
Se dice que cuando muere un anciano, se quema una biblioteca. En el caso de Don Francisco Ayala dicha sentencia cobra más sentido que nunca. El escritor granadino nos ha dejado a sus 103 años tras una larga y fructífera vida personal y cultural, que le llevó a convertirse en todo un referente moral para la cultura lationamericana.
Si bien sus primeros actos literarios tuvieron un enfoque realista, muy pronto se dejó embaucar por las vanguardias de comienzos del siglo XX. Con el golpe de estado del fascismo y la consiguiente guerra civil, Ayala se vio obligado a marcharse de España, llegando como tantos otros exiliados a Buenos Aires. Allí siguió con su obra literaria, fundó la revista Realidad y comenzó a trabajar en la Universidad de La Plata. Su periplo vital lo llevó a Puerto Rico y EEUU, volviendo definitivamente a España en 1980.

Pocos pueden presumir de cumplir 103 años con la lucidez con la que los celebra Francisco Ayala, que hoy ha sido homenajeado en la Biblioteca Nacional. La celebración de esta mañana ha estado presidida por César Antonio Molina, Ministro de Cultura, y al centenario autor lo han acompañado diversas personalidades del mundo de la cultura, como la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, el director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, José Luis Borau, Almudena Grandes, Antonio Mingote y, por supuesto, su esposa, la hispanista estadounidense Carolyn Richmond.
Al cumplir el siglo +1, Francisco Ayala nos pedía que, una vez pasados los fastos de la celebración de su centenario, 
Esa desconcertante frase la pronunció Francisco Ayala, de 101 años, en la presentación de la edición facsimilar de Realidad, la “revista de ideas” que fundó y dirigió en Argentina entre 1947 y 1949. 18 números que acaba de publicar, en una edición de 6 volúmenes, la
Curioso sistema el elegido por el ministro de Cultura español César Antonio Molina para elegir a la persona que dirigirá la Biblioteca Nacional. En lugar de usar sus prerrogativas para elegir a alguien a “dedo” (procedimiento dactilar por el cual ya designó a varios responsables, acarreándose no pocas críticas), Molina presentará una serie de candidatos que tendrán que pasar la criba del Patronato de la Biblioteca Nacional. Al final, como en un “reality”, sólo quedará un@.
El incansable escritor Francisco Ayala entregó hoy mismo a la Fundación que lleva su nombre, ubicada en Granada, lo que ha sido la primera entrega importante de su legado, que pasará a formar parte de dicha institución de forma paulatina.
Francisco Ayala cumplió la semana pasada 101 años e inauguró ayer la sede de su fundación en Granada. Como quedó claro hace unos años que el milenio no acababa en el 2000 sino en el 2001, digo yo que a los siglos también se les pondrá punto final en el año 101. En cualquier caso el de ayer es el último acto del año conmemorativo del autor, que ve así cómo su legado, repartido entre Madrid y Sevilla, regresa a su ciudad natal. La Fundación Ayala tiene su sede en el Palacete de Alcázar Genil, cedido por la Junta de Andalucía.