Esta novela podría ser la versión literaria del formato hiperrealista empleado en la película La bruja de Blair. Así pues, a rebufo de un género que está en alza junto al vampírico, el género zombi, del que cada vez está apareciendo más material fílmico (Bienvenidos a Zombieland) y literario (Orgullo y prejuicio y zombis), nace este Guerra Mundial Z, un docudrama en toda regla.
Aunque decir a rebufo quizá sea un poco injusto. Guerra Mundial Z apareció hace ya algún tiempo, siguiendo la estela de Zombi: Guía de superviviencia, del mismo autor, y tal vez sea a partir de su increíble éxito que se ha abierto la veda para publicar toda clase de material zombi, cuyo último exponente es la hibridación de clásicos de la literatura con elementos puramente zombi.
Max Brooks, hijo del director y actor Mel Brooks, del que todos recordamos El jovencito Frankenstein y otras lindezas de las comedias del subgénero Spoof (aquél que homenajea, ridiculiza y reinventa, todo a un tiempo, géneros cinematográficos: Spanish Movie es el inmediato referente celtíbero) ha tejido una novela de zombis que no parece una novela sino una crónica de una guerra contra los zombis en la que se cruzan entrevistas, reflexiones y continuos saltos temporales y geográficos, y en definitiva trata una temática de serie B (o incluso Z) con el rigor y la seriedad de una clase A (como ya hiciera el clásico Soy leyenda de Richard Matheson en la vertiente vampírica).

