<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">

	<channel>
		<title>Magazine - estetica</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 07:04:14</pubDate>

		<generator>http://www.papelenblanco.com</generator>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es la mejor novela de la historia?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cual-es-la-mejor-novela-de-la-historia</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/cual-es-la-mejor-novela-de-la-historia</guid>
      <pubDate>Wed, 10 Aug 2011 10:20:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9432" src="http://img.papelenblanco.com/2011/08/1140535523_0.jpg" class="centro" alt="1140535523_0.jpg" />Atención, señoras y señores, prepárense para <strong>averiguar cuál es la mejor novela de todos los tiempos</strong>, la novela que uno debería leer si se considerara un buen lector, la novela que es la suma de todas las novelas, la novela que te impelerá a dar un salto cuántico en la literatura, la novela con marchamo, glamour y profundidad por antonomasia. </p>

	<p>El nombre de la novela es …</p>

	<p>En los puntos suspensivos <strong>podéis poner la obra que vosotros consideréis oportuna</strong>. ¿Tal vez la que recibió el premio Booker? ¿La del premio Pulitzer? ¿El Goncourt? ¿El Nobel (aunque esté dirigido más bien a la trayectoria del autor y no tanto a un libro concreto?). ¿El premio de algún ayuntamiento perdido?</p>

	<p>Pero <strong>¿los premios son una forma eficaz de escoger un buen libro, algo así como un atajo?</strong> No es mi caso: creo que nunca he leído una novela premiada con algún galardón con solera que me haya gustado lo suficiente. En diciembre de 2009, el periódico <em>The Guardian</em> publicó una encuesta realizada a 892 blogueros acerca del que creían que era <strong>el peor libro publicado en los últimos diez años</strong>. El resultado fue muy significativo: los encuestados escogieron como peores libros a “los ganadores más valorados de los premios Booker”. (Recordaros que el premio Booker se estableció para identificar y premiar a la “mejor novela del año”, y en la actualidad está considerado como el premio literario más importante de este tipo en Inglaterra).<br />
<!--more--></p>

	<p>¿Cómo es posible que exista una brecha tan amplia entre crítica y público (o crítica bloguera)? <strong>Una posible explicación reside en la reputación</strong>. Un crítico literario no solo debe responder ante sus propios gustos o análisis eruditos sino ante la mirada de otros críticos. Una línea crítica demasiado excéntrica podría condenar al ostracismo al crítico: quizá perdiendo su empleo, quizá trabajando para revistas minoritarias donde pagan menos, quizá mostrándose “inferior” a sus colegas. </p>

	<p>No estoy sugiriendo que todos los críticos sean deshonestos con su trabajo, sino que <strong>existe una presión</strong> (más o menos leve) sobre la opinión que se forman, incluso a nivel inconsciente. </p>

	<p>Tal y como señala el experto en literatura <strong>John Shuterland</strong>:</p>

<blockquote>Una de las maneras en que los académicos, críticos y expertos miden su estatura es viendo con qué frecuencia sus colegas citan sus trabajos. Las puntuaciones se registran con exactitud en el inmenso Arts and Humanities Citation Index (<span class="caps">AHCI</span>). Se trata de un asombroso banco de datos. Por ejemplo, la aparición de los teóricos franceses de principios de la década de 1980 está registrada con todo detalle, con Michael Foucault y Roland Barthes a la cabeza de las autoridades citadas en todas las artes y campos de las humanidades, con cientos de éxitos cada uno.  (…) La modestia debería prohibírmelo, pero no lo hará: John Shuterland tiene una respetable puntuación de 218.</blockquote>

	<p>Según cómo lo veamos, tener una puntuación alta te condena (o de hecho ya te ha condenado) a producir críticas que sigan los cauces del <em>establishment </em>crítico. A mayor puntuación, mayor es el corsé (o el palo en el culo), y <strong>también es mayor el miedo a perder la puntuación</strong> (algo así como la versión literaria de los puntos del carnet de conducir).</p>

	<p>Obviamente, los críticos en la sombra (los que valoramos originales que se presentan a premios literarios o a editoriales) no estamos sometidos a esa suerte de presión sostenida que puede poner en entredicho nuestra reputación (o al menos no hay tanta presión). Incluso mis lucubraciones en <strong>Papel en Blanco</strong> generalmente tienden a la subversión o a la sencilla <em>boutade</em> (siempre persiguiendo la reflexión, por supuesto), porque en el medio digital no hay tanta jerarquización crítica: aquí todos valemos más o menos lo mismo. Que no es demasiado. <strong>Mi puntuación debe rondar entre 1 y -1</strong>, como si dijéramos. </p>

