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		<title>Magazine - holocausto</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>2012-02-13 06:14:31</pubDate>

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      <title><![CDATA[Manuel Reyes Mate, galardonado con el Premio Nacional de Ensayo 2009]]></title>
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      <pubDate>Wed, 21 Oct 2009 11:26:39 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image6006" class="centro" alt="Manuel Reyes Mate" src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/manuelreyesmate.jpg" /><br />
El filósofo <strong>Manuel Reyes Mates ha ganado el Premio Nacional de Ensayo 2009 por su obra La herencia del olvido</strong>. El galardón, que concede cada año el Ministerio de Cultura, reconoce el mejor libro del género publicado a lo largo de 2008, tanto en español como en cualquiera de las restantes lenguas cooficiales del Estado.</p>

	<p>&#8216;La herencia del olvido&#8217; ha sido publicada por <a href="http://www.erratanaturae.com/index.php/2008/la-herencia-del-olvido/">Errata Naturae</a> y, en palabras del propio filósofo, es una &#8220;obra especial, rara&#8221;: una recopilación &#8220;no unitaria, pero con unidad&#8221; de sus dos grandes trabajos, <strong>Medianoche de la historia</strong> y <strong>Memoria de Auschwitz</strong>. En ella, Reyes Mate reflexiona sobre el papel político que detenta la memoria en nuestra época.<!--more--></p>

	<p>Manuel Reyes Mate (Valladolid, 1942) es doctor en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y por la Wilhelms-Universität de Münster. Su línea principal de investigación se ha centrado en la dimensión política de la razón, de la historia y de la religión a través de dos ejes temáticos: la filosofía después del Holocausto y lo que significa pensar en español. De hecho, en opinión del autor el premio se alza como reconocimiento a los temas que investiga, más que a su trabajo:</p>

<blockquote><p>Estos temas siguen muy vigentes y de hecho son los que están marcando el debate filosófico y político a nivel internacional, no sólo en España.</p></blockquote>

	<p>Fue director del Gabinete Técnico del Ministerio de Educación y Ciencia entre 1982 y 1986, y presidente del Patronato del Instituto de Filosofía del <span class="caps">CSIC</span>, del que desde 1990 es director, tarea que combina con colaboraciones habituales en diversos medios escritos (&#8216;El País&#8217;, &#8216;El Periódico de Cataluña&#8217;). Fue miembro del Conseil Scientifique du Collège International de Philosophie (París) y es uno de los principales impulsores de la Universidad Europea de la Cultura.</p>

	<p>El jurado del premio ha estado presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, e integrado por Xose Ramón Barreiro, Xabier Altzibar, Jordi Llovet, Antonio Gómez Rufo, Juana Vázquez Marín, Fernando Broncano, Eduardo Sanmartín, Margarita Rivière y los últimos dos autores ganadores, en José María González García y Justo Beramendi.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Reyes/Mate/gana/premio/Nacional/Ensayo/elpepucul/20091020elpepucul_4/Tes">El País</a><br />
Más información | <a href="http://www.mcu.es/gabineteprensa/mostrarDetalleGabinetePrensaAction.do;jsessionid=1E1D31431F34EC49DA03006F2D4E8F4D?prev_layout=notas&layout=notas&html=18302009nota.txt&language=es&cache=init">Ministerio de Cultura</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El lector', de B. Schlink: una tragedia con tintes clásicos y el sentimiento de culpa (y II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-lector-de-b-schlink-una-tragedia-con-tintes-clasicos-y-el-sentimiento-de-culpa-y-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/el-lector-de-b-schlink-una-tragedia-con-tintes-clasicos-y-el-sentimiento-de-culpa-y-ii</guid>
      <pubDate>Tue, 04 Aug 2009 12:02:32 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5557" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/el-lector-vo_250.jpg" class="izquierda" alt="el-lector-vo.jpg" /><strong>No leer si no se ha leído la obra<br />
</strong><br />
El segundo bloque de la obra es el nudo de la trama, su parte central, y supone el desarrollo de <strong>la tragedia de Hanna</strong> y, con ella, la del propio Michael. Ahora, unos años después de la marcha de su amada, Michael es un joven veinteañero estudiante de leyes. En su niñez había sido un crío con pocos amigos, que vivía en un ambiente muy familiar y con cierta fragilidad de salud, lo que aún incrementaba más, si cabe, la excesiva protección materna. Ahora lo encontramos fuerte, saludable y su vida social es rica: se relaciona con un gran grupo de gente, hace nuevos colegas en sus clases universitarias e, incluso, comienza a llamar la atención de una hermosa amiga. Por el otro lado, sus vínculos familiares se han ido diluyendo. Y es que éste es otro de los temas centrales de la novela: <strong>la ruptura generacional entre los jóvenes post-nazismo con sus padres</strong>.</p>

	<p>En los años 50, se fue extendiendo entre muchos jóvenes germanos la creencia, desde una conciencia más o menos crítica, de que lo que había ocurrido en (y por culpa de) Alemania no había sido sólo una labor de unos pocos iluminados, sino que, obligatoriamente, había sido necesaria la cobarde equidistancia de muchos e incluso el colaboracionismo de otros tantos. Ésto aparece en la novela dentro de algunas de las <strong>interesantísimas discusiones entre los compañeros de proyecto universitario de Michael, moderadas por su profesor</strong>, uno de esos maestros que marcan la vida de sus estudiantes y, visto con ojos de narratario, un excelentemente dibujado personaje secundario. Sin embargo, el distanciamiento de Michael con sus padres no responde a causas políticas o morales, sino más a una necesidad vital, pues su madre es un torrente que lo ahoga y su padre, con el que apenas habla, hace mucho que dejó de ser una figura paterna y, mucho menos, un ejemplo a seguir.<br />
<!--more--><br />
Sus prácticas universitarias lo llevan a asistir, junto a ese admirado profesor y sus compañeros, a los juicios contra las guardias de un campo de concentración nazi, acusadas (además de por formar parte del equipo de selección de reos que debían morir o ser enviadas a Auschwitz) de dejar que unas presas se quemaran por encontrarse encerradas en una iglesia que comienza a arder. Y allí, <strong>como si se tratara de un fantasma del pasado</strong>, se encuentra a Hanna en el banquillo de acusados. Michael vive los días del proceso con un agobiante desasosiego (que no pasa inadvertido para su profesor): le llueven los recuerdos del pasado mientras conoce como el amor de su vida fue una jefa de carceleras nazis. Aprovechando el testimonio de una superviviente, las compañeras de Hanna planean un complot (apoyado en una supuesta prueba escrita) y ésta se convierte en la principal acusada. Michael entiende que no puede ser cierto, pues <strong>ahora ya sabe que Hanna es analfabeta</strong>, y descubre con horror como ella prefiere acarrear con toda la culpa antes que revelar la vergonzosa realidad. Está muy cerca de intervenir para evitarlo, pero tras una conversación con su padre (que no es que le ayude mucho, mas es el único momento en que acude a él), acaba reflexionando que no ha de inmiscuirse; primero porque sería actuar en contra de los deseos de otra persona y, segundo y más importante, porque <strong>la propia Hanna había decidido hace mucho separar sus caminos y él no iba a saltar delante del tren que estaba a punto de arrollarla</strong>. Además, ella no sabía que él estaba contemplando el proceso desde las gradas; o eso creía, hasta que el día de la sentencia, Hanna busca su mirada, petrificando a un todavía ingenuo Michael.</p>

