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		<title>Magazine - hernan-migoya</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 00:58:55</pubDate>

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      <title><![CDATA[Odio Barcelona]]></title>
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      <pubDate>Thu, 02 Oct 2008 07:47:03 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/10/m_40c9ede6e1b7135a13d5813e92b92f41.jpg" alt="" /><strong>Odio Barcelona</strong>. No es una opinión personal, es el nuevo título de la iconoclasta <a href="http://www.melusina.com">Melusina</a>, la editorial que ya nos sorprendió anteriormente como otra boutade en forma de libro: <a href="http://www.melusina.com/prensa_ficha.php?idg=23835">Sexografías</a>, de Gabriela Wiener. </p>

	<p><strong>Odio Barcelona </strong>es una antología donde doce autores aportan una mirada crítica, subersiva y políticamente incorrecta sobre la ciudad de Barcelona. Todos son ensayos de espíritu gamberro salidos de plumas precísamente de la capital catalana.</p>

	<p>Así pues, en Odio Barcelona podremos ver cómo cargan las tintas Javier Calvo, Agustín Fernández Mallo, Philipp Engel, Robert-Juan Cantavella, Hernán Migoya, Llúcia Ramis, Matías Néspolo, Carol Paris, Oscar Gual, Lucía Lijtmaer, Javier Blánquez y Efrén Álvarez. una mezcla de escritores ya asentados y nuevas voces, pero todos ellos alejados de algún modo del <em>mainstream</em> temático y formal de la literatura española. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Aunque la obra se edita ahora en el mundo físico, a través de Internet ya hace tiempo que estamos asistiendo a su promoción. Por ejemplo, a través de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=YjGNWO3ZoU4">youtube</a>, pero sobre todo en <a href="http://www.myspace.com/odiobarcelona">myspace</a>, donde podremos escuchar música a propósito de la obra y un listado de reseñas y prosélitos.</p>

	<p>Ana S. Pareja, responsable de la publicación:</p>

	<p><blockquote><p>Nosotros nos percatamos de que en Barcelona existía un clima de malestar en relación con ciertos temas políticos, relacionados con la vivienda o el creciente catalanismo. Eso nos llevó a proponer a ciertos autores jóvenes que escribiesen sobre las cosas que no les agradan de su ciudad. Y Odio Barcelona es el resultado.</p></blockquote></p>

	<p>Y es que, entre otras lindezas, al alcalde de Barcelona se le dedica al epíteto <em>pelopolla</em> por parte de Hernán Migoya:</p>

	<p><blockquote><p>El pelopolla del alcalde nos invita a través de campañas de autobombo a que leamos en el metro. Al mismo tiempo, inunda los altos de los andenes con monitores de televisión escupiendo a un volumen ensordecedor su mierda publicitaria, su papilla entumecedora y lucrativa.</p></blockquote> </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.melusina.com">Editorial Melusina </a>/ <a href="http://www.myspace.com/odiobarcelona">Myspace</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Lectura para el Verano] ‘Putas es poco’, de Hernán Migoya]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/lectura-para-el-verano-aputas-es-pocoa-de-hernan-migoya</link>
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      <pubDate>Wed, 06 Aug 2008 16:26:42 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/08/9788427033221.jpg" alt="" />Dicen que esta clase de libros son peligrosos, nocivos para la sociedad bienpensante. Y sin duda, <strong>Putas es poco </strong>es un libro con contenido de alto voltaje, pero también de alto octanaje: el asunto que trata es peliagudo pero lo hace con maestría y honestidad. <strong>Putas es poco </strong>es la segunda parte de <em>Todas putas</em>, volumen que fue censurado en numerosas librerías, siendo acusado de misógino, machista y apologeta de la violación. <strong>Putas es poco </strong>no ha disminuido ni un punto el alto voltaje de la primera parte, pero tampoco el octanaje.</p>

