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		<title>Magazine - fantastico</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:14:42</pubDate>

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      <title><![CDATA['Tamsin', de Peter S. Beagle]]></title>
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      <pubDate>Sun, 08 Nov 2009 15:38:15 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image6138" alt="victorian 1" src="http://img.papelenblanco.com/2009/11/victorian-1_500.jpg" /></p>

	<p><strong>Tamsin</strong>, de <strong>Peter S. Beagle</strong>,  es de esos libros que lees una recomendación en alguna parte y ya no te puedes olvidar de él. Para ser sinceros, no recuerdo exactamente dónde lo leí, pero eso ahora ya no importa&#8230; Lo que de verdad importa es que hacía mucho tiempo que no leía un libro que me recordara tanto a mi infancia. Probablemente, si hubiera leído esta novela con diez años ahora sería una fan ultrarradical de Beagle, porque yo a esas edades solía ser así de extrema. </p>

	<p>La historia comienza en Nueva York. Jenny, una adolescente de trece años bastante impopular, se entera que su madre vuelve a casarse, por lo que tendrán que mudarse a Inglaterra junto con su padrastro y sus dos nuevos hermanastros. Por supuesto, todo esto supone un drama y cualquiera que haya tenido trece años alguna vez en su vida (ejem) sabrá a lo que me refiero. </p>

	<p>Para empeorar las cosas, no van a vivir en Londres, como ella creía en un principio. La realidad suele ser bastante más cruel en estos casos. Así que, de repente, Jenny se encuentra viviendo en la campiña inglesa, en una mansión victoriana casi en ruinas, acompañada por su nueva familia y su inseparable Señor Gato. <strong>Y entonces conocerá a Tamsin y a otras criaturas no tan amigables&#8230; </strong></p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="derecha" id="image6130" alt="portada Tamsin" src="http://img.papelenblanco.com/2009/11/portada-tamsin_250.jpg" /></p>

	<p>&#8216;Tamsin&#8217; es una historia de fantasmas clásica. Y no sólo fantasmas, también encontramos un recorrido completo por las criaturas sobrenaturales que (dicen las malas lenguas) pueblan la campiña inglesa. <strong>Tamsin es una historia de amistad, a través del tiempo y la muerte, pero también es una historia de madurez, de crecimiento y de amor familiar</strong>. La verdadera fuerza de la novela reside en la solidez de  los personajes, especialmente en Jenny. Escrito en primera persona por una Jenny de diecinueve años nos hace ver lo estúpida y egocéntrica que puede ser una niña de trece, y a la vez lograr que simpaticemos con ella. De la misma manera, el resto de personajes están absolutamente definidos. Mi favorito, sin dudarlo, es Julian y su peluche. Enternecedor. </p>

	<p>Peter S. Beagle nació  en 1939 y es un reconocido escritor de libros fantásticos. Ganador de diferentes premios, como el <strong>Nebula</strong> o el <strong>World Fantasy Award</strong>, su obra más conocida es <strong>El último unicornio</strong>. Es conocido también por ser el guionista de aquella versión animada de <strong>El señor de los anillos</strong> que nadie olvida, y por &#8216;Tamsin&#8217; precisamente, recibió en el año 2000 el <strong>Mythopoeic Award</strong> en literatura adulta. </p>

	<p>Personalmente, me ha encantado. Me ha devuelto a mi infancia, cuando soñaba con grandes mansiones repletas de fantasmas (sí... yo era así de rara&#8230;) y buscaba bosques por los que pasear. &#8216;Tamsin&#8217; es una novela juvenil, y es una novela para adultos. <strong>Es una historia para todos aquellos que quieran dejarse llevar por la magia de unas criaturas sobrenaturales y a la vez por una buena historia</strong>. Personajes sólidos, escritura coherente y una gran historia. ¿Alguien da más? </p>

	<p><blockquote>No tenía miedo de algo que  hablaba en débiles chirridos y que podía ocultarse detrás de una bañera. Lo que me asustaba era que, si no iba con cuidado, acabaría por entender lo que decía, puesto que ya había empezado a deducir alguna palabra que otra. Y lo último que quería era comunicarme con voces chirriantes que salían de la bañera.</p>

	<p>Cuando hablé, se produjo un silencio que duró un minuto, y entonces volvieron a empezar, las dos voces, si bien ahora parecían más excitadas. </blockquote></p>