	<p>En este acto central se nos presenta la tragedia mediante una serie de elementos clásicos. El principal es la causa que lleva a Hanna a la cárcel. Su error (mantener bloqueadas las puertas de la iglesia a pesar de que las presas estaban siendo comidas por el fuego) no nace de la maldad, sino del desconocimiento, de la ignorancia. Es lo que en la tragedia clásica se conoce como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hamartia">hamartía</a>, el error fatal que lleva al héroe a sufrir un destino aciago. Hanna no se involucra en el Holocausto empujada por una ideología, sino que acaba trabajando en Auschwitz por un contrato laboral. Y no deja que las presas mueran porque no le importen, como demuestra que ayudara a las más débiles utilizándolas (igual que a Michael) como lectoras. Simplemente, su código de valores (alimentado por su analfabetismo, su ignorancia, su incultura) le dicta que su deber es seguir las órdenes. Luego, cuando le llega la hora del juicio, es otra mujer, que durante un tiempo fue feliz oyendo leer a su joven amante, y <strong>acepta su destino con resignación</strong>, lo que, llegado el momento de la sentencia y sus consecuencias, nos empuja a la catarsis porque, de alguna manera, nos apiadamos de ella. Se cumplen, luego, parte de los parámetros de la tragedia clásica: hamartía, aceptación del destino y catarsis (por compasión) del lector.</p>

	<p>Entre la comisión de su error y la aceptación de sus consecuencias, Hanna vive su historia con Michael. Y el momento más perfecto de su relación amorosa es su viaje al campo. Allí, rodeados de un ambiente bucólico, en un escenario donde sólo existen el uno para el otro, Schlink enmarca su amor en un verdadero <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locus_amoenus">locus amoenus</a>, lo que supone otro fundamento clásico. Además, me parece bastante significativo el hecho de que uno de los libros que Michael le lee a Hanna es <strong>La Odisea</strong>: parece una pista, un guiño de Schlink para los lectores.</p>

	<p>‘El lector’ es una maravillosa novela trágica compuesta en tres actos (más el innecesario epílogo) y estructurada alrededor de dos personajes que que se ven inevitablemente vinculados al otro para siempre. Cada uno a su manera, luchan contra su realidad, contra lo que les ha dado la vida, tomando decisiones en las que deseo y responsabilidad pugnan entre sí. Pero, sobre todo, <strong>movidos por la culpa, el sentimiento que se apodera irremediablemente de sus corazones</strong>. Schlink maneja con precisión los resortes que nos hacen reflexionar sobre la naturaleza de la culpabilidad, presentándonosla de múltiples maneras: la que siente Hanna por no saber leer y la de el quinceañero Michael por haber dejado escapar al amor de su vida; la que sufre ella por sus actos durante el Holocausto y la que tienen que acarrear los jóvenes alemanes por lo que hicieron sus padres; la que se autoimpone el joven por callar el secreto de su analfabeta amada y la de ella al ver como el estudiante descubre lo que hizo; la de un ya cuarentón Michael que se arrepiente de haber dejado atrás a una mujer que siempre amará cuando más le necesitaba y, finalmente, la de la anciana Hanna cuando entiende, justo antes de salir de la cárcel, que si no se va de una vez por todas, seguirá condicionando toda la vida de aquel hombre.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_379">Editorial Anagrama</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/novela/el-lector-de-b-schlink-los-placeres-de-la-carne-y-la-lectura-i">&#8216;El lector&#8217;, de B. Schlink: los placeres de la carne y la lectura (I)</a><br />
En Blogdecine | <a href="http://www.blogdecine.com/tag/the+reader">&#8216;The reader&#8217;, de Stephen Daldry</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El lector', de B. Schlink: los placeres de la carne y la lectura (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-lector-de-b-schlink-los-placeres-de-la-carne-y-la-lectura-i</link>
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      <pubDate>Fri, 31 Jul 2009 14:12:20 +0000</pubDate>

      <author>Miguel Ortiz</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5553" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/el-lector_250.jpg" class="derecha" alt="el-lector.jpg" /><strong>No leer si no se ha leído la obra<br />

</strong><br />

<strong>El lector</strong> (‘Der Vorleser’ en alemán, literalmente: ‘El lector en voz alta’) es una novela escrita por <strong>Bernhard Schlink</strong>, publicada en 1995 (y traducida a treinta y nueve idiomas) y que nos cuenta, en un primer plano, la relación entre el joven Michael Berg, narrador y personaje principal, y su amada Hanna Schmitz. La trama está dividida en tres actos: los primeros tiempos de su relación amorosa, su reencuentro unos años después durante los juicios contra los criminales nazis y su nueva toma de contacto dos décadas más tarde.</p>

	<p>Su historia comienza en 1958 cuando él es un estudiante de 15 años y ella una cobradora del tranvía de 36. A partir de un encuentro fortuito, comienzan una relación íntima que crece alimentada por un pacto no escrito: <strong>ella lo introduce y tutela en el mundo del placer carnal y él, por su parte, le lee libros en la cama</strong>.</p>

	<p>Durante este primer acto, vivimos en primera persona el impacto vital que supone para Michael (pronúnciese en alemán, no en inglés) su amanecer sexual: va y viene de casa al colegio y de éste al lecho de Hanna. Para él, ella no sólo es un lujo, un placer inimaginable para un adolescente, sino que se convierte en una motivación en su proceso de madurez (se aplica en sus estudios, se aleja del nido familiar…). Sin embargo, no todo es tan sencillo y acaba viéndose obligado a soportar los cambios de humor de su mentora, incomprensibles para el joven Michael, que se ve sumergido en un mundo más complejo de lo que pensaba: el mundo de los adultos, con su irracionalidad, su cambiante sentido del bien y el mal y sus inesperados actos infantiles.<br />

