
Aún faltan unos días de regalos, y seguro que quedan algunos flecos para acabar con ellos. Bueno, pues hoy os traigo un libro realmente curioso y que no me importaría nada que me regalasen. De hecho, me lo autorregalaré si nadie se digna, jeje. Si os digo que es un libro de cocina y que yo sólo entiendo de comer (que es lo mejor), pero no de cocinar, seguro que os despisto un poquito. Pero si añado que el libro en cuestión, titulado Diccionario de cocina está escrito por Alejandro Dumas, la cosa cambia, ¿verdad?
Y es que os recuerdo que si tengo que quedarme con un único autor (cosa harto difícil por otra parte) ese es Alejandro Dumas, del que siempre tengo ganas de leer algo. Este clásico de la literatura no sólo se dedicaba a escribir, sino que una de sus grandes pasiones, y que cultivaba siempre que podía, era la cocina. De hecho, incluso se colaba en las cocinas de los hoteles donde se alojaba por el simple placer de cocinar. Y además, es que tenía buena mano para ello, como lo demuestran numerosos testimonios de la época.

En el mundo editorial, bien sea que se refiera a las librerías o a las editoriales, las opciones se ubican entre dos orillas: la variación de ofertas o la especialización. 