	<p>¿El desembarco de la crítica literaria <em>online</em> acabará con esta separación entre crítica y público? El tiempo lo dirá. Pero apostaría a que sí.</p>

	<p>Vía | <em>50 cosas que hay que saber sobre literatura</em> de John Sutherland</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo se crea el gusto literario a través de Amazon?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-se-crea-el-gusto-literario-a-traves-de-amazon</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/como-se-crea-el-gusto-literario-a-traves-de-amazon</guid>
      <pubDate>Sat, 07 May 2011 09:24:02 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/05/amazon-books.jpg" class="centro" alt="amazon-books.jpg" />Lo de <strong>tener un gusto u otro en el ámbito de la literatura</strong> siempre me ha parecido, salvando las distancias, ser acólito de una determinada marca de ropa u otra. Es decir, que lejos de consideraciones verdaderamente estéticas o exegéticas, lo que subyace en una u otra preferencia libresca es adscribirnos a determinado grupo o directamente sentirnos por encima de la plebe.</p>

	<p>Éste es el verdadero motor del <strong>consumo conspicuo</strong>, como bien sabía <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Thorstein_Veblen">Veblen</a>: no compramos coches más caros porque necesitemos coches más caros, sino porque necesitamos un coche más caro que el vecino (o que nuestro coche no sea mucho más barato que el del resto de gente que nos rodea). </p>

	<p>Con los libros, digo, operan unos mecanismos psicológicos similares. <strong>El gusto literario no deja de ser también otro rasgo de distinción</strong>. Así que la pretendida pureza que algunos quieren revestir sus gustos literarios no son más que cortinas de humo para ocultar los tejemanejes biológicos más sutiles. </p>

	<p>Pero claro, la gente que se pone a hacer disquisiciones sobre gustos literarios, cánones estéticos y demás, <strong>suelen ser del ámbito de las humanidades o de las ciencias sociales</strong> (o al menos es a quienes más se les escucha). En general, pues, expertos que saben mucho de los suyo, pero muy poco de biología, genética, neurobiología e incluso memética. </p>

	<p>Pero bueno, todo esto es harina para otro artículo (y en varias entregas). Esta previa era para explicaros cómo <strong>Amazon aprende de nuestros gustos literarios.</strong> Y cómo esa mecanización del proceso (algoritmo) no es en absoluto fría y desprovista de sensibilidad u olfato. Bien, hoy en día es más juicioso fiarse de las recomendaciones de nuestro librero o de un amigo que nos conozca muy bien, pero en algunas ocasiones… <strong>Amazon puede hacernos una recomendación más interesante</strong>.<br />
<!--more--></p>

	<p>Y no dudéis que, <strong>con el avance de la inteligencia artificial</strong>, cada vez más las mejores recomendaciones literarias, y en definitiva la construcción de nuestros gustos literarios, estarán más influidas por simples ceros y unos, por complicados algoritmos de computadora, bip, bip, bip, lee esto y alucinarás pepinillos. Y acertarán. </p>

	<p>Pero voy al grano. Amazon es enorme, babilónico, pantagruélico, dispone de millones de libros para el público, posee más de veinte almacenes en todo el mundo para guardar esta montaña de mercancías. Y también tienen <strong>una montaña de ordenadores que monitorizan lo que compramos o lo que simplemente miramos en Amazon</strong>.</p>

	<p>Sus ordenadores siempre están pendientes de nosotros. En cuando pisamos virtualmente la tienda de Amazon, no dejan de examinar cada uno de nuestros movimientos, almacenándolos en potentes bases de datos. </p>

<blockquote>Ven dónde hace clic, ven dónde se detiene más tiempo. Saben si empieza a comprar algo pero cambia de idea antes de completar la venta. Recuerdan lo que ha comprado con anterioridad y lo que otras personas como usted han comprado. Cruzan e indexan estos millones y millones de clientes y las decenas de millones de ventas y buscan qué coincidencias hay. También descubren los vínculos ocultos en libros que aparentemente no tienen relación alguna entre sí (la Toscana profundamente recóndita de una novela que había comprado y la guía de viaje por el Mediterráneo en la que estuvo pensando la semana siguiente). Agregue un libro de Harry Potter a su compra y la memoria del ordenador probablemente la eliminará. Todo el mundo los compra de modo que no aportan ninguna información.</blockquote>

