ye Olde Cock Tavern</strong> de Londres, la taberna preferida por Charles Dickens. El <strong>Davy Byrnes</strong> de Dublín, donde James Joyce escribió algunas páginas de esa que es considerada su obra maestra: Ulises.</p>

	<p>Sinclair Lewis y Ernest Hemingway frecuentaron el <strong>Harry’s New York Bar</strong>, en París.</p>

	<p>Y es que basta con echar un poco el ojo en una cafetería: veréis que, entre los lectores de diarios hay alguien que toma notas apresuradas en un cuaderno, quizá Moleskine. Ahí lo tenéis. </p>

	<p>Vía | <em>La historia del mundo con sus trozos más codiciados</em> de Fernando Garcés Blázquez</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Julio Cortázar: Manuscrito hallado en una cómoda.]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/escritores/julio-cortazar-manuscrito-hallado-en-una-comoda</link>
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      <pubDate>Tue, 15 Feb 2011 16:35:53 +0000</pubDate>

      <author>Pedro Crenes Castro</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image8005" class="derecha" alt="Portada Papeles Inesperados" src="http://img.papelenblanco.com/2010/10/3562123686_b943418852_o.jpg" />Ando desde el año pasado leyendo a fondo a <strong>Julio Cortázar </strong>que terminará convertido en personaje de ficción lo más seguro. Ya os diré más. Fue en medio de este frenesí de lecturas cuando en una visita inocente a una librería me encuentro con un nuevo libro de Cortázar: “<strong>Inédito</strong>”, reza en la portada una pegatina color oro. “¡No puede ser!”, me dije y cogí casi sin pensarlo <strong>Papeles inesperados</strong> (<a href="http://www.alfaguara.com/es/">Alfaguara</a>, 2009). Me quedé blanco como este papel. Le eché un rato al índice y viajé arriba y abajo por sus páginas allí mismo en la librería.</p>

	<p><strong>Carles Álvarez Garriga</strong>, uno de los editores de este volumen, cuenta en el prólogo la historia de este milagro bibliográfico que parece más una historia cortazariana que otra cosa. Resulta que <strong>Aurora Bernárdez</strong>, viuda, heredera universal y albacea de la obra de Cortázar,  (coeditora con el prologuista del texto) encontró estos papeles metidos en una cómoda. “¿Qué?”, me dije en voz alta esta vez y la gente me miró raro mientras leía la historia de estos súbitos textos. Entonces supe que había llegado la hora de, como dice el propio Borges, dejar de creer en el concepto “edición definitiva”. O en el de “obras completas”, mira tú por dónde. </p>

	<p><blockquote>Para los amantes del escritor argentino este libro ofrece la posibilidad de disfrutar de un Cortázar distinto, poliédrico, diverso y siempre genial. El texto tiene más historias de Cronopios, discursos, auto entrevistas (no se la pierdan, habla de la Cuba de entonces) y hasta más aventuras de un tal Lucas que seguro les suena. Esta es una excelente compilación de esos textos recién llegados de la leyenda, del mito y universo cortazariano que se niega a declararse cerrado. </blockquote> <!--more--></p>

	<p>Se lee, para los que ya han leído casi todo Cortázar, como una continuación de historias sospechadas o como epifanías textuales que confirman ciertos aspectos del oficio literario de Julio Cortázar. Para los que quieren empezar por aquí es también una excelente oportunidad de ver los textos que en su día no pasaron la criba de su autor para figurar en las grandes novelas y cuentos del argentino. Es una toma de contacto con obras que pudieron ser y que se deben buscar para comprobar el acierto del autor al dejarlos fuera.</p>

	<p>Textos en prosa, poemas o los inclasificables y diversos escritos de “Fondos de cajón” que se acercan más a un blog o bitácora personal que a cualquier otra categoría. &#8216;Un tal Lucas&#8217; es el texto cortazariano más enriquecido por estos papeles inesperados. Son once los escritos que la ya famosa cómoda contenía sobre Lucas y su peripecia vital y que nos dan nuevas vías de disfrute intelectual y literario.</p>

	<p>Ya irán conociendo nuestros lectores mis manías persecutorias. La literatura tiene mucho de eso, de persecución. Te persiguen escritores, historias, personajes y lo peor de todo (o lo mejor, quien sabe), te persiguen algunos escritores muertos. Y es que las casualidades literarias existen y van conformando la vida de uno a su caprichoso arbitrio. Todo esto dicho cincuenta años después de &#8216;El perseguidor&#8217; que Cortázar parió para convertir para siempre a <strong>Charlie Parker </strong>en ficción continua.</p>

	<p>Para los que deseen disfrutar de un Cortázar nuevo, estos &#8216;Papeles inesperados&#8217; les darán mucho para pensar y más para disfrutar. Un texto único del cual se nos advierte que puede no ser el último. Habrá que seguir mirando por las cómodas, no vaya a ser que Julio tenga más de un “cajón de sastre” donde duerman el sueño de los justos, parte de su genio literario.</p>

	<p>Editorial Alfaguara<br />
ISBN: 978-84-204-2331-9<br />
488 páginas</p>

	<p>Más información |<a href="http://senderosretorcidos.blogspot.com/2010/01/correspondencia-cortazar-dunlop-monros.html">Correspondencia: Julio Cortázar, Carol Dunlop y Silvia Monrós- Stojakovic </a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/relatos/papeles-inesperados-de-julio-cortazar">&#8216;Papeles inesperados&#8217;, de Julio Cortázar</a> |
                            <a href="http://www.papelenblanco.com/escritores/los-cajones-ineditos-de-cortazar"> Los cajones inéditos de Cortázar</a></p>      ]]></description>
      </item>
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