En los últimos meses el sector editorial está tomando conciencia de la renovación inmediata a la que debe enfrentarse, motivada especialmente por la irrupción del libro electrónico. Junto al todavía difuso panorama de comercialización, que implica a editores, libreros y distribuidores, y al de la fabricación de los dispositivos, existe un terreno movedizo en el que todos, en mayor o en menor medida, nos hemos vistos inmersos al abordar el tema: la confusión de términos. ¿Libro electrónico o digital, e-reader, e-book o ciberlibro? ¿Quién no ha tenido dudas a la hora de nombrar estos nuevos libros que se leen en pantalla?
Con la perspectiva de la I Feria del Libro Electrónico que se celebrará en Madrid entre el 17 y el 19 de noviembre, y a la luz del uso continuo e impreciso de estos términos en los medios de comunicación, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) ha dado a conocer sus recomendaciones.
Lo que en inglés es un e-book (obra digital equivalente al tradicional libro de papel), en español debería traducirse como libro electrónico, libro digital o ciberlibro. Por otro lado, el e-reader es el lector de libros electrónicos, lector de libros digitales o lector de ciberlibros.