	<p><em>Editorial Nabla<br />
Colección Fantastika<br />
351 páginas<br />
<span class="caps">ISBN</span> 9788492461141</em></p>

	<p>Más información | <a href="http://www.nablaediciones.com/WebCommerce/Sistema/200606/inicio.asp?MiTienda=100837&MiIdioma=ES">Ficha en Nabla Ediciones</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/el-libro-del-cementerio-la-ultima-novela-de-neil-gaiman">&#8216;El libro del cementerio&#8217;, la última novela de Neil Gaiman</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Tzvetan Todorov y la literatura fantástica]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/tzvetan-todorov-y-la-literatura-fantastica</link>
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      <pubDate>Thu, 26 Jun 2008 20:09:34 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image3599 alt=robinson-crusoe2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/06/robinson-crusoe2.jpg" />A <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/tzvetan+todorov">Todorov</a> se le reconoce como gran aportación a la Teoría de la Literatura su <strong>Introducción a la literatura fantástica</strong> de 1970, quizás porque es es la obra que mejor condensa en un brevísimo espacio las ideas para llegar a definir lo que es el fantástico literario. Para empezar, Todorov descarta que la literatura fantástica sea un género, por mucho que lo utilicemos como tal. El fantástico se puede manifestar en cualquier tipo de obra y ocurre cuando el lector es incapaz de descartar completamente lo inverosímil. Esta es su definición:</p>

	<p><blockquote><p>La ambigüedad se mantiene hasta el final de la aventura: ¿Realidad o sueño? ¿Verdad o ilusión? De este modo nos vemos arrastrados al corazón de lo fantástico. El fantástico ocupa el tiempo de esta incertitumbre. Desde el momento que escogemos una o la otra, abandonamos lo fantástico para entrar en un género vecino, lo extraño o lo maravilloso. El fantástico es la duda experimentada por un ser que sólo conoce las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural.</p></blockquote></p>

	<p>Lo fantástico es según Todorov un espacio en equilibrio entre lo extraño, pero realista, y lo maravilloso. <strong>Los crímenes de la calle Morgue</strong> de <strong>Edgar Allan Poe </strong>están el ámbito de lo extraño. Por truculentas que sean las soluciones a las que llega el agudo Auguste Dupin, todas entran dentro de lo excepcional pero posible. <strong>El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde</strong> es completamente maravilloso, por el contrario, ya que todo gira entorno a un fórmula alquímica y por ende mágica. Pero leamos <strong>La caída de la casa de Usher</strong> y busquémosle una explicación. ¿Accidente fortuito o vengativo regreso de la muerte? La técnica del relato atrapa al lector en una duda sin resolver y lo sumerge en el reino nebuloso de lo fantástico.<!--more--></p>

	<p>Sucede por lo tanto que nos topemos con lo fantástico con mayor frecuencia de lo esperado, incluso bajo el sol del realismo puntilloso. Un ejemplo que suelo poner es el de <strong>Robinson Crusoe</strong>, novela escrupulosamente apegada a la verosimilitud. Sin embargo en un momento Robinson, que se cree solo en la isla, encuentra una huella de un pie en la playa. Su angustia, como la del lector, es la imaginable. Posteriormente descubrimos que los caníbales visitan la isla e inferimos que la huella ha podido ser dejada por ellos. ¿Pero cómo llegaron para marcar un rastro que ni empieza ni acaba, que simplemente está allí? No hay solución a este misterio, tan arraigado en el imaginario de los lectores que <strong>H.G. Wells</strong> lo recuperará en <strong>El hombre invisible</strong>.</p>