	<p>Amazon, pues, es una especie de librero de confianza que cada vez sabe más de nosotros. Hasta que llegará un día que sabrá mucho más de lo que nunca podrá saber un librero. La única diferencia es que este proceso<strong> se hace a través de silicio</strong> y no de una masa de tejido neuronal y mielina de un kilo y medio de peso y con la forma arrugada de una nuez. </p>

	<p>Afirma <strong>Scott Ruthfield</strong>, directivo de programación de Amazon:</p>

<blockquote>El cerebro del propietario de una librería no es tan grande como el cerebro colectivo de todo el mundo. Intentamos sacar a los humanos de la ecuación. Los humanos creen que son expertos e intentan adivinar las pautas. Pero por lo general se equivocan.</blockquote>

	<p>Sí, ya sé que estaréis pensando: que es una pena que entonces no podamos tener un trato cálido y humano con un librero de confianza. Y tenéis razón. Pero a la hora de extirpar un tumor confiaremos más en la fría operación de cirugía que en el guiño cómplice de un farmacéutico que nos conoce de toda la vida. Y Amazon, tarde o temprano, <strong>será la versión quirúrgica de nuestro librero de confianza</strong>. </p>

	<p>Vía | <em>Simplejidad</em> de Jeffrey Kluger</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Condicionando el gusto literario de nuestros hijos antes de que nazcan (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-y-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-y-ii</guid>
      <pubDate>Wed, 23 Feb 2011 23:06:28 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2011/02/baby3.jpg" alt="" />Nuestros hijos <strong>pueden ser sensibles a la estética incluso en el interior del claustro materno</strong>. Así que no es tan descabellado leerle cuentos antes de que nazca, tal y como sugieren dos psicólogos.</p>

	<p><strong>Anthony DeCasper</strong> y <strong>Melanie Spence</strong> solicitaron a futuras madres que, durante el último trimestre de embarazo, leyesen diariamente en voz alta durante tres minutos un pasaje de <em>The Cat in the Hat</em>, del <strong>doctor Seuss</strong>, o <em>The King, the Mice, and the Cheese</em>, de <strong>Nancy</strong> y <strong>Eric Gurney</strong>.</p>

<blockquote>Examinados sólo un día o dos después de nacer, los bebés que habían estado expuestos a Seuss en el útero preferían a Seuss, y los que habían oído <em>The King </em>preferían <em>The King</em>, incluso cuando era otra persona quien leía las historias. Esto no equivale a decir que en el último trimestre los niños “entendieran” realmente el cuento del Gato, pero al parecer sí percibieron su ritmo característico.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Es decir, que nuestros futuros hijos no serán más inteligentes si les leemos historias. <strong>Pero sí podemos influir ya en sus gustos literarios</strong>, al menos en los primeros estadios de su vida. </p>

	<p>¿Y también ocurre con la música? Al parecer, sí. Aunque el tema musical pudiera ser un poco más peliagudo, tal y como explica el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong>:</p>

<blockquote>Otro estudio reveló que los fetos del tercer trimestre podían captar la melodía de Mary Had a Little Lamb, y en otro se comprobó que eran capaces de reconocer el tema musical de un culebrón británico. (De todos modos, no estoy sugiriendo al lector que lo intente en casa. No es seguro que la exposición prenatal no tenga alguna consecuencia perdurable a largo plazo; algunos expertos creen que esta exposición deliberada podría ser realmente perjudicial para el sistema auditivo en desarrollo así como para los ciclos naturales de sueño-vigilia del niño.)</blockquote>

	<p>Vía |<em> Kluge</em> de Gary Marcus</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Condicionando el gusto literario de nuestros hijos antes de que nazcan (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/condicionando-el-gusto-literario-de-nuestros-hijos-antes-de-que-nazcan-i</guid>
      <pubDate>Wed, 23 Feb 2011 23:02:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2011/02/baby1.jpg" alt="" />Sobre educación y niños hay quintales de mitos populares sustentados en hipótesis endebles que, además, contradicen los últimos descubrimientos acerca de <strong>cómo funciona la naturaleza humana</strong>.</p>

