Siguiendo la estela de obras como Freakonomics (cuya segunda entrega, Superfreakonomics reseñaremos aquí muy pronto), La lógica oculta de la vida tiene la pretensión de explicar los fenómenos sociales complejos que nos rodean empleando las matemáticas, las leyes de la economía y el pensamiento analítico.
Tim Harford no resulta tan genial ni dicharachero como Levitt y Dubner, pero sin duda sus pretensiones son igualmente ambiciosas.
La idea central que trata de defender Harford es que la mayoría de los comportamientos que observamos en los demás, aunque parezcan esencialmente irracionales (como ejercer la prostitución sin profiláctico si el cliente paga un precio extra, como si entonces el riesgo de contraer VIH fuera menos importante), en el fondo son totalmente racionales.
Esto sucede por igual en las ratas de laboratorio en las personas.
Pero si todos nosotros somos tan racionales y ponderados (aunque a nivel inconsciente), ¿por qué la realidad nos parece tan caótica y desprovista de lógica? ¿Por qué la gente fuma a pesar de ser tan peligroso? ¿Por qué hay barrios que prosperan y otros que se convierten en zonas de guerra sin motivo aparente? ¿Por qué muchas oficinas, empresas o editoriales están dirigidas por completos ineptos?

El principal atractivo de este libro políticamente incorrecto reside no tanto en la solidez de sus postulados como en su capacidad de formular preguntas y en la audacia de sus respuestas. Freakonomics es una visión oblicua, eminentemente económica y pragmática, que explora el lado oculto de muchas de las cosas que nos afectan.
Las trampas del deseo es posiblemente el lanzamiento más importante del año de la 