	<p>Lo fantástico impregna la literatura de la misma manera que lo hace con la vida cotidiana. El cerebro más frío y positivista no llega a resignarse a que el mundo sea un caos dividido entre lo que podemos conocer y lo que no. Porque lo que desconocemos es inmenso, desconfiamos de las coincidencias (haberlas haylas, pero ¿quién me asegura que son desinteresadas?) y la imaginación de correlaciones fantásticas funciona tanto como intoxicación como consuelo. Vivir también es caminar por un territorio fronterizo entre conocimento y creencia. Quizás por eso encontramos tan estimulante la tensión y la precariedad que nos induce el fantástico literario.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/06/22-todorov-premio-principe-de-asturias-de-ciencias-sociales">Todorov, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Primer capítulo de 'Las puertas de lo posible', de José María Merino]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/primer-capitulo-de-las-puertas-de-lo-posible-de-jose-maria-merino</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/primer-capitulo-de-las-puertas-de-lo-posible-de-jose-maria-merino</guid>
      <pubDate>Sat, 17 May 2008 16:05:18 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=9,0,0,0" width="320" height="240" id="videoPlayer" align="middle"><param name="movie" value="http://www.adn.es/static/common/swf/videoPlayer.swf" /><param name="quality" value="high" /><param name="bgcolor" value="#ffffff" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="flashvars" value="video=ADNVID20080514_0035.high&#038;imagen_thum=http://www.adn.es/videoThumbnail/ADNVID20080514_0035/medium.jpg&#038;cargavideo=no" /><embed src="http://www.adn.es/static/common/swf/videoPlayer.swf" quality="high" bgcolor="#ffffff" width="320" height="240" allowFullScreen="true" name="videoPlayer" align="middle" wmode="transparent" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" flashvars="video=ADNVID20080514_0035.high&#038;imagen_thum=http://www.adn.es/videoThumbnail/ADNVID20080514_0035/medium.jpg&#038;cargavideo=no"></embed></object></p>

	<p>Siempre es agradable volver oír hablar de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/jose+maria+merino">José María Merino</a>, saber que sigue ahí al pìe del cañón sin que su prolífica producción dé muestras de flaqueza. Si todos los demás escritores españoles contemporáneos desaparecieran del mapa, bastarían Merino y <strong>Luis Mateo Díez</strong>, mano a mano como vienen haciendo, para que lo mejor de la tradición literaria española sobreviviera. Son de los escasos escritores que todavía escriben con visos a la eternidad.</p>

	<p>En su último trabajo Merino aborda el relato futurista, un salto hacia adelante en su conocido mundo fantástico. El libro <strong>Las puertas de lo posible</strong> navega a medias entre la fantasía gótica, explícita en el prólogo lovecraftiano que sirve de marco a los relatos, presentados como <em>pruebas experimentales extraídas del futuro por un ingenio de la Universidad de Miskatonic</em>. <!--more--></p>

	<p>En los relatos encontramos ecos de Asimov y Dick en la relación entre concencia humana y cibernética, así como los grandes distópicos desde Huxley a Gibson, pero también una evidente intención satírica de criticar los problemas sociales actuales presentándolos como &#8220;idos a peor&#8221; en el futuro. En este primer capítulo, por ejemplo, encontraremos el viejo mito del hombre mecanizado para extirparle su naturaleza emocional hasta el punto de que la poesía es considerada barbarie. Pero se advierten guiños como cuando el narrador recuerda los buenos viejos tiempos en los que los pisos medían unos estupendos treinta metros cuadrados.</p>

	<p><a href="http://www.adn.es/cultura/20080514/NWS-1094-Lee-fragmento-posible-puertas.html">Leer el prólogo y primer capítulo de Las puertas de lo posible</a></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.adn.es/cultura/20080514/VID-0035-Entrevista-Merino-Maria-Jose.html">ADN.es</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/jose+maria+merino">José María Merino</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-ii</link>
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      <pubDate>Thu, 27 Mar 2008 06:00:47 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image2909 alt=robinson-crusoe2.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe2.jpg" />La isla como microcosmos deriva de un elemento mítico anterior: el de la simbiosis entre la isla y su dueño, o según marca el arquetipo, su dueña la maga. Se ha demostrado suficientemente en la <strong>Odisea </strong>de Homero que, en las islas en las que no se manifiesta la monstruosidad o el poder olímpico, son las mujeres las que cautivan y encierran a Ulises. Las dos magas, Circe y Calipso, y Nausicaa la princesa Feacia que tiene en su mano el retorno del héroe. A través de la magia, la isla y la maga son una.</p>

	<p>La isla adquiere un significado femenino a partir de una serie de símbolos que la acompañan: la fertilidad y la frondosidad (derivadas del mito de la isla afortunada), el espacio uterino-amniótico, las ideas de “virginidad”, de “cuevas” y “tesoros” a los que el héroe, atravesando el mar como espacio de iniciación tradicional masculino, accede en forma de naufragio o conquista. Y si en el caso de <strong>La Tempestad</strong> el mago Próspero es un hombre, debe valerse de su hija Miranda (que no ha conocido otra cosa que la isla) como seductora de los náufragos para que sus planes triunfen.</p>

