Los libros de Cortázar: un paseo virtual por su biblioteca
Hace unas semanas leí las siguientes palabras de Rodrigo Fresán sobre el tema de la tradición en la literatura argentina:
... las raíces de la literatura de mi país no se hunden en el suelo sino en una pared, en la pared donde cada uno de esos escritores tiene su biblioteca. La biblioteca es la patria y el ADN del escritor. (...) Pensar en Borges, en Puig, en Bioy Casares, en Cortázar, en Piglia. Pienso en que todos los grandes escritores argentinos son, fundamentalmente, grandes lectores.
Indudablemente Julio Cortázar fue un gran lector durante toda su vida; múltiple, voraz, implacable. En diversas ocasiones contó aquella anécdota de su niñez en la que los médicos le recomendaron a su madre que no le dejara leer tanto y que jugara más. Si Julió escribió, es porque Julio leyó. Si, como dice Fresán en el contexto argentino, la patria de un escritor es su biblioteca, poder deambular por esas estanterías, aunque sea mínimamente, es un verdadero placer. Desde hoy podemos asomarnos al agujero de la cerradura de la biblioteca del “cronopio”, gracias al esfuerzo del Instituto Cervantes y de la Fundación Juan March que han puesto en marcha la exposición virtual Los libros de Cortázar.
Veinticinco años de la muerte del gran cronopio y sus rayuelas siguen pintándose solas en las aceras, haciéndonos saltar y leer. La
Hace unos meses descubrimos el filón intelectual de la
La Fundación Juan March ha puesto a disposición de todos los internautas una ingente colección de mp3 de 2 mil conferencias inéditas de 800 autores de literatura, música, filosofía, historia, etc. El descomunal archivo, además, está acompañado de materiales complementarios igual de jugosos.