<!--more--><br />

A medida que la relación avanza, Michael comienza a distanciarse de sus padres e incluso acaba logrando convencer a Hanna para pasar un fin de semana juntos en un bonito pueblo germano, lo que supone el punto más álgido de su relación. Durante todo el tiempo que permanecen unidos, <strong>el vínculo establecido se fortalece por las lecturas que el adolescente hace en voz alta para su madura compañera de cama</strong>; Michael es perfectamente consciente de que sin ellas, no existiría lo demás, pero le parece un precio asequible ya que, para él, leer es un sencillo ejercicio natural. Hanna, como descubriremos más tarde con Michael, es analfabeta y por ello recibe las narraciones de su lampiño amante con verdadero fervor, escuchando atentamente, riendo, llorando, como un ser puro que disfruta por primera vez de poder alejarse de la realidad a través de la ficción.</p>

	<p>Un tiempo después, ya de vuelta a la ciudad, Hanna ve por la calle a Michael con sus amigos y decide que, por su bien, debe desaparecer de su vida. El joven llega una tarde a su apartamento y no hay rastro de ella. Vuelve otro día y nada: se ha esfumado. Su corazón y, por extensión, su mundo, se rompen. Y ese dolor supone el primer gran cambio en su devenir vital. El segundo bloque de la obra comienza unos años después, cuando Michael es ya un universitario estudiante de leyes que, por sus prácticas, asiste a un juicio contra carceleras nazis, entre las que está la propia Hanna. Sobre ello hablaré en el siguiente post y, siguiendo con lo que trata éste, salto al tercer acto.</p>

	<p>Veinte años después de su reencuentro en el juicio, nos encontramos a un Michael en la cuarentena, divorciado y padre de una hija que, en un momento de reflexión sobre su pasado, se da cuenta de que no puede seguir haciendo como que Hanna no existe. Entonces comienza a mandarle unos <strong>casettes de audiolibros</strong> a una ya anciana Hanna, con la intención de que ésta encuentre un consuelo dentro de su privación de libertad. Se convierte en una imperiosa necesidad para él, casi una obsesión, y noche tras noche se dedica a leer, de nuevo en voz alta, para el amor de su vida. Ésta recibe las cintas no sólo como un inesperado regalo, sino casi como <strong>un alimento para un alma que hace ya mucho había dejado de nutrirse de algo tan bello como la literatura</strong>. Pero no se queda ahí: Hanna, en un primer y último acto de rebeldía contra su sino, acaba empezando a recopilar todas las herramientas a su alcance para ponerse ahora, en el ocaso de su vida, a aprender a leer y a escribir. A medida que avanza (de modo autodidacta y utilizando las narraciones de su amigo) empieza a escribirle cartas a Michael; ello coge a éste de sorpresa y le coloca en una situación que le incomoda: de su casi poético e unidireccional acto de envíos literarios, Hanna quiere evolucionar a una comunicación terrenal y recíproca. Presa de emociones y sentimientos contradictorios, esta vez es él quien rompe los lazos. Hasta que, tiempo después, recibe la noticia de que Hanna está pronta a recibir su libertad y él, como único contacto con el mundo exterior de la prisión, se ve casi forzado a hacer acto de presencia unos días antes.</p>

	<p><img id="image5558" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/2575089151_4681bc6049_250.jpg" class="izquierda_sinmarco" alt="2575089151_4681bc6049.jpg" />Por fin vuelven a verse cara a cara y <strong>el encuentro resume todo lo que han sido</strong>: se sienten fuertemente ligados el uno al otro, pero sin embargo hay algo que los separa. Michael vislumbra entre las arrugas de Hanna todo lo que ha amado y odiado de ella, mientras ella se encuentra de nuevo a ese niño con un corazón gigante, pero débil y dubitativo, y se da cuenta de que ha condicionado (y condiciona aún) toda su vida. Un día después, la anciana se suicida en su celda.</p>

	<p>De nuevo Michael se ve tambaleado por la onda expansiva de los actos de Hanna, pero acepta convertirse en el albacea de su última voluntad. A petición de su amada fallecida, Michael busca a la superviviente del incendio para darle el dinero que Hanna había ahorrado durante su vida. Ésta no lo acepta pero da el visto bueno a Michael para que éste lo done a una organización de ayuda a los judíos con un proyecto de alfabetización. <strong>Un epílogo que</strong>, desde mi punto de vista, <strong>le sobra a la historia</strong>; al menos, contado tan pormenorizadamente. Hubiera preferido un desenlace más centrado en lo que supone el suicido de Hanna y creo innecesario que se nos cuente el resto: con una alusión a los deseos de ella hubiera bastado.</p>

	<p><strong>Una novela por lo demás excelente</strong>, narrada con grandes dosis de pasión y que nos acerca con increíble verosimilitud al devenir vital de un hombre, desde la adolescencia hasta la madurez; un proceso que a veces es lento y difícil de sentir y otras, se nos revela como un paso agigantado que se da en un segundo. Pero lo que más me ha gustado de Schlink es que, teniendo en cuenta que nos narrará una tragedia, haga uso de elementos y patrones clásicos que comentaré en el siguiente post.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_379">Editorial Anagrama</a><br />

En Blogdecine | <a href="http://www.blogdecine.com/tag/the+reader">&#8216;The reader&#8217;, de Stephen Daldry</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Ana Frank, a sus 80 años]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/biografia/ana-frank-a-sus-80-anos</link>
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      <pubDate>Sat, 13 Jun 2009 14:59:33 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/annefrank_250.jpg" alt="Anna Frank 12 años" /></p>

<blockquote>Las personas libres jamás podrán concebir lo que los libros significan para quienes vivimos encerrados.</blockquote>

	<p>Ayer, 12 de junio, <strong>habría cumplido 80 años Ana Frank </strong>. La primera vez que leí la noticia pensé que me estaban &#8220;tomando el pelo&#8221;. Pero no, es cierto. </p>

	<p>La nota en <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diario_de_Ana_Frank">Wikipedia</a> (una de las primeras fuentes que siempre aparece al buscar en internet) dice que Annelies Marie Frank Hollander, mejor conocida como Ana (Anne) Frank, nació en Fráncfort del Meno el día 12 de junio de 1929. Hija del matrimonio conformado por Otto Heinrich Frank y Edith Hollander, se transformó en una de las autoras más leidas del siglo XX, luego de que su padre, único sobreviviente de la familia al Holocausto de la II Guerra Mundial, publicara sus cuadernos de notas que hoy conocemos como <a href="http://books.google.co.ve/books?id=AjCMcSsPP9EC&dq=el+diario+de+ana+frank&printsec=frontcover&source=bl&ots=djq2ejX889&sig=T8h6sqpkHKDNmMlLAuVWw4ktlt4&hl=es&ei=Fc8zStTFI-Kntgfe--X4Dg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=4">El diario de Ana Frank</a>.</p>

	<p>Se están realizando gran cantidad de actividades para celebrar el onomástico, que coincide, además, con los 62 años de la primera edición del diario que fue publicado por primera vez  en su lengua original, holandés, en 1947. Este diario se ha transformado en un símbolo de todos los millones de niños que murieron o bien en las cámaras de gas o, como Ana y su hermana, producto de las enfermedades que en ellos se desataban. <!--more--></p>