	<p>En las novelas de caballería la isla es un equivalente simbólico al castillo de la dama que busca encerrar consigo al protagonista, pero permite acciones propias del régimen expansivo: en la isla de Alcina (<strong>Orlando Furioso</strong>) hay ejércitos contra los que luchar y ciudades que conquistar: un microcosmos entero que dominar, en fin, pero un microcosmos sobre-natural. En la parodia quijotesca, lo único que tiene de isla la <strong>Ínsula Barataria</strong> en la que acaba Sancho es su carácter de encerrona. Sancho nunca llega a hacerse con el control pese a sus demostrar dotes de liderazgo porque alrededor suyo se ha tejido una farsa carnavalesca que le tiene a él de bufón, manifestándose en parodias de los fantástico como los apaleamientos por enemigos invisibles que sufre el desgraciado gobernador.<!--more--></p>

	<p><strong>Robinson Crusoe</strong> hace saltar por los aires las concepciones clásicas. En esta novela encontramos un acercamiento positivista a la isla en tanto que espacio natural. El primer hombre blanco que la pisa no sólo la aborda con criterios racionalistas, sino prácticos: es el primer civilizador, el usufructuario de sus bienes naturales. Se convierte así en única medida de su mundo, adquiere por la técnica lo que el mito reserva a la magia y a la conquista heroica. Con todo, en Robinson Crusoe encontramos una de las primeras muestras del uso del fantástico moderno, enunciado por <strong>Todorov</strong> como la ambigüedad entre una explicación racional o  sobrenatural, en el episodio de la huella. Robinson Crusoe se cree sólo en la isla pero encuentra una única huella de pie en la arena, lo cual le llena de terror y angustia, y produce suspense en el lector. Más tarde descubrimos que los caníbales visitan la isla: pero cómo pudieron dejar una única huella en una playa desierta, o si realmente fueron ellos los responsables, es algo que nunca se llega a explicar.</p>

	<p>La isla queda por lo tanto como el espacio de la posibilidad en el que todo cabe y se ofrece a la experimentación ficcional, abriendo los brazos de par en par a la ciencia- ficción. En <strong>La isla del doctor Moreau</strong> encontramos una inversión del mito de Circe, inexplicable sin el precedente de Robinson Crusoe: mientras que Circe transforma a los hombres en animales para dominarlos, Moreau transforma a los animales en hombres para civilizarlos. Ambos fracasan, por distintos motivos: y es que mientras Circe pertenece a un contexto maravilloso, en dónde los acontecimientos están llamados a ocurrir, Moreau se mueve en la probabilidad. Su éxito era sólo una hipótesis que, respondiendo a la visión pesimista existencial de H.G. Wells, finalmente se ve frustrada. Del mismo modo, la <strong>Isla Misteriosa</strong> de Julio Verne en la que el capitán Nemo tiene su base acabará atrapando tanto al inventor como a su creación, el Nautilus.</p>

	<p>La ciencia-ficción moderna ha extendido los atributos de la insularidad al ámbito de la conquista espacial, sustituyendo la isla por el planeta y el mar por un elemento igualmente indeterminado: el espacio profundo. Las novelas marcianas de Edgar Rice Burroughs adoptan los mismos esquemas de descubrimiento, heroicidad y conquista (de mundo y mujer) que el epicismo reserva a las islas y que se siguen sucediendo en los géneros de ciencia-ficción galáctica tales como Star Wars o Star Trek. Pero tanto la isla como el planeta quedan reservados para la experiencia de la extraneidad para el individuo, lo inefable e incluso la trascendencia. Así lo abordan películas como <strong>2001: Odisea en el espacio</strong> de Stanley Kubrick o <strong>Solaris</strong> de Andrei Tarkovsky.</p>

