La sangre es poder… de persuasión. De otro modo no nos explicamos que los herederos de Bram Stoker hayan accedido a apuntarse a la fiebre de continuaciones y añadidos a autores fallecidos que parece haber tomado al mundo editorial anglosajón. Al menos tienen la excusa de que todo queda en familia: el encargado de escribir la segunda parte es el auténtico bisnieto del autor, el canadiense Dacre Stoker. El Stoker contemporáneo no tiene experiencia literaria (profesionalmente fue entrenador del equipo olímpico de pentatlón de Canadá) pero se ha hecho asesorar por Ian Holt, guionista y miembro de la Asociación Transilvana de Drácula.
La novela se llamará Drácula. El No-Muerto (Dracula. The Un-Dead), en homenaje al título original que quiso Bram Stoker pero que su editor cambió en el último momento. No será el único homenaje al bisabuelo. La historia nos situará veinticinco años después de los acontecimientos de Drácula. El protagonista es Quincey, hijo de Jonathan y Mina, que trabaja en una obra de teatro sobre el conde transilvano producida por el propio Bram Stoker. La obra le llevará a oscuras revelaciones sobre el pasado de su familia, pero antes de poder enfrentarse a ellas su padre será asesinado y empalado en pleno Picadilly Circus. No sé vosotros, pero yo me sospecho de un tal Vlad que hizo de ‘empalar’ su mote.