	<p>No voy a entrar en detalles sobre el libro ni sobre la vida de esta niña (que eternamente en nuestro imaginario seguirá siendo una niña aunque hipotéticamente hoy sería una anciana de 80), ya que no es el objeto de esta entrada. En lo que si me interesa detenerme es en el tema de la escritura como salvación, como esperanza, como compañía. Para los niños encerrados en aquel cuarto oculto de la casa en Ámsterdam, o más específicamente para Ana y Margot, aquellos 25 meses a escondidas fueron dedicados a la lectura y la escritura. </p>

	<p>La escritura en el diario era el ejercicio urgente de conservar la existencia para quien sabia que ella estaba apenas sostenida por el azar de que no los descubrieran. La delación vino dos años después de haberse ocultado en &#8220;la casa de atrás&#8221; pero todo lo vivido quedó registrado conservando la experiencia y la vida de una niña de 13 años. </p>

	<p>Hoy, en esa misma <a href="http://www.annefrank.org/content.asp?pid=3&lid=4">casa</a> empiezan a ser exhibidos al público, por primera vez, los tres cuadernos y algunas notas sueltas que representan todo lo escrito por Ana antes de su muerte acaecida el <strong>12 de marzo de 1945</strong> en el campo de concentración de Berger Belsen. Murió enferma de fiebre tifoidea. Su sonrisa, sin embargo, representa para la eternidad la valentía y la lucidez de una adolescente en situaciones extremas, parecidas a las que viven día a día millones de niños en el mundo a causa de las guerras, los desplazamientos, los trabajos forzados. </p>

	<p>Su palabra transformada en escritura mantiene su voz siempre actual. Hoy tendrìa 80 años y apenas podemos imaginarla, recrear su imagen incluso con programas de diseño pero la que permanece es la de la niña siempre sonriente y acompañada de libros. Larga vida a Ana Frank. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[6 cosas sobre las que no quiero leer en una buena temporada]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/6-cosas-sobre-las-que-no-quiero-leer-en-una-buena-temporada</link>
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      <pubDate>Sun, 09 Nov 2008 10:30:24 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image4416 alt=iacobus.jpg src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/iacobus.jpg" />1- <strong>Templarios</strong>. Queridos amigos de lo sobrenatural y lo oculto: ¿Se os ha ocurrido alguna vez interesaros por lo que cuentan, no ya los historiadores serios, sino el propio medievo sobre esta gente? ¿Lo que aparece en obras de coetáneos como <strong>Bocaccio </strong>o gente que nació cuatro generaciones después, como <strong>Rabelais</strong>? Porque no veríais expresiones como &#8216;misterioso como un templario&#8217;, &#8216;iluminado como un templario&#8217; o &#8216;proveniente de una dimensión paralela como un templario&#8217;. Lo que os encontraréis será &#8216;avaro como un templario&#8217;, &#8216;borracho como un templario&#8217; y &#8216;más marica que un templario&#8217;.</p>

	<p>No dejes que la Historia te estropee una buena novela histórica, vale; pero basta de usar templarios para vender cualquier chaladura. Los templarios de verdad fueron los mayores usureros de la Edad Media. Compraron títulos y papados, especularon con terreno conquistado a espada en Tierra Santa, gastaron como príncipes y, cuándo tuvieron en su cuenta de morosos a todas las monarquías de occidente y al Vaticano, se les hizo desaparecer. <strong>Nadie </strong>es más capo que el Papa. Concebidlos como una mezcla entre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lehman_Brothers">Lehman Brothers</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Blackwater_Worldwide">Blackwater</a>: si hubieran sabido que siglos después resucitarían en un ola de misticismo new-age, hubieran registrado sus derechos de autor</p>

	<p>Una cosa curiosa de los templarios es que, si bien las órdenes monásticas eran un refugio notorio para la homosexualidad, ellos no hacían el menor esfuerzo en ocultarlo y según algunas versiones hasta lo alentaban. Encuentro insólito que no se hayan explotado aún las jugosas posibilidades de este hecho en un deseado <em>Brokeback templar</em>.<!--more--></p>

	<p>2- <strong>Conspiraciones gubernamentales</strong>. Este género se fue definitivamente a pique con la llegada de internet por un puro fenómeno de saturación. Hay una verdadera industria de voluntarios y agitadores que pasan horas ante el ordenador rastreando foros en los que garrapatear el <em>11s fue trabajo interno de cia y mossad en conveniencia con poderes facticos de wall street petroleras dar golpe de estado nuevo orden mundial Bin laden agente doble nos controlan con nuestros moviles</em>, al final del cuál suelen añadir un expeditivo <em>¡¡DESPERTAD!!</em> con lo que la semblanza de un predicador apocalíptico callejero es total.</p>

	<p>¿Cómo puede competir <strong>Jason Bourne</strong> con esto? Pues hablando poco y resolviendo la intriga a mamporros, porque como empiece a describir operativos secretos y siniestros contubernios nadie le va a tomar por otra cosa que un forero tarado.</p>

	<p>¿Sabéis lo peor de todo? Que las conspiraciones existen. Hay gente que financia asesinatos y guerras para hacer caer las bolsas. Hay gobiernos que se inventan amenazas para atesorar poder. Hay farmacéuticas e industrias alimentarias que matan a miles por negligencia. Todo eso es verdad, y la conspiparanoia no hace más que cubrirles las espaldas con una nube de humo. Deja las investigaciones a la gente seria en el terreno de la no-ficción, porque tu fantasía o tus obsesiones son parte del problema.</p>

	<p>3- <strong>La Guerra Civil española</strong>. Esto es curioso porque creo que llevamos como un cuarto de siglo pidiendo que por favor no se hagan más novelas sobre la Guerra Civil (hay incluso antinovelas de la Guerra Civil) y a pesar de todo siguen saliendo y recibiendo premios. Si se venden, eso ya no lo sé. Pero lo cierto es que hay una especie de mito literario entorno a ello, como si un escritor español no pudiera considerarse como tal hasta que haya hecho su novela sobre la Guerra Civil. Como si nada mereciese una consideración superior.</p>

	<p>Y de eso tratan, de contar &#8216;su&#8217; guerra, porque de la Guerra Civil todo lo decible ya ha sido dicho: fue hambre, fue miseria, fue venganza, fueron millones de traiciones anónimas. Pero llega un escritor y dice: <em>Yo puedo contar algo nuevo</em>. Si su intención es inocente, resultará que esa novedad podría haber tratado de cualquier otro momento histórico y cualquier otro país. Si no es inocente, lo que está diciendo es voy <em>a hacer mi revisión histórica política</em>. Hace unos años existía un consenso general sobre que no había sido buena cosa que ganara el bando que instauró la dictadura moderna más longeva de Europa. Ahora la moda, al calor de la actualidad, es decir que el golpe estuvo mal pero que la República era peor así que en realidad el golpe no estuvo mal en absoluto.</p>