	<p>Porque ¿la ficción debe evangelizar? ¿El arte debe de plegarse a las exigencias morales de la sociedad en el que se manifiesta? ¿Dónde, pues, trazar la línea? ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién decide si es más peligroso o irrespetuoso <strong>Todas putas </strong>que un pase de modelos de alta costura? Dicen que si no molestas a nadie, es que no has dicho nada. ¿Es más peligroso que de la lectura de <strong>Putas es poco </strong>nazca un violador o un machista (si es que eso es posible) o que de la lectura del último <em>bestseller borderline </em>nazcan mil idiotas? ¿Para cuándo una encuesta para decidir de una vez por todas sobre qué se puede o no se puede escribir para evitar que unas cosas se condenen caprichosamente y otras pasen inadvertidas? ¿El resultado de la encuesta sería que hay que censurarlo absolutamente todo?</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Debates acerbos aparte, <strong>Putas es poco</strong>, de <strong>Hernán Migoya </strong>(1971, Ponferrada), es una antología de cuentos excepcional, en la que se mezcla una prosa estilizada y precisa (impresionante el despliegue narrativo que muestra el autor en una atroz secuencia de violencia de género) con puntuales expresiones vulgares o llanas palabrotas de la calle que (seré simple) en ocasiones me provocaban la pura carcajada. Mi cuento favorito, sin duda, es <em>Seguro que lo tengo</em>, donde Migoya es capaz de retratar una imagen desopilante y también terrorífica sobre la posibilidad de contraer el sida a causa de las servidumbres del deseo sexual.</p>

	<p>Sí, sida y risa, violencia de género (con un giro final del cuento), apología de la violación (¿también era apología del asesinato el clásico de Thomas de Quincey?). Migoya no déjara títere con cabeza, ni siquiera él se salva de la quema: en este volumen descubriremos la segunda parte del controvertido cuento <em>El violador</em>, aparecido en <em>Todas putas</em>, donde descubriremos la campaña de acoso y derribo a la que fue sometida el autor, en una especie de cuento autobiográfico, donde finalmente admitirá que sí, que todos tenían razón, que debería ser censurado y hasta encarcelado, porque es un maldito violador.</p>

	<p><blockquote><p>Su libro recién publicado incluía un cuento titulado <em>El violador </em>en el que, adoptando un hipotético punto de vista de un susodicho, el narrador se explayaba sobre las ventajas sexuales y afectivas que procuraba el uso de la violación por encima del resto de las relaciones sentimentales socialmente aceptadas y loaba los supuestos beneficios físicos, anímicos y psicológicos que conlleva forzar mujeres, así como el ahorro de tiempo que implica el no enredarse en el farragoso proceso de cortejo, conquista y apareo de la hembra humana. Todo desde un punto de vista explícitamente satírico, faltaría más. O eso creía el autor.</p></blockquote> <br />
<blockquote><p>-Pero… ¿por qué? ¿No se dan cuenta de que es humor?<br />
-Pues no les está haciendo ni puta gracia. Ni la más repajolera. Hoy día esos temas sólo provocan animadversión. Ahora mismo están todos a voz en grito para que prohíban el libro. <br />
-Pero… pero… es ficción. ¡No pueden hacer eso!<br />
Por si fuera poco, su editora, a la que había entusiasmado el relato en su momento, acababa de ser nombrada directora del Instituto de la Mujer. El escritor siempre había pensado que se trataba de un cargo anecdótico e insignificante dentro de la inevitable sección feminista –poseedora en todas sus encarnaciones de un <em>esprit de corps </em>que ni la Legión- del Ayuntamiento de su ciudad, pero nada de eso. </p></blockquote></p>

	<p>La diferencia entre los moralistas (sean del signo que sean) y los bufones, estriba en que estos últimos tampoco se salvan de su propio sarcasmo. Y <strong>Migoya </strong>es un bufón que dice lo que mucha gente piensa y que la mordaza de la corrección política no permite expresar (y esperemos siga su línea satírica cuando en breve se estrene como director de cine). En consecuencia, <strong>Migoya</strong> lo hace empezando por él mismo: en la portada del libro aparece una <em>Pin-up </em>posando como en un foto de los años cincuenta, que resulta ser el propio <strong>Hernán Migoya </strong>trasvestido. ¿No es genial?</p>

	<p>Obviamente, esta obra está dirigida a quienes consideran la serie South Park como el epítome de la lucidez, la libertad de expresión y la crítica corrosiva quintaesenciada en 20 minutos de dibujos animados esquemáticos con propensión a la coprolalia. Intelectuales apolillados, abstenerse.</p>

	<p>Ediciones Martínez Roca<br />
Colección Heterodoxia<br />
284 páginas   </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edicionesmartinezroca.com/">Ediciones Martínez Roca</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">Lectura para el verano </a>   </p>      ]]></description>
      </item>
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