Años ha, cuando de Prada aún no era el famoso ganador del premio Planeta, apareció casi clandestinamente un librito, una pieza casi insólita, en las galeradas de Ediciones Virtuales (Salamanca, 1994). Una edición no venal de la cual se efectuaron tres reimpresiones más a lo largo de ese año, todas ellas de 50 ejemplares, excepto la última, de 69. Pero el boca a boca hizo su trabajo y, a través de fotocopias, reseñas en periódicos y revistas y comentarios en tertulias y radios, se elevó Coños a la categoría de objeto de culto.
No es de extrañar. Ambas cosas.
La primera, que se editara clandestinamente, porque es un libro de capítulos cortos, y en cada capítulo se describe pormenorizadamente el coño, vagina, vulva o cloaca (como queramos llamarlo) de una mujer diferente. El coño de una momia, el coño de una adúltera, el coño de una trapecista, el coño de una virgen, el coño de una viuda, el coño de una puta, el coño de una desconocida, el coño de una batutsi, el coño de una siberiana y así hasta medio centenar de coños.


Es tradición repasar al final del año las personalidades que nos han dejado en los últimos doce meses. Nosotros hemos tenido bastante trabajo en el apartado de 
Hubo un tiempo en el que no era noticia que secuestraran o censuraran una revista satírica en España. Claro, que en la época a la que me refiero había un señor dictando lo que podía ser noticia y lo que no, de la misma forma en la que dictaba todo lo demás. Criticar al poder mediante el humor era por entonces una aventura arriesgada. La revista Hermano Lobo, heredera de la célebre Codorniz, logró hacerlo de 1972 a 1976, conviertiéndose en la conciencia ácida de la transición.
No fue internet una realidad que ocupara demasiado a Paco Umbral. Sin embargo, internet no ha podido pasarlo por alto y lo ha elevado durante esta semana a estrella de las bitácoras españolas. Pepe Cervera, en el Retiario de 20 minutos, lanza esta idea a la que no puedo sino adherirme:
Francisco Umbral, una de las principales figuras de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX, falleció esta madrugada en Madrid a los 72 años. Desde 2003 se encontraba en un precario estado de salud debido a la extirpación del colon.