	<p>Y así seguiremos, escribiendo y reescribiendo hasta que no quede nada de la Historia. Por eso, cuando <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/juan+manuel+de+prada">Juan Manuel de Prada </a>dice que va a hacer una novela sobre el espionaje en la Guerra Civil porque es un tema que no se ha tratado antes, me digo que es una buena idea; antes de realizar que hay tantas posibilidades de que su visión sea fresca y ponderada como las de que su protagonista no se erotice pensando en vello púbico perlado de rocío de jugo de vulva.</p>

	<p>4- <strong>Elfos</strong>. Últimamente el momento en el que sé que tengo que dejar de leer una obra de fantasía es cuando aparece el elfo. Da igual como hayan ido las cosas hasta ahora: si las ramas del bosque se apartan para dar paso a un elfo de cabellera dorada, mirada profunda y gesto inescrutable, apaga y vámonos, porque el autor no se ha molestado en esforzarse un mínimo entre relecturas del <a href="http://http://www.papelenblanco.com/tag/el+senor+de+los+anillos">Señor de los Anillos</a> y sus partidas al <strong>World of Warcraft</strong>.</p>

	<p>Los elfos tal y como los conocemos son un invento reciente, al igual que los templarios místicos y transdimensionales. Todo comenzó un domingo en el que <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/tolkien">J. R. R. Tolkien</a> volvía de misa rumiando ¿<em>Por qué tenemos que leer este libro greco-semita? ¿Es que los anglos no podemos crear algo igualmente elevado y puramente nórdico?</em> Porque si Tolkien era racista o no, ni lo sé ni me meto. Seguramente no lo fuera: alguien que tiene tantos seguidores apasionados por fuerza tiene que ser perfecto. Pero lo cierto es que creía en la superioridad de las lenguas nórdicas sobre las demás y le molestaba la misa en latín. No me lo invento. Interesaos por sus diarios.</p>

	<p>Así que Tolkien se enfrascó hasta el cuello en textos mitológicos, reescribió el <strong>Génesis </strong>como <strong>Silmarillion </strong>y concibió a los Elfos, la versión aria de las doce tribus de Israel. Desde entonces han pasado por tantos juegos de rol e infraliteratura fantástica que ya solo queda su cáscara. Son obvios, tópicos, predecibles. Y pensar que hubo un tiempo en que la gente hablaba de los elfos con un temblor de voz. Salían de noche, asustaban a las reses para que parieran monstruos, robaban a los niños de sus cunas y los cambiaban por un sosia. Ahora son figurantes de cartón piedra. Les debemos la dignidad. </p>

	<p>5- <strong>El Apocalipsis</strong>. Sobre los años cincuenta nos entró el morbo de imaginar cómo se destruiría el mundo. Era obvio que lo haría una guerra nuclear pero, una vez que habíamos asumido que todos moriríamos en breve: ¿por qué limitarnos a eso? Y llegaron los extraterrestres, los virus, las plagas de zombis, de vampiros, los desastres climatológicos, la revolución de los robots, los meteoritos, la guerra bacteriológica, el gran apagón mundial, el monstruo gigante&#8230;</p>

	<p>Admitámoslo: no hay nada tan divertido como ver el mundo yéndose al garete. Y no hay nada que case tan bien con nuestra autoflagelada psique moderna que aumentar nuestra paranoia. ¡Por favor, cuénteme las miles de maneras en las que el mundo está a punto de convertirse en un erial en el que los supervivientes, mutados y enfermos, peleen por devorar los restos de los caídos!</p>

	<p>El problema no es la falta de ideas. Todavía se pueden ingeniar maneras de matar literariamente en masa (lo último: <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/09/04-la-plaga-de-jeff-carlson">una plaga de &#8216;nanitas&#8217;</a>). El problema es de fondo: asustarse por vicio y sin salirse de un esquema mil veces repetido. Es un poco como el cuento de Pedro y el Lobo. La literatura apocalíptica original se escribía creyendo verdaderamente que estábamos a un paso del final. Ahondaba en la personalidad de un hombre nuevo, el superviviente culpable. Pero nuestra generación no es nihilista, a lo sumo es paranoica. Que destruyan Nueva York es un lugar tan común que cuando ocurrió de verdad nos pareció poco realista.</p>

	<p>6- <strong>El Holocausto contado por un niño</strong>. Decidme rápido y sin pensar: ¿Qué historia preferís,<strong> La lista de Schindler</strong> o <strong>La vida es bella</strong>? ¿Sois capaces de ver cómo un oficial nazi recorre los rangos de prisioneros encuadrados disparando en la cabeza a uno de cada dos, mientras esperan con la mirada clavada en el suelo? ¿O preferís un campo de concentración pintado de tonos pastel en los que los niños corretean imaginando trastadas y los soldados son malos de guiñol?</p>

	<p>Me diréis que una cosa no quita la otra. Que la mirada edulcorada puede ser una introducción didáctica al Holocausto, ¿verdad? Pues no. Los libros contando la Guerra Mundial y la Solución Final a través de los ojos de un niño no son libros infantiles, se escriben para adultos, especialmente aquellos que sólo leen cinco o seis libros al año. Lo cual significa que van a dar por perfectamente buena su versión. Y tan deseosos estamos de maravillosas historias de niños y Holocausto que damos por bueno lo que sea. Una señora contó durante décadas que una manada de lobos la había adoptado para huir de los nazis. <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/03/04-el-caso-de-misha-defonseca-o-la-falsa-nina-lobo-judia">¡Y coló!</a></p>

	<p>Decimos que es bueno que se hable del Holocausto aunque sea en términos populares, porque es cierto que es el súmmum de horror que ha alcanzado la humanidad hasta la fecha. Al contrario que con la Guerra Civil, pequeña obsesión vernácula, sobre el Holocausto no se ha dicho aún lo suficiente. Ni se ha comenzado a entender. Pero no vale todo. Dulcificarlo es otra forma de revisión histórica, con falsos niños falsamente ingenuos que describen un falso genocidio. </p>

	<p>Son un pretexto para que adultos hechos y derechos no tengan que leer a <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/primo+levi">Primo Levi</a> o <strong>Jorge Semprún</strong> o <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/09/28-kertesz-el-sentimiento-de-culpa-tiene-un-lado-inspirador">Imre Kertész</a>, ni siquiera el <strong>Maus </strong>de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/art+spiegelman">Art Spiegelman</a> que encima son viñetas. Sustituyen con su apelación a las vísceras (<em>Si no te enterneces con esta historia eres un MONSTRUO &#8211; y probablemente un nazi</em>) la mirada verídica y libre de concesiones del testigo, de la víctima. Hay un antes y un después del testimonio del Holocausto. ¿Cómo puede aceptar alguien que lo conozca que se desvirtúe a entretenimiento familiar?</p>