	<p>Por ejemplo, que los niños se parecen a sus padres porque sus padres los han educado así o asá. (En realidad, llegada la pubertad, la mayor parte del parecido que hay entre padres e hijos es el estrictamente heredado genéticamente: el resto se cultiva entre las personas que los adolescentes <strong>consideran sus pares o entre sus competidores sexuales</strong>: por eso los hijos pierden el acento de los padres y adquieren el de sus compañeros de clase; por eso los hijos nacidos de los mismos padres pueden ser tan radicalmente distintos. Interesantes experimentos con gemelos univitelinos corroboran estas ideas).</p>

	<p>Por tanto, si un niño lee mucho o poco al superar la pubertad no depende tanto de los libros que atesoran los padres en las estanterías de casa o de las horas que han pasado contándoles cuentos o fomentando su curiosidad lectora como que los hijos <strong>hayan tenido la fortuna de mezclarse con pares o competidores sexuales que estén interesados en la lectura</strong>. (Obviamente, en las casas donde hay más libros es donde existe la probabilidad más elevada de que los hijos lean posteriormente, pero aquí no estamos ante un caso de causalidad: los padres tienen una inclinación genética por la lectura, que ha sido transmitida a los hijos: aunque no hubiera un solo libro en casa, los hijos hubieran tendido también a leer o a mezclarse con personas que leen).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Otro mito es que la sobrestimulación intelectual en edades tempranas tiene efectos en el rendimiento intelectual del niño cuando alcanza la madurez. Los niños, aunque suene sacrílego, <strong>prácticamente se crían solos</strong>. Los padres en realidad no actúan como conductores sino como soportes. Es decir, algo parecido a lo que sucede como la vitamina C.</p>

	<p>Cuando hemos tomado la cantidad mínima necesaria de vitamina C que nuestro cuerpo necesita diariamente, tomar más cantidad no redunda en un mejor estado de salud. Con los padres ocurre lo mismo. Los padres deben ser un soporte básico de alimentación, cariño y ayuda. Pero <strong>ampliar sus competencias no redunda en que el hijo sea más o menos inteligente o capaz de adulto</strong> (de nuevo, porcentualmente, los padres más capaces tienen hijos más capaces, pero esta capacidad se transmite vía <span class="caps">ADN</span>, no vía cultural).</p>

	<p>En ese sentido, el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Mozart">efecto Mozart</a> y estudios similares son insostenibles. Es decir, la creencia de que, al poner música clásica (mayormente de Mozart) a nuestros hijos pequeños, éstos desarrollarán mejor sus capacidades intelectuales. </p>

	<p>Si el niño dispone de una partida mínima de estímulos a su alrededor, apenas cambiará nada multiplicar por diez la partida de estímulos.</p>

	<p>Sin embargo, tanto la literatura como la música, si bien no afectan sustancialmente a la materia gris de nuestros retoños, <strong>sí pueden encarrilar determinados gustos estéticos</strong>. Al menos en edades tempranas (probablemente, al alcanzar la pubertad, las cosas no sean tan sencillas). Pero eso os lo explicaré en la próxima entrega de este artículo.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Texto y espectáculo en el teatro: Alonso López Pinciano]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/teatro/texto-y-espectaculo-en-el-teatro-alonso-lopez-pinciano</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/teatro/texto-y-espectaculo-en-el-teatro-alonso-lopez-pinciano</guid>
      <pubDate>Wed, 12 Aug 2009 07:06:38 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5578" src="http://img.papelenblanco.com/2009/08/teatro1.jpeg" class="centro_sinmarco" alt="Teatro espectaculo" /></p>

	<p>Hoy quería detenerme en unas palabras del humanista <strong>Alonso López Pinciano</strong>, que en su <strong>&#8216;Philosophía Antigua Poética&#8217;</strong>, publicada en Madrid en 1596, nos dejó un referente de la estética literaria española en el siglo <span class="caps">XVI</span>.</p>

	<p>En una obra de teatro la palabra puede tener un papel más o menos importante, en algunas ocasiones, fundamental, aunque se dan casos en que la palabra ni siquiera aparece como elemento constitutivo de la representación. </p>

	<p>La importancia del espectáculo, del oficio de actores, de los decorados sobre el escenario, se hace patente en estas palabras:</p>

