
Noviembre está a la vuelta de la esquina y resulta ser un mes muy especial. Cambian la hora, hace más frío, en la televisión sólo pasan anuncios de juguetes… y además, se celebra el NaNoWriMo. en castellano y para que nos entendamos todos, el Mes Nacional de Escritura de Novela. Sí, eso mismo. Una locura como cualquier otra, divertidísima y gratis, como pocas cosas quedan ya.
El NaNoWriMo te propone un suicidio social y/o familiar. Está dirigido a aquellas personas que alguna vez pensaron vagamente en escribir una novela y prácticamente las obliga a hacerlo. ¿El reto? Escribir cincuenta mil palabras en tan sólo treinta días. Escribir, escribir y escribir. Cantidad sobre calidad. Tienes otros once meses para revisar y corregir lo que hayas escrito, pero en estos treinta días vas a escribir cincuenta mil palabras. ¡He dicho!



Existen escritores que aseguran que están vivos, pero una vez leídos sus textos, uno empieza a dudarlo seriamente.
¿Es necesario pasarlo mal para ser un buen escritor? ¿Sólo de los yacimientos del dolor surge la genialidad?
¿Por qué a los escritores les rodea una aureola de misterio? ¿Por qué soñamos secretamente con conocerles? ¿Por qué diablos molan tanto?
En ocasiones, uno siente el impulso de darte a la tecla o de escribir de manera anónima, sin que nadie sea capaz de relacionar lo expresado con su persona. Otras veces, preferimos hacerlo para nosotros mismos, en la servilleta de papel de un bar, en un diario personal, escondido en lo más profundo del cajón.