	<p><blockquote><p>Khun es un insensato&#8230; ¿No sabe Khun que la próxima vez le tocará a él? ¿No entiende Khun que lo que ha ocurrido hoy es una abominación que ninguna oración propiciatoria, ningún perdón, ninguna expiación de los culpables, nada en fin que esté en manos del hombre hacer, podrá jamás reparar? Si yo fuese Dios escupiría al suelo el rezo de Khun.</p></blockquote></p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/categoria/metacritica">Metacrítica</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El caso de Misha Defonseca (o la falsa niña-lobo judía)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-caso-de-misha-defonseca-o-la-falsa-nina-lobo-judia</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/el-caso-de-misha-defonseca-o-la-falsa-nina-lobo-judia</guid>
      <pubDate>Mon, 03 Mar 2008 23:12:50 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image2803 alt=sobreviviendo-lobos.bmp src="http://img.papelenblanco.com/2008/03/sobreviviendo-lobos.bmp" /><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Misha_Defonseca">Misha Defonseca</a> llegó a los Estados Unidos en la década de los ochenta procedente de Bélgica. A quienes le preguntaban por su vida les relataba una fantástica peripecia, cómo sus padres habían sido deportados por los nazis cuando sólo tenía nueve años, cómo ella había recorrido 3.000 kilómetros de una Europa en guerra para encontrarlos, cómo había estado en el ghetto de Varsovia, cómo había matado a un soldado alemán, cómo había sobrevivido en el bosque con una manada de lobos. Una editora la oyó contar su historia en una sinagoga y se la compró.</p>

	<p>Esa historia se convirtió en <a href="http://www.altafidelidad.org/modules.php?name=MReviews&#38;op=show&#38;rid=251">Sobreviviendo con lobos</a>, un best-seller mundial publicado en 1997, traducido a once idiomas y transformado recientemente en una superproducción de éxito en los países francófonos. El libro llegó a ser lectura obligatoria en los colegios franceses, a pesar que desde el primer momento le persiguieron las críticas por las incongruencias históricas y argumentales. Pero estas objeciones no eran suficientes como para disuadir a sus lectores, fascinados por una historia demasiado fantástica como para ponerle pegas.</p>

	<p>Lástima que no fuera sólo fantástica. También era falsa.</p>

	<p>La fachada de Misha Defonseca se ha venido abajo este fin de semana cuando una investigación periodística ha sumado las pruebas en su contra. La autora se llama en realidad Monique De Wael, nunca ha sido judía, no abandonó Bruselas durante la guerra, aunque sus padres &#8211; eso sí &#8211; fueron detenidos por colaborar con la resistencia y desaparecieron. Lo demás es inventado. <em>No es la verdera realidad, pero es mi realidad</em> &#8211; se justifica &#8211; <em>Hay momentos en los que me cuesta diferenciar entre la realidad y mi mundo interior</em>.<!--more--></p>

	<p>Me interesa esta historia porque abre una interesante reflexión sobre el concepto de &#8220;verdad&#8221; en la literatura. Está claro que no es el mismo concepto que la &#8220;verdad&#8221; en la historia. No es el primer caso de personaje que se erige como representante de una tragedia colectiva (como el Holocausto o el 11-S) y cumple un papel convincente hasta que su impostura se descubre. Es difícil decir porqué gente se comporta así. Incluso se da el caso que no actúen por propio beneficio y que les deba mucho la causa que defienden. Pero no quita que la verdad histórica no tiene dos caras: se ha estado en un campo de concentración o no se ha estado, se estuvo en las Torres o no.</p>

	<p>Pero resulta que esta señora escribe una autobiografía fantástica y dice que al fin y al cabo, su verdad histórica y su verdad imaginaria son intercambiables. Porque a la autobiografía le suponemos un compromiso de verdad, pero ¿compromiso con quién? Desde la primera autobiografía moderna, <strong>Las Confesiones de Rousseau</strong>, sabemos que el compromiso del autor es consigo mismo, no con el lector. La autobiografía es la fábula del yo, y el afán de sinceridad no equivale a objetividad, al contrario. Para la objetividad están las biografías, y eso sólo a veces. De las autobiografías suelen ser mucho más valiosas las mentiras, las omisiones y las tergiversaciones.</p>

	<p>Luego está el concepto de mentira útil. Cuando a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rigoberta_Mench%C3%BA">Rigoberta Menchú</a> se le acusó de haber falseado datos en su autobiografía, ella se defendió diciendo que, si bien no eran cosas que le habían ocurrido a ella, las había incluído para hacer más visibles las atrocidades a las que había sido sometido su pueblo, y que al final cabo a ella le habían dado el Premio Nobel de la Paz y no el de Literatura. ¡Como si el Nobel de los libros no se lo dieran a los fabuladores!</p>

	<p>¿Justificamos entonces a Defonseca/De Wael por haberse inventado un pasado y porque este ha servido para educar en el horror del holocausto a los niños? Absolutamente no. Esta mujer hubiera obtenido la misma terapia emocional, el mismo éxito económico y hubiera cumplido la misma función pedagógica presentando su historia como lo que era, una novela, algo en la línea del <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/27-el-nino-con-el-pijama-de-rayas-ingenuidad-narrativa-no-apta-para-todos">Niño del pijama a rayas</a>. En realidad le ha hecho un flaco favor a la causa del Holocausto. Cuando las verdades son tan crudas como esta, las mentiras, por mucho que quieran sacarle lustre, están de más.</p>

	<p>Parece que en un blog de libros deberíamos tener piedad con una criatura quijotizada, un ser que se creyó su propio personaje y que vivió su propia ficción. Pero hay algo que distingue al afán quijotesco de lo practicado por esta persona, y es que el quijotismo, al igual que la mentira literaria, es desinteresado. Se realiza en sí mismo y con la complicidad de los demás, como juego. Sin necesidad de engañar ni de arrogarse la autoridad moral de las grandes victimas del siglo XIX. En la mentira literaria todo vale, mientras se respeten las reglas del juego.</p>

	<p>Vía | <a href="http://actualidad.terra.es/cultura/articulo/guerra_mundial_historia_judia_criada_2290166.htm">Terra</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Primer Capítulo de 'El Niño con el Pijama de Rayas']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/primer-capitulo-de-el-nino-con-el-pijama-de-rayas</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/primer-capitulo-de-el-nino-con-el-pijama-de-rayas</guid>
      <pubDate>Thu, 03 Jan 2008 20:45:01 +0000</pubDate>

      <author>Luisfer Romero Calero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha_sinmarco" alt="El Niño con el Pijama de Rayas" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/Ni%C3%B1opijama.jpg" />La Revista ElCultural, suplemento semanal del periódico El Mundo, ha facilitado el primer capítulo del fenómeno de masas <strong>El Ñiño con el Pijama de Rayas</strong>, un relato infantil sobre el Holocausto, escrito por el irlandés <strong>John Boyne</strong>.</p>

