
Las palabras en libertad constituyen una forma de expresión literaria impulsada por el Futurismo y cultivada en mayor o menor medida por todas las Vanguardias. Las palabras en libertad pretenden un discurso sin ataduras capaz de prescindir de las normas sintácticas o de la puntuación. Todo con tal de transmitir la esencia intuitiva del ser humano más allá de la lógica.
En 1912 Filippo Tomasso Marinetti, con el Manifiesto técnico de la literatura futurista apuntó como medio específico de expresión literaria las “palabras en libertad”, que eran capaces de traducir los mecanismos psíquicos y la velocidad de la vida moderna que se ensalzaba.
Esto comportaba la supresión de la sintaxis, de la puntuación, de las partes calificativas del discurso como los adjetivos o los adverbios o, yendo más allá, abolir las formas verbales y el yo del discurso:
La sintaxis era una especie de intérprete o de cicerone monótono. Es necesario suprimir este intermediario para que la literatura entre directamente en el universo y haga cuerpo con él.