	<p>Como señala Mario Tomé, “Lo continental es la norma, mientras que la isla es la excepción”. Ésta no es sólo una máxima aplicable al estudio de los mitos: desde Darwin sabemos que se trata de una evidencia evolutiva. Las islas son microsistemas aparte, universos paralelos que se rigen con reglas propias derivadas de una temporalidad escindida y en dónde lo asombroso, lo monstruoso y lo diferente pueden ser norma. Ante enigmas científicos tan fascinantes como el del Homínido de Flores, el mito parece adquirir una dimensión palpable que desafía al escepticismo más empecinado.</p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/26-la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i">La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La isla en la literatura como espacio de la fantasía (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-isla-en-la-literatura-como-espacio-de-la-fantasia-i</guid>
      <pubDate>Wed, 26 Mar 2008 06:00:23 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="izquierda" id=image2908 alt=robinson-crusoe.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/robinson-crusoe.jpg" />El mito de la isla como espacio maravilloso aparece con frecuencia en la tradición ya formalizada de las mitologías y conoce una evolución que marcha al paso de las transformaciones en el paradigma literario. Con la llegada del fantástico moderno, la insularidad se convierte en uno de los principales referentes para el desarrollo de ficciones inverosímiles o hiperbólicas en múltiples niveles de la cultura, yendo desde los productos de masas y entretenimiento (las novelas de piratas o las series de ciencia-ficción) a expresiones figurativas de temas tales como el exilio forzado o voluntario, el solipsismo humano, la experimentación de una “sociedad natural” o la emergencia del inconsciente frente a la identidad.</p>

	<p>¿Cuáles son los atributos insulares que predisponen a la fantasía? El primero y más evidente es el estado de aislamiento, término derivado de la propia semántica de la isla. Pero no es tanto el carácter de espacio acotado lo que introduce la predisposición a la fantasía, sino el hecho de su suspensión en el medio acuático. El mar, cómo se ha encargado de demostrar <strong>Gilbert Durand</strong>, es una gran imagen funeraria y una expresión de la temporalidad mutable y disolutoria. La isla se configura como un más allá al ponerse como frontera las aguas mortuorias, manteniéndose a flote encima de un estado de caos. La tradición indoeuropea localiza el mundo de los muertos en el infinito más allá del océano: lo veremos en la literatura caballeresca de influencia céltica en dónde las islas o los espacios cerrados por agua son reinos maravillosos, con Avalon a la cabeza. <!--more--></p>

	<p>La condición de supra-naturalidad de la isla introduce otro mito asociado, el de las islas afortunadas. Son estos espacios de abundancia, de riqueza, de juventud eterna y de goce: lugares que no han perdido la bendición de los dioses, auténticos paraísos terrenales. Son las tierras hiperbóreas, de nuevo situadas al fin del mundo, en donde convergen el jardín de las Hespérides con la Ultima Thule. El Génesis bíblico especifica que el Jardín del Edén está franqueado por cuatro ríos (frente a los cinco del Hades griego), y la tradición medieval ha enriquecido esta representación imaginaria con relatos como el de San Borondán / Brendan que describe un paraíso isleño a medio camino entre lo celta  y lo cristiano. Dante, en la <strong>Divina Comedia</strong>, sitúa al Paraíso entre las esferas celestes: sin embargo, el Purgatorio que conduce a él es una montaña que surge directamente del mar y que Ulises llega a atisbar en su camino hacia el fin del mundo.</p>

	<p>Otro carácter imaginario inscrito en la semántica de la isla es el de la evanescencia: al estar en un medio móvil, indeterminado, la isla no está obligada a tener una existencia real, a quedarse anclada o a permanecer a flote. Surge así el mito de la isla-móvil o la isla tortuga, relacionada con mitos indoeuropeos de la creación pero que tiene una presencia plástica en relatos como el de Simbad, que descubre que ha desembarcando en el lomo de un monstruo marino. El mito de la isla o el continente sumergido se relaciona con el del paraíso perdido. Así lo utiliza Platón en sus célebres discursos sobre la Atlántida, un lugar ideal destruido por la impiedad de sus habitantes.</p>

	<p>Sin embargo, la hipótesis del continente sumergido reaparecería hasta el siglo XIX en forma pseudo-científica, como búsqueda de una explicación a las migraciones prehistóricas. Así nacerían continentes perdidos como Lemuria o Mu que se verán desarrollados por el imaginario fantástico, ocultista y de ciencia ficción del siglo XX. H.P. Lovecraft configurará una nueva representación del tema de los continentes y civilizaciones sumergidas partiendo de esta arqueología imaginaria, como marco para monstruosos seres con atributos de cefalópodos llegados de más allá de las estrellas.</p>