	<p><a href="http://www.papelenblanco.com/autor/eva-paris">Eva Paris</a> ya reseñó este libro el pasado julio, cuando se empezaba a vislumbrar la condición de superventas de la obra, que sin duda se ha consolidado durante estas Navidades. Eva no estaba demasiado convencida por el resultado final, y la misma sensación se me queda a mí al leer este primer capítulo. En este fragmento inicial, se deja ver un uso excesivo de frases largas y ornamentadas, unos diálogos esquemáticos y una clara intención de no dejar cabo suelto en las descripciones y aclaraciones argumentales. Sin embargo, el ingenio que conlleva todo esto es ocasional, y da la impresión de que el relato entero puede contarse en menor extensión.</p>

	<p>Personalmente el estilo me recuerda especialmente a la deliciosa subjetividad alcanzada en la serie <strong>El Pequeño Nicolás</strong>, del genial <strong>René Goscinny</strong>. Aquí la diferencia está en que la narración está en tercera persona, aunque todo visto desde el filtro lógico de Bruno, el niño protagonista.</p>

	<p><a href="http://www.elcultural.es/Historico_articulo.asp?c=21993"><strong>Leer primer capítulo de &#8216;El Niño con el Pijama de Rayas&#8217; (ElCultural)<br />
</strong></a></p>

	<p>En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/07/27-el-nino-con-el-pijama-de-rayas-ingenuidad-narrativa-no-apta-para-todos">Reseña de &#8216;El Niño con el Pijama de Rayas&#8217;</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Kertész: "El sentimiento de culpa tiene un lado inspirador"]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/kertesz-el-sentimiento-de-culpa-tiene-un-lado-inspirador</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/kertesz-el-sentimiento-de-culpa-tiene-un-lado-inspirador</guid>
      <pubDate>Fri, 28 Sep 2007 19:19:26 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2007/09/f080mh02.jpg" alt="Imre Kertész en Barcelona" />No deja de sorprenderme el premio Nobel 2002 <strong>Imre Kertész</strong> con estas declaraciones dadas en Barcelona, donde estuvo para la presentación de su novela <strong>Dossier K</strong>, editada, como la mayoría de su obra en español, por la editorial <a href="http://www.acantilado.es/">Acantilado</a>. </p>

	<p>La construcción narrativa de esta novela autobiográfica será, en si misma, digna de un detallado análisis ya que, al parecer se trata de un diálogo en el que el personaje (que es él) se entrevista a sí mismo, construyendo así un texto a partir del cruce de dos formas literarias que se encuentran en el límite de los géneros llamados mayores: el diálogo y la autobiografía. </p>

	<p>De acuerdo a sus palabras, ésta resultaba la única manera de hacerla, puesto que, dice: &#8220;Nunca habría podido escribirla a una sola voz, porque necesitaba el agudo contraste&#8221;. Preguntarse y responder para reconstruir el pasado desde lo más doloroso, desde el recuerdo de haber estado al umbral de la muerte y haber podido continuar con vida. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Como sobreviviente del campo de concentración de Auschwitz, este húngaro de ahora 73 años recuerda a tantos otros sobrevivientes que encontraron en la literatura una manera de aferrarse a la vida para, con cierta frecuencia, suicidarse después como si la gran misión fuera dejar registro del horror. Entre ellos menciona a <strong>Primo Levi</strong>, a <strong>Jean Améry</strong> y a <strong>Jorge Semprún</strong> a quien se refiere con especial cariño. </p>

	<p>Justo por ellos me detengo en la frase que da título a esta entrada, ya que resulta una llamada interesante para una relectura de las obras literarias sustentadas en la culpa. Serán muchas, creo, pues la culpa es una de las grandes inspiradoras de la creatividad y una de las fuentes que siempre buscan los psicoanalistas en sus análisis psico-literarios. </p>

	<p>Culpa por haber sobrevivido y que, sin embargo, los deja cumplir aquello para lo cual probablemente se han sentido llamados: dejar registro de lo que muchos otros no podrían decir, dar voz a los agonizantes, a los atormentados, a los demás valientes, a los silenciados. </p>

	<p>Kertész es claro y crudo, pero nos da luces para entender, tanto a los que han sabido sobrevivir, a aquellos que encontraron &#8220;el sentido de la vida&#8221; como a aquellos que, aún a pocos metros de la liberación, prefirieron la cicuta: </p>

	<p><blockquote><p>El sentimiento de culpa tiene un lado inspirador y eso es terrible. Pero no lo es tanto por el hecho de sobrevivir sino porque el superviviente ha colaborado en la maquinaria de la destrucción y es el que mejor ha entendido su funcionamiento</p></blockquote></p>

	<p>Vía | <a href="http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&#38;idioma=CAS&#38;idnoticia_PK=445132&#38;idseccio_PK=1026&#38;h=">El periódico.com</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['El niño con el pijama de rayas', ingenuidad narrativa no apta para todos]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/novela/el-nino-con-el-pijama-de-rayas-ingenuidad-narrativa-no-apta-para-todos</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/novela/el-nino-con-el-pijama-de-rayas-ingenuidad-narrativa-no-apta-para-todos</guid>
      <pubDate>Fri, 27 Jul 2007 07:03:08 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id=image1399 alt="El niÃ±o con el pijama de rayas" src="http://img.papelenblanco.com/2007/07/Niñopijama.jpg" />Comencé la lectura de <strong>El niño con el pijama de rayas</strong> animada para incluirlo en nuestra sección de <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/lecturas+verano">lecturas para el verano</a>, tras haber escuchado varias opiniones muy favorables. Pero, ¿tan especial es esta novela? ¿Tanta emoción suscita? ¿De verdad es inolvidable?</p>

	<p>La novela, del joven autor irlandés <strong>John Boyne</strong>, viene precedida por un gran éxito en Irlanda y por su inminente traducción a dos decenas de idiomas, incluso se está preparando una versión cinematográfica.</p>

	<p>No sé si será por estos calores que en vez de ablandarme el corazón, lo endurecen, pero lo cierto es que la lectura de la novelita me dejó bastante fría. No creo que pase a la historia de las letras más allá del éxito efímero que le auguro. No voy a seguir la línea del editor y de muchas personas que, al hablar de la novela, omiten cualquier referencia a su argumento porque <em>hay que leerla sin saber de qué trata</em>, porque <em>no hay que desvelar la sorpresa</em>.</p>

	<p>Como ya al leer la contraportada me imaginaba de qué iba a tratar, y como al cabo del primer capítulo ya estaba más o menos claro, no creo que lo de guardar <em>el secreto</em> sea tan importante. Creo que he esperado bastante si hasta el quinto párrafo no le he chafado el argumento a nadie. A partir de ahora, el lector decide si seguir adelante.<!--more--></p>

