
El libro que os traigo hoy sí pertenece a mi particular lista de lecturas veraniegas. Y no puede llamarse mejor porque he ido leyendo poco a poco esta selección de cuentos durante todo el verano. Un habitante de Carcosa y otros relatos de terror estaba siempre al lado del sofá, esperando a que tuviera un ratito libre para dedicarle. Así, noche tras noche, he ido leyendo uno o dos de sus relatos, antes de que el cansancio me abrumara por completo y me hiciera ir arrastrándome hasta la cama.
Con un total de dieciocho relatos, ‘Un habitante de Carcosa y otros relatos de terror’ te traslada a un mundo fantasmal y extraño. Fantasmas y apariciones pueblan los relatos de Ambrose Bierce, quien va desgranando maldades y cinismo a partes iguales pàra que nos recorra un escalofrio por la espalda. Ahorcados y amas de casa respetables, buscadores de oro y autómatas, serpientes y perros fantasmales, todos ellos confluyen en estas historias para que disfrutemos como niños. Niños malos, se entiende.
Comenzamos a leer con Un habitante de Carcosa, precisamente, donde un caminante perdido en la noche se enfrentará a una revelación inesperada. Continuamos, entre otros con La ventana entablada, donde un aventurero pierde a su adorada esposa, y eso es sólo el comienzo; o El maestro de Moxon, donde hombre y autómata se enfrentan cara a cara.







Tratándose del hijo de Stephen King, no es de extrañar que este joven escritor esté estrechamente relacionado con el terror y haya decidido aportar su granito de arena al género. Eso sí, hay que decir en su favor que en ningún momento se aprovechó de la fama de su padre para subir escalones en el panorama literario, ya que Hill no hizo público este parentesco hasta el año pasado. Para entonces, ya había publicado su primera novela, El traje del muerto, cuyo título original (Heart-Shaped Box) hace referencia a una canción de Nirvana.