	<p>Estos tres rasgos colocan a la isla como un referente imaginario del más allá del tiempo y el espacio, una cronotopía desplazada. La insularidad, por otra parte, confiere a la isla el carácter de un microcosmos: de un mundo en miniatura. Este aspecto ya se encuentra en la <strong>Atlántida </strong>de Platón en la presentación de un mundo autosuficiente y autorregulado, y reaparecerá en las tres grandes utopías del Renacimiento: la homónima de Tomás Moro, la <strong>Nueva Atlántida</strong> de Francis Bacon y la <strong>Ciudad del Sol </strong>de Tomaso Campanelo. Las dos primeras son islas, la tercera subraya su carácter ideal localizándose al otro lado del mar. La isla se concibe desde este momento como el lugar ideal para la experimentación, dado que permite la regulación entera del microcosmos. </p>

	<p>Pasamos de un paraíso mítico a uno racionalizado. Pero la isla sigue siendo ese lugar en el que todo está permitido, que puede estar ahí o no: tras la borrachera racionalista del Renacimiento, encontramos las islas alegóricas del Barroco o la sátira despiadada de <strong>Los viajes de Gulliver</strong>. Posteriormente, a partir de <strong>Robinson Crusoe</strong>, la isla desierta pondrá a prueba las convenciones sobre el estado natural del hombre, como observamos en <strong>El Señor de las Moscas</strong> de William Holding.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Spiderwick. Las crónicas' de Tony DiTerlizzi y Holly Black]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/spiderwick-las-cronicas-de-tony-diterlizzi-y-holly-black</link>
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      <pubDate>Sun, 16 Mar 2008 23:36:03 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image2870 alt=spiderwick.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/spiderwick.jpg" />Tras pensar un poco en el asunto, creo que el concepto de &#8216;fantástico&#8217; difiere enteramente cuando se aborda en literatura infantil frente a la adulta. Y no me refiero sólo a los temas, que quizás tampoco estén tan alejados después de todo. Es una cuestión de base. <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/11/26-todorov-la-globalizacion-es-maravillosa-para-la-literatura">Todorov</a> define lo fantástico como &#8220;una situación de extrañeza, a medio camino entre lo racional y lo irracional&#8221;. Eso es lo que necesita un adulto para inquietarse, y que tan bien se ha explotado desde el Romanticismo hasta el Realismo Mágico: la tensión de buscar una explicación lógica a un fenómeno sorprendente, y quedarse a mitad de camino.</p>

	<p>Con los niños funciona de otra manera, me parece a mi. Quizás porque en su orden de prioridades lo &#8220;racional&#8221; o &#8220;lógico&#8221; no siempre figura en primer lugar. Así, la mejor forma de introducir a un niño en lo fantástico es a través de lo conocido, pues sucede que a menudo las experiencias reales son un acicate suficiente para la imaginación. Un verano en una antigua casa llena de ruidos, una escapada solitaria por un bosque frondoso, explorar un desván mohoso que cruje al pisar son a los ojos del niño aventuras mágicas por derecho propio. De ahí que la literatura pueda añadir su pizca de fantasía, y que esta se reciba con un aire de familiaridad.</p>

	<p>Este es sin duda uno de los aciertos de la serie infantil <strong>Spiderwick</strong>, al menos de su primer libro que es el que he tenido ocasión de leer. Fantasía con los pies en la tierra, magia que conecta de forma sencilla y convincente con los grandes problemas antropológicos de cualquier niño occidental: unos padres que se han separado, una hermana mayor mandona, brutota y chicazo, y un hermano &#8211; para colmo gemelo &#8211; que saca buenas notas y no se lleva las regañinas. Todo dentro de un caserón campestre lleno de presencias, misterios y pasadizos. No es algo nuevo en absoluto, pero tiene el mérito que no todos pueden revindicar de estar bien hecho.<!--more--></p>

	<p>Spiderwick tiene otros méritos, como un vocabulario y sintaxis de muy buen nivel para niños de ocho a diez años, y numerosas ilustraciones de gran calidad que ayudan por una parte a la comprensión del texto y contribuyen por la otra a crear esa atmósfera tan acertada, como he señalado, para el suspense. Se trata además de obritas muy breves, de unas cien páginas incluyendo dibujos, que las hacen de manejo y consumo fácil. Son en definitiva una alternativa recomendable para el público demasiado prematuro para los excesos épicos de la saga Harry Potter.</p>      ]]></description>
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