	<p><strong>El niño con el pijama de rayas</strong> trata un tema tan trascendente y doloroso en nuestra historia reciente como el holocausto. No desde un punto de vista histórico, ni desde un punto de vista adulto. La narración de los hechos se ofrece a través de la perspectiva de un niño de 9 años, Bruno. Sin embargo, el enfoque de la novela me resulta en ocasiones algo desesperante y bastante inverosímil.</p>

	<p>Bruno es hijo de un comandante nazi que es destinado a dirigir el <strong>campo de concentración de Auschwitz</strong>. El niño pasará de una vida tranquila en Berlín, en una casa estupenda, con unos amigos para toda la vida (que no tarda demasiado en olvidar), a vivir junto a la alambrada del campo de concentración. A lo lejos consigue ver a muchos hombres y niños con pijama de rayas.</p>

	<p>El tedio que le proporciona su nueva vida y su afán explorador lo llevan a escaparse buscando alguna aventura, algún amigo, hasta que lo consigue. Conoce al niño con pijama de rayas en un punto de la alambrada que ha conseguido mantenerse a salvo de las miradas y los fusiles de los soldados. Entre ellos, que nacieron el mismo día, surge una relación de necesidad, más que de amistad, que les lleva a acabar juntos al final de la novela, al mismo lado de la alambrada, no diré en cuál.</p>

	<p>Parece que la ingenuidad del protagonista, Bruno, la haya querido ver el autor en cada lector. Quizá por ello me parezca que la novela está más bien orientada a un lector muy juvenil, casi infantil. He echado de menos una perspectiva adulta que no intente ocultar disfrazando algunos hechos, que no necesite explicarnos acontecimientos que ya habíamos supuesto (aunque ni el propio protagonista lo haya hecho). Creo que lo que más me ha alejado de la novela era no creerme que el niño no se diera cuenta de todo lo que pasa a su alrededor, por pocos años que tenga. Por ello, creo que, más que hablar de una mirada ingenua, podríamos decir cándida y sumamente ignorante.</p>

	<p>En varias ocasiones me he acordado de la magistral ternura con que Roberto Benigni nos hace pasearnos por <strong>La vida es bella</strong>. La perspectiva del adulto deformando la realidad para salvaguardar al niño de las atrocidades que se cometen junto a él me resulta muy efectiva, me hizo identificarme absolutamente con la historia en la que se derraman carcajadas y lágrimas por igual.</p>

	<p>En cambio, seguir las andanzas del niño que no se entera ni por un momento de la tragedia que se mueve a su alrededor me han alejado de la historia. Y que conste que soy de retorcimiento de estómago y de corazón fácil cuando se trata de la tragedia del holocausto. </p>

	<p>Dos elementos a favor de <strong>El niño con el pijama de rayas</strong>. Me han parecido interesantes los primeros momentos de la novela, en los que se va sugiriendo lo que encontraremos después: quién nos habla, desde dónde y cuál es su familia. Y también el final de la historia, que, aquí sí, no he querido desvelar.</p>

	<p>Finalmente, diré que la novela aborda un tema tan trascendente que de cualquier manera no puede caer en el olvido. Los tentáculos de la tragedia más atroz que ha vivido la humanidad hace menos de un siglo, en ocasiones ya se desdibujan, por lo que me parece una lectura apropiada para las nuevas generaciones. Eso sí, sin olvidar el <strong>Diario de Ana Frank</strong>.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.salamandra.info/ficha_titol.php?codi=448">El niño con el pijama de rayas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Italia homenajea a Primo Levi]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/biografia/italia-homenajea-a-primo-levi</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/biografia/italia-homenajea-a-primo-levi</guid>
      <pubDate>Wed, 11 Apr 2007 15:51:55 +0000</pubDate>

      <author>Paolo Fava</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image704" class=izquierda alt=primo_levi.gif src="http://img.papelenblanco.com/2007/04/primo_levi.gif" />Hace hoy 20 años, <strong>Primo Levi </strong>aparecía muerto en el rellano del número 75 de la calle Re Umberto, Turín. Había sido su hogar desde que naciera, exceptuando su breve participación en la resistencia antifascista italiana, su deportación por once meses a Auschwitz y su atribulado retorno a través de una Europa devastada por la guerra. Todo lo había relatado en su trilogía literaria sobre el holocausto: <strong>Si esto es un hombre</strong>, <strong>La tregua </strong>y <strong>Los hundidos y los salvados</strong>.</p>

	<p>Un químico que nunca había otorgado relevancia a su condición de judío iba a convertirse en una de las principales voces de la memoria. Sólo él supo traducir en palabras un horror que se daba por inenarrable y la racionalización más aberrante que haya conocido la humanidad. Hacía falta un científico para entender los engranajes de deshumanización que componían la maquinaria de la solución final. Pero hacía falta también un poeta para hacernos comprender que algo peor que la muerte es ser convertido en menos que humano:</p>

	<p><blockquote><p>Los que vivís seguros<br />
En vuestras casas caldeadas<br />
Los que os encontráis, al volver por la tarde,<br />
La comida caliente y los rostros amigos:<br />
Considerad si es un hombre<br />
Quien trabaja en el fango<br />
Quien no conoce la paz<br />
Quien lucha por la mitad de un panecillo<br />
Quien muere por un sí o por un no<br />
Considerar si es una mujer<br />
Quien no tiene cabellos ni nombre<br />
Ni fuerzas para recordarlo<br />
Vacía la mirada y frío el regazo<br />
Como una rana invernal<br />
Pensad que esto ha sucedido:<br />
Os encomiendo estas palabras.<br />
Grabadlas en vuestros corazones<br />
Al estar en casa, al ir por la calle,<br />
Al acostaros, al levantaros;<br />
Repetídselas a vuestros hijos.<br />
O que vuestra casa se derrumbe,<br />
La enfermedad os imposibilite,<br />
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.</p></blockquote><!--more--></p>

	<p>El 11 de abril de 1987 muchos se preguntaron cómo un hombre que había sobrevivido al holocausto repitiéndose <em>No estoy tan vivo como para suprimirme</em> decidía finalmente renunciar a la vida. Pero quizás el suicidio de Levi fuera su declaración final, su desafío al determinismo: quizás quisiera morir sabiéndose enteramente hombre. Como parte de su conmemoración, a partir del 17 de abril Turín y Lyon acogerán la exposición retrospectiva <strong>Primo Levi, porque es un hombre</strong>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://es.news.yahoo.com/10042007/159/italia-rinde-homenaje-primo-levi.html">Yahoo! Noticias</a><br />
Más información | <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1938">Biografía de Primo Levi en EPdLP</a></p>      ]]></description>
      </item>
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