	<p><blockquote><p>En haziendo el poeta el poema actiuo, luego lo entrega a los actores para que hagan su oficio; de manera que, como muerto el enfermo, espira el officio del medico y empieça el del clérigo, hecho el poema actiuo, espira el oficio del poeta y comiença el del actor, el qual está dividido en las dos partes dichas, en el ornato o en el gesto y ademán; y, si no lo entendéys agora, escuchad: ornato se dize de la compostura del teatro y de la persona, y ademán aquel movimiento que haze el actor con el cuerpo, pies, braços, ojos y boca cuando habla, y aun quando calla algunas vezes.</p></blockquote><!--more--></p>

	<p>Mediante una ingeniosa comparación se equipara el oficio del poeta con el del médico, que cuando muere el enfermo cede su puesto al clérigo. De ese modo cuando el escritor acaba su tarea empieza la del actor, y aún más diríamos de todo un complejo de elementos que en la actualidad la Semiología dramática intenta abarcar en toda su extensión.</p>

	<p>Tradicionalmente, la historia de la literatura, incluso las historias del teatro, se han limitado al texto escrito. Afortunadamente, <strong>se tiende cada vez más a escribir la historia del teatro desde una perspectiva espectacular</strong>. </p>

	<p>Porque  la palabra (ya escrita, ya oral), no es nunca el único elemento a tener en cuenta en  una obra dramática: el teatro es, además de literatura en la mayoría de las ocasiones (literatura dramática), espectáculo, y tal vez por ello se eleve en el más complejo de los géneros literarios y el que conlleva una recepción más dinámica. </p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/teatro/xxxii-festival-de-teatro-clasico-de-almagro"><span class="caps">XXXII</span> Festival de Teatro Clásico de Almagro</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/teatro/el-festival-de-teatro-clasico-de-almagro-indispensable">El Festival de Teatro Clásico de Almagro, indispensable</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Umberto Eco publica su Historia de la fealdad]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/arte/umberto-eco-publica-su-historia-de-la-fealdad</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/arte/umberto-eco-publica-su-historia-de-la-fealdad</guid>
      <pubDate>Sun, 07 Oct 2007 22:32:38 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2007/10/Umberto_Eco.jpg" alt="Umberto Eco fumando" />En las tradiciones orientales el equilibrio es la base de toda la filosofía de vida. No en balde el ying-yan es el símbolo que sintetiza la conjunción de los opuestos. De acuerdo a este balance necesario, la belleza no existiría sin la fealdad y visceversa. </p>

	<p>Teniendo eso muy claro, y luego del rotundo éxito de la <strong>Historia de la belleza</strong> publicada en el 2004, Umberto Eco acaba de presentar la edición en italiano de <strong>Storia della Bruttezza</strong> (Historia de la fealdad), contraparte de la primera. </p>

	<p>Para Eco, sin embargo, está claro que la fealdad no es lo contrario de la belleza y es así como no se trata  de presentar lo que estéticamente sea considerado feo sino también de incluir lo grotesco, lo brutal y lo sangriento tal como lo representan los artistas. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Dice tambén que lo bello es admirado pero lo feo fascina ya que es la representación de lo desconocido, del puente hacia el miedo. Su propuesta no es teórica, sino estética y aclaró a los periodistas que lo entrevistaban que no se va a poner a aclarar por qué Robert Redford es más bello que Gerard Depardieu. </p>

	<p>El libro ya está siendo traducido a 27 idiomas y se espera que, al igual que el libro que le antecede,  empiece a circular muy pronto a nivel mundial, más exactamente a partir del 10 de octubre próximo. Tiene 450 páginas y está dividido en 15 capítulos más una introducción. </p>

	<p>Eco declaró haberse divertido mucho escribiendo este libro ya que escribir sobre la fealdad resultó mucho más interesante que escribir sobre la belleza. Ahora a estar pendiente a la edición en español. Editorial Lumen, que editó Historia de la belleza, no menciona aún nada en su página Web. ¿Cuánto tendremos que esperar?</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.milenio.com/index.php/2007/10/03/129291/">Milenio.com</a><br />
Más información | <a href="http://www.abc.es/20071002/cultura-cultura/umberto-belleza-fealdad_200710021822.html">ABC</a></p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.papelenblanco.com/tag/estetica/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

</rss>



