
Como un regalo caído del cielo han llegado a mí estos Cuentos humorísticos de Mark Twain. Sin esperarlo para nada me los encontré por casa y, obviamente, no he podido resistirme. ¿Relatos? ¿Mark Twain? Sí, por favor. Y como os podéis imaginar no me ha decepcionado en absoluto y me ha hecho disfrutar bastante, aunque eso sí, con algún matiz.
De entrada sí me gustaría aclarar que en algunos de los relatos que aquí nos encontramos el humor se torna muy negro, negrísimo. E incluso en alguno la tristeza se hace muy evidente, por lo que lo de ‘Cuentos humorísticos’ no define del todo bien la selección que aquí nos encontramos. En cualquier caso, para mí esto no supone ningún problema desde luego, sólo era por dejarlo claro.
Se abre este libro, ni más ni menos, con los famosísimos Diario de Adán y Diario de Eva, y he de reconocer que el primero me ha parecido bastante más original y simpático, haciéndote reír en más de una ocasión, mientras que en el segundo la nostalgia e incluso la desesperanza inunda el relato. Poco se puede decir de ambos, y creo que el propio título ya da una idea muy aproximada de lo que nos vamos a encontrar. Ahora bien, recomiendo encarecidamente que se lean para que veamos que los problemas que siguen acuciándonos hoy en la vida de pareja están vigentes desde hace mucho tiempo.









Reírse de las cosas es saludable. Al menos eso dicen. También es bueno para la salud mental el reírse de uno mismo: si te tomas demasiado en serio, acabarás con cara de acidez estomacal. Pero ¿hasta qué punto nos podemos ridiculizar a los demás? ¿En una novela nos modemos mofar a un determinado colectivo con total libertad?