
Llevaba bastante tiempo con este libro pendiente de leer, pero por una razón u otra no había podido ponerme a ello. El caso es que la semana pasada por fin pude dedicarle el tiempo que se merecía y en una mañana tonta de sofá y manta di buena cuenta de él.
La muerte de la tierra de J. H. Rosny es un libro extraño. Publicado por primera vez en 1912 sobrecoge precisamente por la capacidad de anticipación a algunas de las mayores preocupaciones de nuestra época como el ecologismo o la eutanasia. La muerte agónica de la humanidad, el fin de los recursos naturales y el florecimiento de una inquitante forma de vida son algunos de los temas que trata esta pequeña obra.
En ‘La muerte de la tierra’ nos mudamos a un futuro muy, muy lejano. La tierra, agotada, ha ido agostándose sin remedio. El agua, fuente de vida, casi ha desaparecido, convirtiéndose en un bien escaso y precioso. La humanidad, reducida a unas pequeñas agrupaciones en torno a oasis, vive con pereza y resignación sus últimos días. Sin embargo, y como debe ser en toda buena historia, hay alguien que no se resigna…


El título inicial de este post era William Gibson renuncia a predecir el futuro, a raíz de la lectura de algunos artículos acerca de la aparición de su último libro, Spook Country, en el marco del cuyo lanzamiento el autor ha declarado que renuncia a predecir el futuro ya que la realidad actual supera cualquier expectativa que pudiera hacerse. 